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Memorias imperecederas

Desde La Ventana De Mi Alma

La historia que recuerdo y que escribo ahora se hace presente en este tiempo después de ver realidades familiares que dan tristeza. El recuerdo que guardo de mis padres me llena de gratitud con Dios y con la vida. Entender que siempre me enseñaron que nunca estaban demasiado altos como para no inclinarse y escucharme.

Los años y las vivencias no han podido borrar la sensación grata de recordar cómo en esa época de tanta desinformación ellos se las arreglaron para inculcar valores sostenidos, tanto así como la sensación de sentir sus manos sosteniendo la mía.

Estas memorias me remontan a mis años de niña, y a pesar de los años, sigo siendo esa niña pequeña admirando a mis padres. Hoy al revisar viejos souvenires encontré la pequeña cajita donde aún conservo los lentes de mi madre. Ella era una asidua lectora de cuentos, en especial mis favoritos. «Las mil y una noches» Cierro mis ojos y la escucho junto a mí haciéndome comentarios. Escucho su risa, su voz cálida y amorosa, se ponía feliz cuando estábamos todos sus hijos juntos y pasábamos hermosos momentos compartiendo historias y anécdotas.

Jamás escuché a mis padres levantar la voz por enojo, y ahora entiendo cuán extraordinario es eso, la vida era maravillosa, no recuerdo dificultades graves, todo era equilibrio, en un margen de trabajo, amor y respeto, estoy segura que aquello debe haber requerido fuerza mental y equilibrio emocional.

Al comparar con las familias actuales es esta la pregunta:

¿Cuál sería ese mágico secreto?

Creo que el secreto era la atención a cada uno de nuestros requerimientos que como niños teníamos. Cuánta importancia deben tener esos momentos de alegría o de congoja en nuestros niños, adolescentes y aún nosotros como adultos. Sentirnos escuchados, abrazados en el momento en que parece que vamos a caer, como también celebrar nuestros pequeños y grandes triunfos.

Si bien es cierto el estilo de vida a cambiado desde mi niñez a este tiempo, hoy los padres están cansados, estresados o simplemente no están de humor para escuchar a sus hijos y lidiar con sus frustraciones.

Sin importar su edad, lo expresen o no, ellos nos necesitan. Y si estamos demasiado desconectados, si estamos demasiado cansados, nos encontraremos en un lugar en el que habremos creado una distancia que hace difícil que nos inclinemos para escuchar a nuestros hijos. Por lo tanto es necesario parar por un instante y mirar a nuestros hijos a los ojos y poner nuestra energía en abrazar su alegría o su tristeza especialmente ahora, cuando nuestro mundo está fuera de control.

Los niños, los jóvenes y adultos están perdiendo su equilibrio emocional. Todos estamos necesitando padres, amigos verdaderos, maestros en las escuelas que puedan extendernos una sensación de esperanza, de valentía para vivir cada día con fuerza a pesar del caos que nos rodea.

Yo sigo creyendo en aquella educación de principios innatos, y creo que mis padres como el de muchos de mi generación nos estaban enseñando la verdad del amor incondicional. No importa lo que hayan hecho, no importa cuán difíciles sean los tiempos, nuestros hijos tienen que saber esto ahora y para siempre.

Yo soy tu madre, yo soy tu padre, estoy aquí para ti. Mi amor por ti no significa que siempre aprobaré tu conducta o que siempre aprobaré tus acciones. Pero significa que te amaré todo el tiempo.

Cada niño tiene una forma diferente de traducir la definición del amor de sus padres y por ende crear su propio lenguaje para expresar ese amor.

Lo que aprendemos de niños quedará por siempre tatuado en nuestro corazón, y aunque pasen los años esa memoria se hará voz, como hoy la mía, porque fui niña y porque hoy de adulta sigo soñando con un mundo mejor para mis nietos y los niños del mundo.

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Angie Lu

Lcda. en Ciencias de la Educación. Universidad Estatal.Guayaquil. Lcda. en Filosofía y Letras. Universidad Central del Ecuador. Columnista Periódico "EL SOL" Cartagena- COLOMBIA. Columnista Diario. La TRIBUNA. México. Articulista: Revista TOP MAGAZINE. Orlando-Florida Articulista Diario EXTRA. San José. Costa Rica. Articulista periódico Canarias Opina. Telde, Islas Canarias. ESPAÑA. Escribo por vocación para comunicar y por necesidad vital, creo que la palabra escrita es inmortal y es el acto libertario mas poderoso que existe y más aún podemos crear sinergia colectiva a través de la lectura. Escribo para divulgar mis emociones recogiendo metáforas simples o complejas, que me permitan meditar para existir y coexistir buscando la armonía con mis congéneres, y para celebrar con la palabra la belleza de la vida y el universo.

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