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Hackeando la democracia (Parte II)

Zoon Politikón

La propagación de la desinformación en época de elecciones, desmerece la contribución de las plataformas virtuales a la democracia, a raíz de las falsedades difundidas a través de mensajes que se utilizan para influir en los votos de las personas restándole valor a la información de calidad, afectando la integridad y equidad de una elección.

La información engañosa o falsa se construye con base a mentiras compartidas en las campañas electorales a través de internet, y la forma viral como se difunden tienden a engañar a la opinión pública y fomentar un fenómeno con un impacto negativo de dimensiones inimaginables.

El hecho de que un político mienta en las campañas electorales es tan viejo como la mentira misma, lo nuevo es la rapidez con que las mentiras se distribuyen, el alcance que tienen y lo difícil de encontrar acciones que contrarresten este fenómeno. Este fenómeno es la parte negativa del llamado “Hackeo de la democracia”, por el mal uso de la tecnología en los procesos democráticos.

La incidencia de las noticias falsas y de la desinformación en la política nacional es negativa y destructora.

En términos de comunicación política, al tener que elegir entre emoción y racionalidad de un blanco objetivo, la elección obvia será la emoción pues es relativamente más fácil de manipularse a través de verdades a medias o con mentiras completas utilizadas como estrategia para obtener apoyo electoral por medio de consolidar una idea política. 

Las incidencias más peligrosas de la desinformación son cuando se pretende destruir la imagen pública de un contrincante político, buscando generar efectos negativos en la percepción social sobre el oponente, utilizando información falsa a través del uso de las redes sociales.

Intencionalmente, se busca a través de las redes sociales la posibilidad de manipular las emociones y los miedos con el fin de generar perturbaciones del ánimo individual y colectivo, cuando se cree enfrentar peligros verdaderos o desconocidos; y para este fin se amplifican de manera artificial las ideas de la perdida de algo que se tiene o que se cree tener, y con estos sentimientos de impotencia, promover el enfrentamiento entre personas y grupos, producto de la venganza y de la ira que se experimenta.

Es pues, el miedo un factor político que repercute de manera negativa incurriendo en atrofia democrática y en donde peligra la gobernanza, trayendo repercusiones negativas inimaginables, en donde la frustración, el odio y la ira son instrumentalizados por todos los bandos en contienda política que aprovechan la irritación social surgida ante la incertidumbre, ante las dificultades que acechan a diario, tan solo para aumentar su caudal político (Digital, Sociedad, 2020).

Tanto gobiernos como políticos y sectores opositores a estos, manipulan el miedo y el resentimiento a través de situaciones como la inseguridad, la inmigración ilegal, el multiculturalismo, el terrorismo, la globalización, para conseguir apoyo para alcanzar el poder, incluso democráticamente; es así como el miedo y la frustración son artificialmente potencializados en beneficio político de líderes que no respetan valores democráticos y todo con el uso de las redes sociales, de la desinformación y de la información falsa.

Los políticos y sus partidos son especialista en llevar agua a su molino, para lo que aplican estratégicas que aceleran la polarización con discursos que fomenten la división entre los ciudadanos, enfocándose en diferencias legítimas; pero su objetivo es simplemente dividir en búsqueda de consenso, provocando actitudes que retornan a las élites para revitalizar sus futuras decisiones. En esta dinámica de polarización, que va dirigida a deslegitimar al oponente, es frecuente el uso de temas de debate con contenidos desinformativos que se han viralizado en las redes (Sánchez & Said, 2021).

Los actores políticos hacen propios muchos temas que no se vinculan a los principales problemas identificados por los ciudadanos, con el fin de polarizar la opinión pública para sus propios intereses, la desinformación se convierte así en una herramienta más, y muy efectiva, en la confrontación política en donde las coyunturas políticas, es lógico, influyen en la actividad de comunicación política (Sánchez & Said, 2021).

Es una estrategia casi mundial que los principales partidos políticos contribuyen a viralizar aún más las noticias falsas al convertirlas en protagonistas de sus mensajes.  En ocasiones son actores aludidos directamente dentro de los contenidos y, en otros, son promotores de un contenido que se designó como catalizador de esos mensajes.

Algunos ejemplos de implementación de noticias falsas por las partes en período electoral son (FIP, Ifj.org, 2022): Cambridge Analytica, a esta empresa se le hacen señalamientos por su influencia y participación anómala en varios procesos electorales, lo que en principio se considera como un ataque a la democracia por afectar el libre desarrollo de esta; (FIP, Ifj.org, 2022); Cambridge Analytica ha sido involucrada en influir en procesos electorales como el de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en el 2016 y en el caso Brexit de Gran Bretaña.

Caso Brasil, en 2017 la empresa abrió una filial «CA-Ponte” en Brasil de cara a las elecciones, Andrés Torreta, directivo de CA-Ponte explicó a la BBC que aprovechaban la metodología usada por Cambridge Analytica y planeaban aplicar el uso del direccionamiento inteligente de mensajes políticos a Whatsapp empresa que pertenece a Facebook; (FIP, Ifj.org, 2022).

Caso Argentina, la cadena británica Channel 4 filtró información en la que se nombra a ese país como uno de los países donde probablemente operó Cambridge Analytica. La Cámara Nacional Electoral (CNE) de Argentina, que forma parte del Poder Judicial, ha abierto una investigación para saber si estuvo involucrada en las elecciones argentinas; (FIP, Ifj.org, 2022).

Caso México, en México se alertó de la presencia de Cambridge Analytica teniendo en cuenta que este país ya estuvo en proceso de elegir un nuevo presidente; (FIP, Ifj.org, 2022); uno de los temas que ha generado debate desde 2012 es el uso constante de cuentas falsas en redes sociales, a lo que se le suma el fenómeno de “fake news”;  (FIP, Ifj.org, 2022).

En síntesis, la manipulación de la democracia o el “hackeo de la democracia” a través de la desinformación, puede considerarse un arma, utilizada para incidir, negativamente, en la política ya que se aplican estratégicas que aceleran la polarización con discursos que fomenten la división entre los ciudadanos en búsqueda de consenso para sus intereses.

La dinámica de la polarización va dirigida a deslegitimar al oponente, puesto que los mensajes que presentan el mayor grado de coincidencia con contenidos calificados como desinformativos, son los que generan mayores niveles de viralización, lo que significa que los usuarios de perfiles políticos son actores activos dentro de los procesos de expansión de este tipo de contenidos.

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Edgar Wellmann

Profesional de las Ciencias Militares, de la Informática, de la Administración y de las Ciencias Políticas; Analista, Asesor, Consultor y Catedrático universitario.

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