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La economía del país

Petardo

El aumento de la inflación ha puesto al sistema en jaque. Hace mucho tiempo que la deuda sube sin parar, pero con la crisis del Covid-19, la situación se desmadró. Desde que empezó la pandemia, la deuda aumentó 20% en sólo 15 meses.  Sin dudas, los acreedores están sentados sobre una verdadera bomba de tiempo. El escenario más factible es que, eventualmente, esto se resuelva con una monetización (imprimiendo dólares para pagar), pero esto podría significar un colapso del dólar y el fin del sistema monetario actual.

La Fed fue quien financió en gran medida los estímulos del gobierno durante la pandemia, aumentando en más del doble las tenencias de Bonos del Tesoro en su balance desde marzo de 2020.  Actualmente, la Reserva Federal, es acreedora de casi 5 Trillones de deuda pública. Desde 2008 para acá, este número se multiplicó casi por 10.  Los mayores acreedores del Gobierno de EE. UU. son los propios estadounidenses. Este grupo lo componen todos los inversores privados (excluyendo bancos): fondos de bonos, inversores minoristas, fondos de pensión privados, aseguradoras, Hedge Funds y empresas. Quienes encabezan la lista de acreedores, por mucho, son los ciudadanos de Estados Unidos y las entidades estadounidenses, como los gobiernos estatales y locales, los fondos de pensiones, los fondos de inversión y la Reserva Federal.  China fue el segundo mayor tenedor de deuda estadounidense, con 1,1 billones de dólares, mientras que el Reino Unido ocupó un distante tercer lugar, con 622.000 millones de dólares.

De acuerdo con un estudio del sitio How Much, la economía de Japón es la más endeudada del mundo. El tope de endeudamiento es de 31,381 billones de dólares. Los países que tienen la menor carga de deuda, en proporción al INB, fueron Guatemala (33%), Perú (38%) y Brasil (39%). No obstante, si se analiza el monto total, esta última economía es la líder con US$549.234 millones. La deuda externa total representa alrededor del 50% del PIB. Esta deuda incluye a los privados y al Estado. Los privados tienen su propia dinámica para pagar a través del mercado financiero internacional. Como resultado, la deuda externa se torna impagable.

Los países deudores tienen obligaciones de pago que no pueden atender, porque no cuentan con mercados dónde obtener los ingresos necesarios para poder pagarlas.  Un alto nivel de deuda pública puede frenar la inversión privada, aumentar la presión fiscal, reducir el gasto social y limitar la capacidad gubernamental de implementar reformas. Las vulnerabilidades derivadas de la deuda han aumentado en los mercados emergentes y en los países de ingreso bajo.  Ojalá nuestras nuevas autoridades de Guatemala sean buenos Estadistas que comprendan cómo mejorar la economía del País.

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Leonel Guerra Saravia

Médico y cirujano con maestrías de ciencias sociales, política, relaciones internacionales y filosofía.

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