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¡Y Poncio Pilatos, se volvió a lavar las manos!

Del Escritorio del General

Iniciando una nueva semana con la expectativa que el domingo tuvimos la segunda vuelta de las elecciones nacionales, proceso que como ya expresamos en notas anteriores, no ha dejado la mayor satisfacción de transparencia, de legalidad y de resultados claros, sorpresa para muchos. Sin dudar el balotaje realizado este domingo 20 de agosto, fue claro en cuanto al electorado y su preferencia, así como a la sumatoria de votos emitidos. El llamado fue siempre a la asistencia y ejercicio del voto como señal de protección al proceso democrático.

Hace casi cuatro décadas inicia este proceso “republicano democrático” con la promulgación de la Constitución Política del Estado guatemalteco, dando un nuevo comienzo a un sistema legal que es la base fundamental de la República y por ende de la democracia, para poder administrar la gestión republicana y con un modelo democrático de elección participativa.

El fortalecimiento de las instituciones republicanas se considera el objetivo primordial de un Estado moderno, las instituciones que le dan vida al Estado de derecho y a la gestión pública vienen a ser los eslabones principales en todo el esquema de vida nacional. ¿Ha sido este recorrido republicano y democrático el camino al fortalecimiento de las instituciones de nuestro país?

Lamentablemente la respuesta no puede ser si a todo, algunas instituciones están fortalecidas y otras condicionadas, en este proceso electoral hemos visto como titulaciones de justicia y particularmente de la conducción electoral de este proceso no han dado las muestras de un fortalecimiento y de una independencia real y absoluta como lo demandaría la ley.

Incluso las renuncias no se han hecho esperar de cuadros importantes en el TSE incluso la declaración de renuncia de una de las magistradas. Escenario que pone en vilo la credibilidad y buena conducción del proceso electoral.

Con la elección lo que se busca es un nuevo liderazgo para la gestión ejecutiva, legislativa y municipal acciones que en parte ya fueron realizadas y únicamente queda pendiente la elección para el organismo ejecutivo, el presidente de la República, que con los resultados del balotare es virtualmente Bernardo Arévalo. Siendo un sistema político presidencialista se constituye este evento en uno de los más importantes. Pero no debemos de aspirar a un proceso en el cual lo que se genera es incertidumbres y falsas esperanzas, el gobernante no es electo para generar esperanzas o generar incertidumbres es electo para generar congruencia, diálogo y ante todo proveer seguridad a los ciudadanos a sus bienes y ser un garante del Estado de derecho en la República.

Desafortunadamente en esta oportunidad “Pilatos” se volvió a lavar las manos y no ejerció su autoridad para la defensa constitucional de todo el proceso electoral, sin embargo, el camino ya fue recorrido y la segunda vuelta del balotaje presidencial se llevó a cabo el domingo 20 de agosto, con orden y participación reducida por el fenómeno de ya solo ser presidencial, reportan casi un 45% del padrón electoral.

Fecha que pasará a la historia como un evento que nos dejará el sabor a incertidumbre y falsas esperanzas. Como ciudadanos no debemos de aspirar a que un presidente genere ni una ni otra de estas dos circunstancias no necesitamos un presidente que nos dé esperanzas y mucho menos que nos de incertidumbres. La función presidencial como ya se dijo es la armonía, es la defensa ciudadana y es la defensa del Estado.

Quede en tal sentido nuestra reflexión para que quien fue electo el domingo haga su mejor esfuerzo en esos objetivos fundacionales del Estado guatemalteco y que están subrayados en nuestra carta magna. Le apostamos sin lugar a duda a un gobierno cuya intervención sea limitada aquellas funciones que los ciudadanos como “mandatarios” de los funcionarios públicos se le pida y se le exija de acuerdo con la ley, porque la ley es hecha para proteger a los ciudadanos y limitar el accionar de los que han sido electos para gobernar. Es en tal sentido el ciudadano quien emite su voto como autoridad máxima del país y se espera el fiel cumplimiento de las leyes establecidas y no pretender los cambios que el pueblo no desea. Las aspiraciones ciudadanas se concentran en la búsqueda del bienestar y de la prosperidad y ésta se logra a través del respeto de los gobernantes y a sus ciudadanos.

El otro llamado es que a partir del próximo enero del 2024 los ciudadanos estemos atentos a todo el quehacer de las autoridades que se han elegido para evitar cualquier anomalía o cualquier transgresión a la ley, ese es un trabajo de todos los ciudadanos.

¡Defenderemos a la patria con la pluma, la espada y la cruz!

¡Qué viva Guatemala!

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Francisco Bermudez Amado

General de División ex Ministro de la Defensa, Analista político.

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