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Señor Bernardo Arévalo: ¿Delinquió usted?

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Señor Bernardo Arévalo: ¿Es usted uno de los autores de los presuntos delitos que investiga el Ministerio Público, cometidos por los fundadores del partido Movimiento Semilla? Planteo a usted esa pregunta porque usted es uno de los fundadores de ese partido. La planteo con más precisión: ¿Afilió usted, o autorizó afiliar, o permitió afiliar, al partido, ciudadanos ya fallecidos; y ciudadanos cuyo nombre no correspondía al número de documento de identidad personal; y ciudadanos no registrados legalmente; y ciudadanos que tenían la misma huella digital; y ciudadanos cuya firma fue falsificada?  In summa: ¿Delinquió usted?

Señor Arévalo: Usted nunca alude al motivo de la persecución penal de la cual es objeto Movimiento Semilla. Solo alude a una abstracta persecución e intenta suscitar la creencia en que el partido es un ente angelical, víctima de un ente diabólico, que es el Ministerio Público. O usted elude opinar sobre el motivo de la persecución penal y se obstina en pregonar que el partido es objeto de persecución política. No alude al motivo ni opina sobre él; pero hay un motivo que confiere, a la persecución, naturaleza estrictamente penal, y no política.

Señor Arévalo: Elude usted, pues, tratar públicamente un suceso que concierne a la legalidad o no legalidad de su partido, y de su candidatura presidencial, y de su elección. Quizá usted confía en que, independientemente de la posible ilegalidad demostrada de su partido, y por ello, ilegalidad de su candidatura y de su elección, ejercerá la Presidencia de la República, porque usted sería impuesto por invencibles poderes extranjeros e internacionales. ¿Qué importa, entonces, la ilegalidad? Algunos de esos poderes son el gobierno de Estados Unidos de América, la Organización de las Naciones Unidas, la Comisión Europea y hasta la decadente y ruinosa Organización de Estados Americanos.

Señor Arévalo: Usted pretende que el Ministerio Público no persiga penalmente a Movimiento Semilla. Pretende, entonces, que no investigue, por ejemplo, la denunciada falsificación de la firma de decenas, centenas o miles de ciudadanos, con el fin de afiliarlos al partido. Pretende, pues, que el Ministerio Público no cumpla con una de las funciones que le asigna la ley: la investigación de denunciados actos delictivos. Es una insensata pretensión. ¿En qué consistiría, según usted, una persecución no política del partido? ¿Consistiría, absurdamente, en que no hubiera ninguna clase de persecución?

Señor Arévalo: Su ataque al Ministerio Público por haber emprendido la persecución penal de Movimiento Semilla, revela, en usted, una disposición a la ilegalidad. Es una disposición que reconocen los jueces y los fiscales que han huido del país para eludir la persecución penal o el proceso judicial penal. La reconocen; pues han anunciado que, cuando usted ya sea Presidente de la República, volverán al país, no a sufrir la prisión, sino a disfrutar el hogar. Es decir, esos prófugos confían en que, no por legal mandato de los jueces, sino por ilegal mandato de usted, ya no serían sujeto de persecución penal o de proceso judicial penal. Conjeturo que los ciudadanos que no lo eligieron, que son la mayoría, no tolerarán esa disposición suya a la ilegalidad, en el supuesto de que, con el estatus de maldición nacional, usted sea el próximo Presidente de la República.

Señor Arévalo: Su ataque al Ministerio Público, por perseguir penalmente a Movimiento Semilla, complace a poderes internacionales y extranjeros, y a huestes, facciones, sectas y pandillas nacionales, internacionales y extranjeras, que pretenden instituir el socialismo en nuestra patria. Empero, no complace al ciudadano honesto, honrado y decente, o ciudadano virtuoso, que acata la ley, no por temor a la prisión, sino por deber moral. Ese ciudadano tenía la expectación de que usted expresara su intención de colaborar con el Ministerio Público en la investigación de los presuntos delitos que cometieron los fundadores de Movimiento Semilla. Fue una frustrada expectación. Con respecto a ese ciudadano, usted es anti ciudadano.

Señor Arévalo: Algunos de los fundadores de Movimiento Semilla podrían ser acusados de cometer los presuntos delitos denunciados que investiga el Ministerio Público, y ser sometidos a proceso judicial penal. Usted podría ser uno de ellos. Conjeturo, empero, que, aunque usted fuera objeto de acusación, no sería objeto de proceso judicial penal, porque lo impedirían poderes extranjeros e internacionales. Son poderes que están dispuestos a santificar la ilegalidad si la ilegalidad contribuye al propósito de instituir el socialismo en nuestra patria. Prefieren, pues, una impunidad útil para lograr ese propósito, que una debida punición legal. Usted sería un Presidente de la República que habría sido acusado por la legalidad y salvado por la ilegalidad.

Señor Arévalo: Usted anuncia una mueva primavera. ¿Será una primavera que resucitará novedosamente la ilegalidad primaveral que instituyó el presidente Juan Jacobo Árbenz Guzmán? Evoco aquella ilegalidad primaveral que consistió en no permitir que los magistrados judiciales concedieran el amparo solicitado por las víctimas de la salvaje confiscación primaveral de tierra agrícola, que él emprendió. Los magistrados que concedían el amparo eran destituidos. Finalmente advino el colapso primaveral de aquel presidente primaveral: renunció, con vergonzosa cobardía primaveral. Se extinguió aquella ilegalidad primaveral. ¿Usted, pretendería resucitarla?

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