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Sandra Torres, la candidata más incombustible

Zoon Politikón

La semana pasada esta columna se refirió al candidato Bernardo Arévalo, y en honor a la justicia y con la intención de ser ecuánime ahora se ofrece un perfil de la candidata Sandra Torres.

Torres ha sido una figura política polémica, generadora de pasiones en contra y a favor, que para muchos representa una mezcla de prácticas clientelares con prácticas populistas al haber utilizado bienes públicos en programas sociales y con los cuales se ganó la simpatía de ciertos sectores de la población y, por consiguiente, el voto de estos.

Por tercera ocasión consecutiva busca la presidencia de la república. El camino recorrido por ella, está configurado por su presencia constante en la política nacional por un período de más de 20 años; por la persistencia manifiesta ha sido considerada como la candidata más incombustible del escenario político del país; encontrándose actualmente a la cabeza de una de las únicas organizaciones políticas que después de gobernar aún subsisten.

Participa con la Unidad Nacional de la Esperanza, partido identificado con una ideología de centroizquierda; ella podría haber sido considerada como de izquierda extrema con base a su supuesta militancia en la insurgencia guatemalteca, y a su membresía de la Internacional Socialista, en donde fungió como vicepresidente de esa organización.

Es innegable su capacidad de adaptación, manifiesta en su evolución política al haberse definido como socialdemócrata, y al estar siendo considerada por algunos analistas como de centroderecha, especialmente entre los mayoritariamente conservadores.

La expresión del renacentista italiano Nicolás Maquiavelo «El fin justifica los medios» ha sido parte de su equipaje cuando cualquier medio ha sido válido para alcanzar las causas importantes.

Es una mujer experimentada en la realpolitik, vinculada al ámbito político desde hace 23 años por lo que no es equivocado referir que para Sandra Torres –la política es la vida-; habiendo sido hija, esposa y madre de personajes de la política nacional.  Su capacidad de adaptación y mutación son innegables por ser ella una política que se acopla a los cambios coyunturales del país, al haber aprendido a sobrevivir en un ambiente que le ha exigido hacer alianzas, ganar lealtades y si fuera el caso, cortar aquellos vínculos convertidos en lastres.

En su larga carrera a la presidencia, ha sido pragmática, sabiendo cuando cortar lazos y como avanzar.  Se separo de su primer esposo y de su hermano, cuando el proyecto político del “DÍA” caducó; se divorció de Colom cuando su matrimonio era un impedimento para su postulación con la “UNE”; se alió con personajes de otras denominaciones políticas y con el sector privado, cuando lo tuvo que hacer si ello le representaba apoyo; rompió con cercanos colaboradores si ello le representaba problemas legales; se desvinculo de la URNG, al punto de no contar con algun colaborador perteneciente a esta agrupación.

De las personas cercanas a su círculo y que fueron señalados de ilícitos por corrupción, ninguno la señalo de haber participado; de las acusaciones por financiamiento electoral, salió airosa, logrando solventar su situación ante la ley, lo que podría dar a entender que se trataba de una persecución política.

Durante el gobierno de Colom ella no se limitó a las funciones de primera dama, muy por el contrario, sostuvo una posición bastante dominante, ejerció poder aún más que el vicepresidente electo.  Utilizó su posición dentro del gobierno para implementar programas clientelares de Bolsas Solidarias, Mi Familia Progresa, Comedores Solidarios, Escuelas Abiertas y Becas Solidarias; estos eran manejados por un consejo que era dirigido por ella, lo que le valió a su favor una buena imagen entre agricultores y familias en condiciones de extrema pobreza; logrando con ello el apoyo en áreas rurales, especialmente el de mujeres humildes, ubicándose aquí su voto duro, y siendo este su mayor caudal político hasta la fecha.

Por otro lado, –el anti-voto– que genera se encuentra en las zonas urbanas en personas con mediana o mayor educación, sector que le señala el haber convertido la entrega de ayuda social, en su estrategia clientelar de manera abierta.

La candidata Torres, ofrece en su campaña actual una “era de orden y transformación” a través de un gobierno sin ideología, enfocado en dar “respuesta a los problemas”; centrado en la generación de empleo y en la ampliación de los programas de asistencia y promoción social; ofrece la supresión del IVA de la canasta básica (es el impuesto que aporta más ingresos al Estado); abaratar el valor de la energía eléctrica de los hogares (subsidio); la construcción de infraestructura básica (en salud y educación); combatir la corrupción por medio del “gobierno transparente y digital”; y la promoción de la “fiscalización especial” de todos los servidores públicos.  También ofrece combatir la inseguridad transformando la Policía Nacional Civil y condenas más duras especialmente para los delitos cometidos por las pandillas juveniles (maras). No cabe duda de que es el proyecto de gobierno ideal, el tema es si en realidad lo podría ejecutar.

Por lo tanto, ¿qué podemos esperar de Torres, la candidata más incombustible? un gobierno matizado predominante de políticas clientelares representativas del Estado protector por su vinculación al asistencialismo, con un fuerte enfoque en las áreas rurales; un gobierno tradicional y conservador, opuesto al aborto, al matrimonio homosexual, un gobierno protector de la familia al reconocer la realidad de la idiosincrasia guatemalteca y de la tradición conservadora; no arriesgándose a tirar toda una vida política por ser siempre más pragmática con la realidad del país.

Debe considerarse que al ser una persona que trabajó como empleada y posteriormente formo empresaria (maquilas), sabe fomentar la generación de capital y de empleo.

Si es el caso que fue una combatiente dentro de la subversión guatemalteca, cabe reconocer que quien experimento el fragor de la guerra, valora la paz; lo contrario a los ideólogos que –desde su comodidad– han mantenido el enfrentamiento vivo, a pesar de la firma de los “Acuerdos de Paz”.

No se puede negar que ocupo una posición en la internacional socialista, pero aseverar que representa un pensamiento y acción radical no sería justo, lo que si se puede pensar es no está plegada al foro de Sao Pablo y al socialismo del siglo XXI, por lo tanto, representa una socialdemocracia en un marco de una economía capitalista.

Queda en usted estimado lector, tomar la decisión que dicte su consciencia y que considere sea lo mejor para Guatemala.

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Edgar Wellmann

Profesional de las Ciencias Militares, de la Informática, de la Administración y de las Ciencias Políticas; Analista, Asesor, Consultor y Catedrático universitario.

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