Un modelo municipal agotado

Lugar Hermenéutico

Hace algunos meses, acudí a la presentación de funcionarios municipales de la ciudad de Guatemala, para conocer la propuesta, Plan de Desarrollo Municipal, en una palabra, lamentable, un verdadero desperdicio de tiempo. Desde hace 30 años, la municipalidad de Guatemala sigue haciendo más de lo mismo, retorica basada en la misma lógica, un modelo constituido en la elaboración de pasos a desnivel por donde pueden y jardinización de las principales áreas icónicas de la ciudad, uno que otro destello y paremos de contar.

Sin embargo, problemas de fondo, como el del agua, un plan de ordenamiento territorial, el manejo integral de desechos y residuos, la red de colectores municipales y la movilidad vehicular, siguen siendo materias pendientes, en una ciudad que por mucho merece un cambio en la forma y en el fondo de hacer las cosas.

Quizá, donde más nos duele diariamente a todos, es el caos vehicular, en promedio los guatemaltecos pasamos como mínimo tres horas diarias en el tráfico, esto para conducirnos a nuestras actividades laborales, pasando de cola en cola a casi cualquier hora del día, en cualquier rincón de la ciudad.

Desde un punto de vista, meramente económico, ello podría ser un buen indicador, nos dice que la economía del país marcha bien, pues moverse en carro no es una opción barata, tanto por el coste de combustibles, su mantenimiento y el pago de parqueos, sin embargo, no queda de otra.

Y es que no hay para donde, pues en estos 30 años, se vino en una clara decadencia el transporte urbano hasta desmantelarlo totalmente, para abrir paso al monopolio del Transmetro, que no llega ni siquiera a cubrir el 10% de las necesidades del transporte urbano en la ciudad.

Sea cual sea la razón, lo cierto es que, gracias a las corporaciones municipales de la ciudad de Guatemala y municipios aledaños, tres maravillosas horas de nuestro día las tenemos que resignar a esta mierda de tráfico.  

Tres horas, son tres horas, veamos lo que significan esas tres horas, si lo traspolamos a factores de competitividad, el costo económico es demasiado alto, la pérdida de tiempo de los trabajadores, los costos de transporte de materias primas y productos terminados definitivamente inhiben el potencial crecimiento de la economía del país, no digamos en términos de problemas emocionales y nerviosos para los ciudadanos.

Según reportes de la SAT el parque vehicular ha pasado en los últimos 5 años de 3.5 millones a 4.6 millones, concentrándose más de la mitad de ellos en la ciudad capital del país.

La respuesta tradicional que las “munis” conjuntamente con el gobierno de turno han dado al problema del congestionamiento vial, ha sido construir más servicios que otorgue más opciones viales, sin embargo, el tiempo ha demostrado que la construcción de puentes y caminos incrementa la demanda por el uso de infraestructura, lo que se traducen en el mediano y largo plazo en mayores niveles de congestionamiento. 

Deben pensarse soluciones más creativas, sistemas de transporte multimodal, conectividad entre los corredores biológicos de la ciudad, el escalonamiento en los horarios de las jornadas de trabajo y de los centros educativos, incrementar las modalidades de teletrabajo, digo por mencionar tan solo algunas. 

Ya estuvo bueno, ya hicieron suficientes negocios que permitieron llegar al caos en el que nos movemos hoy en día, sin embargo, ya estuvo bueno de anteponer los negocios de la familia y de los amigos al desarrollo sostenible de la ciudad.

La única razón por la cual la ciudad de Guatemala no cuenta con un metro o con mejores sistemas de transporte público es porque con ello se afecta directamente a los distribuidores de automóviles en el país u otros sectores que potencialmente financian campañas políticas.

Estoy seguro que ante una licitación internacional abierta y transparente, para concesionar los modelos y sistemas del transporte en la ciudad de Guatemala,  sobrarían los oferentes, sin embargo se piensa siempre en soluciones simples, cortoplacistas, en familia, entre amigos…

Desde hace décadas, la ciudad de Guatemala, demanda un servicio de metro subterráneo, Panamá lo hizo recientemente y Costa Rica, de la mano de su Colegio de Ingenieros y Arquitectos, lo está haciendo, ello en administraciones municipales de 4 años, con lo que se demuestra que cuando se quiere, se puede y que cuando se anteponen los intereses ciudadanos a los propios o de los amigos, es posible, en el corto plazo, mejorar la calidad de vida de las personas, total no hacen un favor, es su obligación como servidores públicos. 

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