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Batalla en Núremberg

Editado Para La Historia

La ciudad alemana de Núremberg tiene un importante legado histórico. Desde la época del Sacro Imperio Romano Germánico era una ciudad libre, lo que le permitió desarrollar un incipiente capitalismo impulsado por artesanos y agricultores. Es la segunda ciudad más importante de Baviera que, antes de la unificación de Alemania, fue un rico reino independiente con capital en Munich. Con el advenimiento del nacionalsocialismo de Hitler, la ciudad fue escogida como centro de grandes ceremonias del partido. En un inmenso campo llamado Campo Zeppelin se celebraban marchas con antorchas a la gloria del partido y de su dirigente. También en esta ciudad se construyó el edificio que serviría de local para los congresos del partido, inmensa reproducción contemporánea del Coliseo de Roma. Por otra parte, la ciudad es el lugar escogido para una de las más importantes óperas de Wagner, Los Maestros Cantores de Núremberg.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los aliados decidieron enjuiciar a los dirigentes nazis que aún no habían muerto ni escapado. Núremberg fue escogida para hacer estos escarmentadores juicios por ser la más alemana de las ciudades de Alemania y por haber sido centro de los grandes ceremoniales nazis. La tercera razón fue que su ayuntamiento se mantuvo particularmente bien conservado después de los bombardeos con que los aliados castigaron a la ciudad.

Pero de lo que les quiero hablar hoy es de un evento muy raro que se produjo a las primeras horas del 14 de abril del año 1561. Todo quedó muy bien documentado porque ya para la época comenzaban a circular los antecesores de los periódicos, es decir, unas pequeñas octavillas en las que se recogían las noticias e informaciones importantes de la ciudad. Poco antes del amanecer, los habitantes de Nuremberg se preparaban para comenzar sus tareas diarias, unos a los mercados y talleres, otros al campo, cuando vieron en el cielo objetos que, como si estuvieran en formación, se desplazaban juntos o separados en direcciones disparatadas. Algunos objetos salían de otros más grandes. Todo este espectáculo estaba acompañado por una exuberancia de colores que pasaban del naranja al rojo, del blanco azulado al verde. Los habitantes de la ciudad estaban absolutamente pasmados ante tan inverosímil visión. Algunos de estos objetos caían a tierra fuera de la ciudad seguidos por una estela de humo. Al estrellarse en tierra desprendían un líquido viscoso y oscuro y, al cabo del tiempo, junto con los restos del accidente, desaparecían sin dejar huella. Todo lo que les estoy narrando duró casi una hora.

Huelga decir que los habitantes de la ciudad nunca habían visto ni un avión ni un cohete ni siquiera un globo, pues el invento de los hermanos Montgolfier se produjo 200 años después de estos incidentes. Estaban absolutamente espantados. Como ocurría siempre en esta época, consideraron que se trataba de una advertencia divina que manifestaba el descontento del Señor. Los científicos de nuestros días han querido dar muchas explicaciones a estos hechos, pero nunca se ha podido llegar a una explicación completamente fehaciente.

Les pido tranquilidad a los lectores. No estoy abogando por una explicación alienígena, sencillamente expongo lo acontecido. Hechos similares se produjeron en los años siguientes en otros lugares de Europa, por ejemplo, en 1566 en la ciudad suiza de Basilea y más tarde en 1608 en Génova, el puerto italiano.

A continuación, procedo a copiarles el texto de la octavilla de Nuremberg donde se cuenta la noticia de una “muy horripilante aparición” en el momento de la salida del Sol, el 14 de abril de 1561. Fue vista “por muchas personas, varones y mujeres”. Eran “esferas” de color rojo sangre, azulado y negro o “discos anulares”, cerca del Sol, “tres por ejemplo en fila / a veces cuatro en cuadrado, y también algunas solas / y también se han visto entre esas esferas algunas cruces de color sangre”. Había también “dos grandes tubos” (o tres) … “en cuales pequeños y grandes tubos / estaban de a tres / también de a cuatro y más esferas. Y todos ellos comenzaron a pelearse entre sí”. El fenómeno duró aproximadamente una hora. Luego “todo ello como ofuscado por el Sol / cayó a la Tierra desde el cielo como si todo ardiera / y con gran vapor desapareció poco a poco sobre la Tierra”. También se vio, bajo las esferas, una figura alargada, “igual que una gran lanza negra”.

Entre los fenómenos con los que los científicos actuales intentan dar una explicación a estos hechos es uno observado en algunos países alrededor del sol los días de frío temprano en la mañana, como un halo de diferentes colores, pero esto no explica los diferentes objetos que se movían de forma disparatada como si lucharan ni los que se estrellaban en tierra. El amable lector puede llegar a sus propias conclusiones.

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Franck Antonio Fernández Estrada

traductor, intérprete, filólogo ([email protected])

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