OpiniónColumnas

Libertad de expresión y democracia

Reflexiones

El lenguaje según los expertos surgió hace cincuenta mil años como una necesidad del homo sapiens para comunicarse. El ser humano es un ser gregario, en consecuencia, necesitaba comunicarse con sus pares para desarrollarse en la vida comunitaria. El lenguaje es producto de una serie de fenómenos cognitivos desarrollados en el cerebro de manera progresiva, los cuales dieron paso al pensamiento, evolucionando en reflexión-acción para transformar su medio ambiente, hacerlo más amigable para su progenie y convertirse en un ente más resiliente.

El pensamiento y la comunicación oral han contribuido al desarrollo civilizatorio de la humanidad, han dado paso a la expresión escrita y los tres en una maravillosa simbiosis han contribuido de manera extraordinaria al desarrollo tecnológico y científico.

Es por eso que se pondera tanto la libertad de expresión, porque es la representación genuina del pensamiento. Es la libertad del ser humano en su glorificación, por ello es un derecho inherente a la persona.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero, marca un hito en la historia, fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948. En su artículo 19 señala: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

La Convención Americana sobre Derechos Humanos en su artículo 13 define con absoluta precisión estos conceptos: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.” Esa misma convención prohíbe la censura previa y la indirecta (incluyendo mecanismos como el abuso de controles oficiales).

La democracia se nutre de la libertad de expresión del pensamiento, algunos sugieren que ésta, se constituye en uno de sus principales pilares. En la democracia debe apreciarse el equilibrio de poder, deben coexistir pesos y contrapesos y la libertad de expresión del pensamiento se constituye en un contrapeso esencial al peso representado por los poderes reales en una sociedad.

En ese sentido la Constitución Política de la República en su artículo 35º señala que “es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna”. Así mismo, señala que “no constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, criticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos”.

El ejercicio periodístico se fundamenta precisamente en la libre expresión del pensamiento, los medios de comunicación y las redes sociales hoy día cumplen con la tarea de informar, de comunicar lo que acontece en este mundo interconectado en tiempo real incluso, abarcando a millones de usuarios que se nutren momento a momento de lo que sucede desde lo local hasta lo global.

La gestión ejecutiva y judicial debe considerar muy seriamente el rol que juegan los periodistas, columnistas de opinión, reporteros, presentadores de programas de opinión, debido a que la libertad de expresión del pensamiento es un baluarte para la buena gobernanza por lo que se debe respetar el derecho humano de opinar por cualquier medio sobre el accionar de gobierno, de lo contrario estará incubando ingobernabilidad.

El país necesita fortalecer la democracia, por lo tanto, debe el gobierno sujetarse a la auditoria social, a la rendición de cuentas, a las opiniones contrarias, al libre ejercicio de las ideas y por sobre todo al estado de derecho y en ese contexto el respeto al derecho humano de emisión de pensamiento.

El derecho a expresarse por cualquier medio, no puede estar sujeto a las veleidades de jueces, fiscales y magistrados que, en el ejercicio de la prevaricación y la discrecionalidad, ponen en riesgo uno de los derechos más elementales de la democracia.

Area de Opinión
Libre emisión de pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor: