Mirilla indiscretaNacionales

La Lotería Electoral

Mirilla Indiscreta

“Ya te vide no te escondas… enséñame tu retrato” se escuchó el grito gangoso, como de tenor con gripe, en la chinama que albergaba la lotería de aquel pueblo chapín, sin más gente, que la que abarrotaba el chistoso lugar, entre olor a chencas de cigarros consumidos hasta el filtro, whisky fino mezclado con Coca-Cola y guaro ordinario cuarteado con rosa de Jamaica.

Los jugadores, rodeados de un muro de guardaespaldas, que evitaba notar, por el tacuche quién era el “Jefe”.

Las cachas de oro de las pistolas en los varones que hacían sentir el peso de su candidatura, los campiranos, y, por otro lado, por las pestañas postizas, los cachetes con botox y el maquillaje rodando por la cara, envuelto en pequeñas bolas de sudor, de las únicas dos mujeres candidatas. presentes en el brumoso aquelarre.

Ansiosos jugadores esperaban marcar su cartón con el maíz sostenido por sus dedos, índice, el medio y el pulgar en las manos temblorosas, por la goma y el nerviosismo,

“Laaa Muuerteeee” gritó con más fuerza el gritón… mirando a todos con ironía.

El tipo, de mirada torva, cargaba con la fama de ser tramposo, y junto con otros seis compañeros, arreglaban el mazo de cartones y cantaban, lo que se les daba la gana.

Lo de la muerte, no les causó mucha gracia a los jugadores, que finalmente y con evidente duda, temían que los sacaran del juego, pero, sin embargo, habían llegado a la cita.

Ninguno de los presentes, desde luego, esperaba la muerte, por el contrario, habían asistido porque respondiendo a una controvertida convocatoria anunciaba, que aquel, evento tendría como premios: 340 alcaldías, 40 diputados al Parlamento Centroamericano 160 diputados al Congreso de la República.

Y por último el PREMIO GORDO: La presidencia y vicepresidencia de Guatemala, con más o menos 60 candidatos (premio especial al ciudadano que conozca los nombres de los candidatos y sus partidos).

Se comentaba entre los indiferentes habitantes del lugar, que muchos cadáveres, habían aparecido sobre la carretera, con un rótulo en el pecho que decía “candidote”, y los zopilotes y curiosos esperaban muchos más.

El ambiente era raro y hostil, sólo ellos sabían que estaban en campaña.

Las calles de la ciudad por prohibición expresa de la ley, prohíbe propaganda en postes y paredes, y de un momento a otro se sospecha que prohibirán votar…

Como no se puede propagandear, en lugar de sus caras, publican encuestas… también caras.

Prefieren las encuestas a las caras… porque por algunas se ofrecen recompensas nacionales y extranjeras.

Todos enseñan sus hojas estadísticas de barras, para convencer incautos y pedir plata, afirmando… “la más alta es la mía… y esa, viendo a una mujer con recelo, sostienen de manera contundente… ya llegó a su techo”

Desconfiados algunos patrocinadores y patrones, esos que les apuestan a muchas candidaturas al mismo tiempo, los condicionan… “Te damos… hasta que estés inscrito”.

Las credenciales suben de precio y los que inscriben… también.

Ay don Edmundo… me dijo el más viejo del pueblo, tostado por el sol y molesto por el tropel de visitantes.

“Gracias a Dios, no vinieron todos los candidatos de los 30 partidos… si no es que hay más”

“Lo que ya no hay más… son candidatos” don sufragio, le contesté con la esperanza de no mentirle.

“imagínese usted” me dijo entre sonrisas y enojado “que hubiéramos hecho con ese gentío”

No quise asustarlo más, diciéndole que los competidores, son aproximadamente 11,580 porque le hubiera dado un soponcio.

Pero lo intuyó, porque remató su pensamiento con una frase lapidaria “Gobierno gordo, invita a comérselo” … y “Pueblo pobre, invita a la rebelión” agregué yo, entre dientes, harto de un sistema caduco, podrido, carcomido por usureros, vándalos disfrazados de caballeros, mentirosos, especuladores y rufianes… un pueblo acorralado, que se está quedando sin pueblo”.

¡Pero alguno tendrá que quedar!, musitó don Sufragio, con confuso rostro de esperanza y decepción.

“Creo, como decía mi tata… Continuó… que lo único que nos puede ayudar… es saber el árbol del cual son estas “astillas” ironizó sin sutileza.

Sabias las palabras de aquel viejo poblador… ¿Quién fue tu tata?… ¿quién fue tu abuelo?… ¿Para saber quién sos? entrañaba la reflexión del viejo, que valoraba lo que pesa e incluye la tradición y la historia.

“¿QUEREMOS SABER QUIENES SON?” … Soltó un grito inesperado que llegó hasta la champa donde se jugaba el futuro del país.

¡Lo escucharon!, ¡y se calló hasta el gritón!… ¡se vieron muchas caras rojas y otras agachadas!… pocos se mantuvieron con el porte altivo… esperando la oportunidad de decir ¡YO SOY!…

¡Los nervios!, se notó de inmediato, ¡que se apoderaron del lugar!… ¡La mayoría querían salir corriendo!… ¡Fugarse del lente pesquisidor!… pero no encontraban el pretexto para huir…

¿Cuántos nombres quedarán de pie para el encuentro definitivo? Se instaló la interrogante en el ambiente.

¡O una rebelión que pode la mata de raíz?

¡O un Líder que limpie de arriba para abajo ¡

¡La limpieza viene de lo alto!

¡La oración es el ruego que directamente escucha Dios!

¡La Intuición es la respuesta directa de Dios, a quién le clama!

¡¡Yo intuyo que saldremos del Calvario!!

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Danilo Roca (Edmundo Deantés)

Jurista, analista político, luchador por la libertad.

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