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«El agua sonaba a besos, al ir llenando los cántaros…»

Lugar Hermenéutico

Con esta hermosa frase tomada de un relato corto, de nuestro premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias, recuerdo esta emblemática fecha, desde mi origen rural, poblano, la añoranza del chapuzón en las aguas del río Mongoy, en el Tamazulapa, en el rio los Encuentros, o en Atatupa, allá en el oriente guatemalteco, en mi querida  Asunción Mita.

Cada año, desde 1993, el Día Mundial del Agua (22 de marzo), anualmente celebramos, como un medio para centrar la atención en la importancia del agua dulce y abogar por la gestión sostenible de los recursos hídricos en el planeta. Procurar crear conciencia e inspirar acciones para abordar la crisis mundial del agua y el saneamiento, este año se celebra con la campaña global, “se el cambio”, con el cual se alienta a las personas a tomar medidas en sus propias vidas, para cambiar la forma en que usan, consumen y gestionan el agua.

El agua, es un impulsor creador de vida y un elemento constitutivo de todos los seres vivos, todo lo que estimule o inhiba su cantidad y su calidad, también afecta la biodiversidad, los bosques, la salud de los ecosistemas y por supuesto, el progreso social de los seres humanos.

Una de las características de Guatemala, es su riqueza hídrica, al ser bañado por 38 cuencas hidrográficas, que no son más que un sistema de drenaje natural que conforman una red de 27,000 km. lineales, con un volumen de correntía estimado en más de 93,390 millones de m3 anuales.

Este, es suficiente caudal para satisfacer todas las necesidades de agua en el país, como un recurso multifinalitario, para el consumo humano, para la agricultura, para producir energía, para el desarrollo agroindustrial, entre otros. Sin embargo, solo el diez por ciento es aprovechado en todos los sentidos. El resto fluye con grandes niveles de contaminación a El Salvador, México, Honduras y Belice, así como a las costas del atlántico y del pacifico.  

En tal sentido, como el uso del agua es arbitrario y anárquico, el país sufre de stress hídrico absurdo en todos los órdenes, porque agua sobra, pero no existe una gestión integral del recurso.  Por décadas el país ha estado inmerso en el debate sobre la importante necesidad de regular el uso del recurso hídrico, sin embargo, la falta de normativa y un adecuado manejo y gestión integral del recurso, ha llevado al uso y abuso por parte de algunos, y a la escasez o carencia del vital líquido para una gran parte de la población guatemalteca.

Lo anterior, pese a, que, en la Constitución Política de la República de Guatemala, textualmente cita en el Artículo 127, Régimen de aguasArtículo 127.- Régimen de aguas. Todas las aguas son bienes de dominio público, inalienables e imprescriptibles. Su aprovechamiento, uso y goce, se otorgan en la forma establecida por la ley, de acuerdo con el interés social. Una ley específica regulará esta materia, sin embargo, la cantidad de intereses creados ha derivado, que, nuestro país carezca de normas y mecanismos para la gestión, integral, eficiente y sostenible de los recursos hídricos del país.

En esta emblemática fecha, es más que propicio el llamado para que la población se pronuncie y se responsabilice sobre este bien natural base del progreso social de cualquier nación. 

Por ello, debe promoverse un dialogo serio, franco y sincero entre los diferentes sectores de la sociedad guatemalteca, para surcar pequeños acuerdos, sobre los bienes y servicios naturales a los que todos tenemos derecho, pero sobre los cuales también tenemos responsabilidades y sobre la base de estes pequeños acuerdos, hilar las tan necesarias regulaciones en materia hídrica que el país necesita.

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