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Sobre el comportamiento de los votantes

Evolución

En el campo del análisis de las decisiones públicas, existen diversos modelos que tratan de explicar el comportamiento de los votantes. En esta ocasión quiero referirme a dos; uno, conceptualizado como de proximidad; el otro, como direccional. El primero se basa en el supuesto que el votante tenderá a inclinarse por aquella opción que le sea más cercana en el espectro político-ideológico. El segundo se basa en el supuesto que el votante tenderá a elegir en función de la dirección en la cual desea que se corra el status quo, siempre en referencia a dicho espectro. Ambos tienen un grado explicativo, comprensible, como también carencias en cuanto explicar de forma integral el comportamiento del votante. En cuanto al primero, es lógico que el votante quiera votar por alguna propuesta que le es más afín. Pero, qué sucede, por ejemplo si la opción más próxima se encuentra al lado opuesto del espectro. ¿Por quién votaría un elector de centro izquierda, por un candidato de centro derecha o por uno de izquierda más extrema y más lejana en el espectro? Utilizando las mismas condiciones para el segundo ejemplo, agregamos otra a la hipótesis en el sentido que el status quo se encuentra en el centro. Para ese mismo elector, votar por la centro derecha, que le es más próxima, implica también correr el status quo más hacia la derecha, mientras que votar por la extrema izquierda, que le es más lejana, implicaría correr el status quo en dirección de su propia postura. También se debe considerar que estos modelos, aquí simplificados, parten del supuesto de la elección racional, cuando también pueden existir factores más bien emotivos que incidan en la elección. Y un último aspecto que quiero agregar es que, por lo general, las propuestas políticas tienden a converger hacia la mediana ideológica, lógicamente alrededor de la cual gravita la mayoría de votantes.

En el caso de Guatemala, un dato relevante es el alto porcentaje de votantes que no se inclinó por alguna de las opciones que disputarán la segunda vuelta. Descontado el abstencionismo, los votos nulos y en blanco suman el 24.38%. Las dos propuestas finales suman un 27.64%, por lo que el resto, disperso entre las demás, asciende a un 47.98%. Lo que esto implica es que existe un caudal electoral significativo que será determinante para la elección, que potencialmente suma un 72.36%, sin tomar en cuenta que generalmente hay una caída en la participación en segunda vuelta. Habrá afinidades y adversidades naturales entre los simpatizantes de otros partidos con alguno de los restantes. Luego, los factores clave serán la capacidad que tengan ambas propuestas para atraer votantes, dada su relativa proximidad; para generar una percepción que los ubique como más cercanos a la mediana ideológica, tanto en términos proximales como direccionales; y para diferenciarse en función de no alienar a aquellos votantes más distantes, sobre la percepción que tengan éstos de hasta dónde, cada una de las posturas, pueda impulsar el eventual status quo.

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Alejandro Baldizón

Abogado y Notario, catedrático universitario y analista en las áreas de economía, política y derecho.

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