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Una sociedad fracturada por la eternidad

Sueños…

1492, una sociedad rezagada de Europa, tuvo un respiro a su dejadez y pudo convertirse en un reinado de opulencia y así como de persecución a la inteligencia que surgía con la ilustración que despertaba al resto de aquel continente para convertirlo en el líder de la humanidad, con sus grandezas y sus fatalidades.

Las hordas de fanáticos cristianos de España, descubren e inician la invasión de un nuevo continente, al que un alemán le pondrá el nombre de un portugués: América. Portugués que nunca vino a este nuevo, maravilloso y oprimido, mundo. Solamente copiaba los mapas que recibía de los que retornaban de la espectacular aventura.

A todo esto, aquí nació una prometedora colonia, llamada en forma confusa Capitanía general del reino de Guatemala. La conquista generó riqueza y poder a los invasores que se constituyeron en familias de terratenientes con millones de indígenas esclavizados. Y, la corona se sentía feliz por los enormes caudales de riqueza que llegaban a sus cortes para vivir plenamente sin trabajar, ni menos pensar en las aburridas filosofías de ingleses, franceses y alemanes. A estos les restregaban sus riquezas por la cara y los orientaban al fanatismo cristiano o la hoguera.

En 1808, Napoleón Bonaparte, en su tarea de fomentar el sistema liberal invadió España, derrocó el reinado español, y cometió uno de sus grandes errores. En lugar de convocar al pueblo español, a que dirigiera sus propias reformas democráticas, elevó a su hermano a rey José I, satélite de Francia. Y, con ello eliminó la posibilidad de librar a España de la servidumbre a los reyes y le denegó al pueblo español la posibilidad de crear un Estado liberal. Para nosotros el tema es que desde ese momento ya éramos independientes, aunque no lo sabríamos hasta 1821. El tema de actualidad es que ni en esos momentos, 1808-1821, ni ahora tenemos madurez, ni liderazgos capaces de construir un Estado liberal democrático que pueda ser la fuente del desarrollo del territorio llamado Guatemala.

¿Qué es Guatemala?, un Estado fallido, es decir, un Estado en el que conviven cerca de 30 naciones, que no ha logrado conformar un esquema de unidad nacional, ni un mito de democracia, pues es gobernado por unos mestizos o criollos que son grandes terratenientes, comerciantes, financieros, militares o religiosos, que gobiernan el territorio como que fuera una gran finca poblada por 18 millones de esclavos o siervos.

Sin embargo, al culminar la segunda guerra mundial, 1945, cundió en todo el mundo la idea de que el fascismo había sido derrotado y que las dos superpotencias ganadoras, USA y la URSS, encabezaban ambas, con distintos matices, la aspiración de la humanidad por construir Estados democráticos y promotores de los derechos de los ciudadanos. En América cundieron los nuevos dirigentes reformistas: Arévalo en Guatemala; Perón, Argentina; Lázaro Cárdenas, México; etc. Parecía que la democracia y Estados liberales serían el futuro de la región. Sin embargo, la confrontación de la guerra fría entre las dos superpotencias supuestamente progresistas se trajo al suelo todos los sueños de independencia y democracia en el tercer mundo. En Guatemala el ala conservadora de las clases hegemónicas de siempre, y la radicalización irresponsable de grupos izquierdistas terminaron con la confrontación armada, y el derrocamiento del gobierno constitucional. Proceso que ha generado constantes confrontaciones y sufrimientos a la población, y la pérdida de valiosos intelectuales arrastrados por la vorágine de teorías milagrosas para construir una sociedad mejor.

Luego de casi 70 años de gobiernos militarizados, en donde los militares, en lugar de defender el territorio del narco, el lavado, la inseguridad, han gobernado instituciones y han sido ministros, directores, gerentes, etc., de las instituciones públicas que en teoría le correspondían a la sociedad civil.

El resultado ha sido catastrófico. Guatemala ocupa los últimos lugares en todos los indicadores sociales: pobreza, desnutrición, desempleo, trabajo informal, baja estatura de niños y adultos, en promedio, analfabetismo, etc.

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Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=GotP-vH9LxY

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Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=GotP-vH9LxY

En pobreza y otros indicadores Guatemala siempre figura en los últimos lugares, lo cual es una vergüenza nacional a la que se tiene que aspirar por una solución. Uruguay, Chile y Costa Rica, los tres países más avanzados de la región muestran resultados a los que se tiene que aspirar.

¿A qué clase de país aspiramos? A un país desarrollado. ¿Qué es desarrollado?, no es ninguna sociedad ideal y perfecta. Eso no existe ni existirá nunca. A lo mejor que hemos llegado los humanos es a construir sociedades llamadas desarrollados. Es decir, que tienen cuatro cualidades indispensables. Uno, un sistema político de elecciones democráticas, en que cada cuatro años el pueblo decide quien dirigirá al gobierno, por medio de elecciones libres, iguales y secretas. Dos, una visión de protección de la naturaleza y lucha por evitar la extinción del resto de especies animales y vegetales (ojalá, aunque esto es un sueño, con una población en cantidad estancada alrededor de los 5 mil millones). Tres, con un sistema educativo que permita que el 97% de la población sea alfabetizada, con una educación de calidad a la que se dedique el 10% del PIB, para primaria y secundaria. Cuatro, un sistema de salud generalizado de calidad para todos.

Luego de 70 años en que se convocaba a una parodia de elecciones, en donde se sabía que los ganadores iban a ser presidentes, ministros, diputados, alcaldes de pantomima, electos entre una multitud que solo busca el poder formal, los altos salarios y las chizas (generosos ingresos por corrupción).

Pero, como un rayo inesperado, sin proponérselo, el electorado engañó al sistema electoral. Cansados de la corrupción, el clientelismo y la ineficiencia, los electores en un 55% votaron en contra de lo pactado. Un 40% no asistió a las urnas y un 7% voto en segundo lugar a un personaje inesperado. Semilla, que inmediatamente fue asediado por organismos del gobierno. Generando un impresionante aumento en su popularidad, que culminó en un triunfo por el 65% de los voto emitidos. No hay marcha atrás. Todo está consumado. Eso creen los optimistas.

Pero Guatemala es un Estado fragmentado, tiene 30 naciones diferentes. Y, como en este país nada cambia, existen todavía las definiciones de izquierda y derecha, que fueron aplastadas por las piedras del Muro de Berlín en 1989. Pero, como buenos chapines, la izquierda está fraccionada en media docena de grupos, cada cual se cree el mesías que es el único ungido para salvar a la patria de los explotadores. Como algo inusual, la derecha está más fragmentada, tiene una docena grupos, cada cual considera que resguarda mejor la tradición para aplastar a los izquierdistas.

El asunto es que por primera vez la derecha, en 70 años perdió el monopolio del poder. Se le atravesó un semillazo. Que podemos esperar del gobierno de Semilla, en el hipotético caso que puedan tomar el poder del ejecutivo. Aquí los escenarios se dispersan. La izquierda, sí la entendemos por los grupos y personas que pretenden reformas para consolidar la democracia capitalista, es decir dar a la población derecho al trabajo, a un salario digno, derecho de opinión, a la educación, a la salud, se divide en varias tendencias esperadas. Unos, consideran que el ejecutivo puede cambiar al legislativo y judicial a su gusto, están perdidos; otros, saben que el ejecutivo puede diseñar una estrategia de reformas posibles, que preparen al país para ser una democracia capitalista. Otros, consideran que los poderes legislativo y judicial, en unión con grupos ultra-derechistas medio clandestinos frenarán cualquier reforma y buscarán amedrantar a las bases para tener otros 70 años de oscura gloria.

La derecha, tiene también sus distintas visiones. Unos, consideran que es necesario dar un respiro al sistema permitiendo las reformas que permitan elevar la competitividad del país por medio de mejoras en la educación, la salud, el empleo, el salario y la seguridad ciudadana. Otros consideran que hay que, por el contrario, hay que mantener al nuevo gobierno bajo asedio impidiéndole cualquier cambio. Y, los más radicales aspiran a ilegalizar semilla, ilegalizar el proceso electoral, que el presidente actual entregue la presidencia al congreso, que el congreso nombre como presidente al que quedó de tercero en las elecciones de junio, y que se eleve a rango constitucional el fantasma del comunismo, indicando que las autoridades pueden definir quién es comunista en el país y lo deporten o entierren.

Como diría el cubano José Joaquín Palma:

“Es tu enseña pedazo de cielo
entre nubes de nítida albura,
y ¡ay de aquel que con mano perjura
sus colores se atreva a manchar!”

En términos de productividad, Costa Rica aventaja a Guatemala desde la reforma social de los años 40. Que fue un éxito hasta la Costa Rica actual y un retroceso para Guatemala. En 1961 por cada dólar que producía un chapín, un tico producía $1,47; en el 2000, por cada dólar producido por un chapín, un costarricense produce $2,53; y ahora, $2,57. En tamaño total la economía nacional no era tan mala el siglo pasado. Como vemos a continuación, en 1901, pocos países de América de sur medían el PIB. En aquel entonces Cuba era el 9º. En el triste 1954, Cuba seguía siendo el 9º, Guatemala el 11, impresionante Nicaragua producía más que Costa Rica y más del doble que Panamá. Hoy, Guatemala, Panamá y Costa Rica están 10, 11 y 12 respectivamente.

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https://www.youtube.com/watch?v=C-uup5GIy80
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Es un momento histórico precioso. La mayoría de países del tercer mundo, dentro de su variada diversidad, se enfrentan a un mundo de grandes retos y pueden diseñar proyectos para un desarrollo humano en convivencia con la naturaleza que los eleve en la escala de progreso de todo el mundo. Según organismos internacionales, los países ricos, así como un número creciente de países de ingreso mediano, se enfrentan a una disminución de la población, lo que genera una gran posibilidad para países como Guatemala, para que emprenda estrategias que permitan elevar la calidad humana y la protección del ambiente como símbolos del progreso, para dejar de empujar a la migración y el narco. Las nuevas tecnologías llevan a reducción de la población en economía de mayor desarrollo y el abandono y rápido crecimiento población a países pobres, como Guatemala.

En las próximas semanas sabremos el destino final de Guatemala, como nación progresista de capitalismo democrático o como aldea semifeudal de república representando un teatro medieval de democracia.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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