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El futuro de las urbes: La electromovilidad en México

En la actualidad, la complejidad de las ciudades de México: el ajetreo, el ruido, la inseguridad, los accidentes, el tráfico, la contaminación, entre otras características, no suponen como tal una integración sana, segura e inclusiva con sus habitantes, sino un distanciamiento notable en el día a día de los cimientos humanos, esto genera falta de empatía, miedo, violencia, hastío y cansancio.

Cada vez se puede notar más que los valores humanos se fragmentan y que la expresión del lenguaje y del pensamiento se reduce a pocas palabras o memes en la comprensión de la realidad compartida, ya George Steiner, el gran maestro de la literatura comparada, mencionó alguna vez a la prensa que “William Blake y George Orwell nos recuerdan que la mala gramática es un síntoma: delata un embrollo más profundo o una deshonestidad en los asuntos públicos y privados”.

Necesitamos como sociedad hacer un esfuerzo colectivo por repensar qué es una ciudad y cómo queremos que sea en el futuro próximo, el motor del cambio está en nuestras manos y lo vimos con la crisis de salud pública del COVID-19. Paradójicamente, el distanciamiento nos ayudó a buscar e implementar otras alternativas, como el teletrabajo y la teleeducación. ¿Por qué no también replantear la planificación de los espacios públicos urbanos para mejorar la calidad de vida de las personas? Robert Cervero, consultor y educador de políticas y planificación de transporte sostenible, menciona que la planificación de un automóvil de ciudad no sólo se centra en ahorrar tiempo, sino también se refleja en el tiempo bien disfrutado.

De acuerdo con el portal El País, se estima que en 2030 habrá 8.500 millones de habitantes en el mundo y el 60% de la población mundial vivirá en una ciudad. El concepto de smart city marca el porvenir de las urbes, donde la electromovilidad, la robótica, la automatización y la inteligencia colectiva y artificial tendrán bastante presencia e importancia. Javier Paniagua, responsable de desarrollo de negocio de Smart Cities de Telefónica Empresas, afirma que una ciudad inteligente recupera los sentidos más humanos “donde el ciudadano está en el centro y la tecnología trabaja para él”.

Las zonas verdes y los espacios públicos influyen en la forma de vivir y de interactuar en comunidad, el no contar con éstos disminuye la calidad de vida, la cohesión social, el sentido de pertenencia y la identidad colectiva. Hay demasiados retos que enfrentar, presentes ya en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, esperemos que todos los objetivos se cumplan y poco a poco la visión que se tiene de las “ciudades” cambie para el beneficio en común de las sociedades.

Gestionar el tráfico, los recursos energéticos, el alumbrado en luminarias y el agua, administrar los aparcamientos, agilizar la movilidad del transporte, medir la calidad del aire y estado del tiempo, la ola ciclista, son algunas de las tecnologías que ya se están comenzado a utilizar y que en los próximos años se integrarán más a las ciudades.

En México, en lo primero que se pensó para la renovación de los espacios urbanos fue en la electromovilidad, en el uso de vehículos eléctricos o híbridos, (además de los medios de transporte público como metro, tren suburbano, trolebuses, Mexicable y tren ligero), iniciativas de producción masiva impulsadas por inversiones privadas como la de Tesla, BMW, General Motors, Ford y Audi.

Los proyectos de electromovilidad en México son muy prometedores en la transición y evolución de la producción automotriz, pero para llegar a una transformación eficiente, nuestro país tiene la responsabilidad de garantizar antes que nada una infraestructura que funcione y un plan sostenible a largo plazo.

Entre los proyectos a realizar en lo próximo, están Tesla, que fabricará un millón de autos eléctricos, con una inversión de cinco mil millones de dólares; General Motors, que invertirá mil millones de dólares en México para la producción de unidades eléctricas; BMW expandirá su planta de San Luis Potosí, con una inversión por 800 millones de euros; Evergo, que instalará 15 mil nuevas estaciones de carga e invertirá 200 millones de dólares; Zacua, una empresa que pretende fabricar autos eléctricos con el 100% de proveeduría mexicana; Bombardier Recreational Products, que construirá una planta en Querétaro por mil 300 millones de pesos y Audi con su planta en San José Chiapa, Puebla, que comenzará a producir a partir de 2027.

Repensar el mañana de las ciudades es la clave para las urbes del futuro, con el esfuerzo colectivo después se hablará de una urbanización inteligente, automatizada, inclusiva y segura más enfocada en la participación de la sociedad y en la proximidad de sus ciudadanos, para lograr en conjunto no sólo la transición a la electromovilidad, sino más allá: una nueva infraestructura ideal, ingeniosa, ecológica, accesible para todos y diversa.

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Melissa Nungaray

(Guadalajara, Jalisco, 1998) es escritora, collagista y promotora cultural. Dirige la revista digital En la Masmédula y colabora en diversos periódicos digitales. Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma del Estado de México. Es autora de los libros de poesía Raíz del cielo (Secretaría de Cultura de Jalisco/Literalia, 2005), Alba-vigía (La Zonámbula, 2008), Sentencia del fuego (La Cartonera, Cuernavaca, Morelos, 2011), Travesía: Entidad del cuerpo (La Zonámbula, 2014) y la plaquette El cuerpo descansa en algún lugar (La Tinta del Alcatraz, 2022). En 2014, ganó el segundo lugar del IV Premio Nacional de Poesía Joven “Jorge Lara”. Fue becaria del Festival Interfaz ISSSTE-Cultura Los Signos en Rotación San Luis Potosí 2017.

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