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El ciberconflicto

Zoon Politikón

El conflicto es inherente al hombre y por tanto la guerra ha sido parte de la historia de la humanidad, ésta ha evolucionado con la participación de la tecnología en cualquiera de sus formas, provocando una mutación de ella y de sus estrategias, pero sin variar el fin último, el deseo de las partes de superar a su contrincante.

Las guerras han evolucionado a lo largo de la historia de la humanidad, adaptándose al entorno y tiempo prevaleciente en un momento dado, por lo que algunos expertos han intentado hacer una clasificación histórica, tarea nada fácil; por lo que podría ser más pragmático identificar el desarrollo tecnológico para ésta.

Al hablar de generaciones, formas o tipos de guerras, posiblemente habría que considerar tres condiciones esenciales: la aplicación de nuevas tecnologías, cambio en los procedimientos utilizados y el cambio generacional; todos ellos como agentes de cambio en la forma de hacer la guerra.

Algunas hipótesis la clasifican en generaciones, en donde las guerras de Primera Generación se caracterizan por un “orden”; este tipo de guerra tenía objetivos limitados y los ejércitos utilizaban armas de fuego. En las de Segunda Generación se involucra a toda la población, se hace uso de la movilización, la guerra de masas, del ferrocarril y de la mecanización. En las de Tercera Generación se aprovecha la velocidad y la sorpresa con el fin de destruir la retaguardia del oponente o atraerlo para cortarlo de su principal fuerza; este es un conflicto de intereses más que una discordia entre grupos sociales. Las de Cuarta Generación contienen elementos diversos de guerrilla, terrorismo, guerra convencional y poder para minar la estructura logística del enemigo, buscando una victoria política. Las de Quinta Generación pueden identificarse por los nuevos dominios del conflicto, la naturaleza cambiante de los contendientes, la naturaleza cambiante de los fines y la naturaleza cambiante de la fuerza.

Una de las modalidades de quinta generación sería el “ciberconflicto”, dando lugar a la ciberguerra la cual puede desarrollarse en cuatro teatros operacionales: teatro psicológico, espionaje cibernético, teatro robótico y teatro de los centros de gravedad.

El ciberterrorismo es una diversificación de criminales y de sus objetivos, determinando una nueva asimetría, en donde las organizaciones terroristas difunden por internet sus acciones, multiplicado exponencialmente su auditorio y, por ende, el impacto de las acciones alcanza el objetivo psicológico deseado por el terrorismo. En respuesta surge la Ciberdefensa, para contrarrestar el daño que pueda ocasionar un ataque cibernético y especialmente para el sostenimiento y funcionamiento de los servicios públicos, básicos para un país.

Como una derivación del ciberterrorismo surge el ciberactivismo, actividad que parece no tener riesgo y es más cómoda en relación con el activismo físico, pues la cultura de adhesión es sencilla y el compromiso se trivializa. El ciberactivismo puede tener mucha fuerza desestabilizadora, manipuladora y con consecuencias catastróficas.

Según crecen las aplicaciones, redes y terminales conectadas, el conjunto de relaciones y enlaces se incrementa exponencialmente. Para limitar su complejidad es necesario compartimentar servicios, independizando áreas, garantizando zonas autónomas y relocalizando los servidores cerca de los usuarios.

Para que en un país la ciberseguridad sea sostenible se requiere de una estructura para Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, que sea robusta e independiente; con vinculaciones exteriores, pero adoptando estrategias de diversificación, controlando la infraestructura estratégica e implementando una política de globalización racional.

De lo anterior, surge la pregunta ¿cómo se librarán las nuevas batallas?, pregunta que no es fácil de responder tanto por falta de información, como por el secretismo de las acciones que no permite distinguir entre una guerra digital y las acciones de guerrillas; ya que no es ciberguerra todo lo que parece, pero sus efectos sí pueden ser devastadores para un país y su economía. Pero sí es ciberguerra cuando la realiza un estado, no un grupo anónimo. Por ello, es importante distinguir las operaciones de países que tienen organizaciones dedicadas a la seguridad informática, de otros grupos que pueden producir efectos similares, pero con una motivación independiente; en el caso de un Estado, una estrategia y una cadena de mando, en el otro solo es un grupo de delincuentes o terrorista.

El ciberespacio como nuevo campo de batalla, es otro campo estratégico en el que podrían decidirse algunas de las próximas guerras. ¿Cuáles son los mayores peligros? en principio podría ser la destrucción total o parcial de la red eléctrica del país, ya que es de donde proviene la energía necesaria para el Internet y los servicios conectados a ella, y sin ella cualquier sociedad se colapsaría, y apenas duraría unos pocos días antes de sufrir efectos catastróficos, pues se pararían: el tránsito en las ciudades, las transacciones bancarias, los medios de comunicación, la telefonía y el propio acceso a Internet.

En nuestro planeta aún no se ha vivido una gran ciberguerra, y se desconoce ya que se desarrollan en terreno oscuro y misterioso de donde es difícil confirmar lo que sucede. Algunas naciones han creado organismos de expertos informáticos que trabajan tanto en hipótesis de ataque como de defensa, estando preparados para cualquier situación futura.

Cualquier política y estrategia de Seguridad Nacional debería contemplar la ciberseguridad, como elemento primordial en la protección de la infraestructura crítica de una nación; considerando a ésta como responsable de asegurar el ciberespacio, con medidas técnicas que contrarresten potenciales amenazas.

Siempre sucederán acciones de grupos terroristas o delincuenciales que estarán muy lejos de ser una ciberguerra, pero que pueden provocar muchos daños; adicionalmente también existe la posibilidad de conflictos entre naciones o estados en el ciberespacio. Es muy posible que el próximo gran conflicto sea en el ámbito digital y que tenga más relevancia que todo lo sucedido hasta el día de hoy.

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Edgar Wellmann

Profesional de las Ciencias Militares, de la Informática, de la Administración y de las Ciencias Políticas; Analista, Asesor, Consultor y Catedrático universitario.

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