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La Construcción de la Seguridad en Centroamérica

Zoon Politikón

La seguridad de un país se logra a través de aquellas medidas capaces de desarrollar las condiciones que garanticen la vida humana, el bien común, y la dignidad del ser humano; en síntesis, se logra a través del desarrollo pleno de capacidades en todas las áreas de la vida.

En la situación actual de la región centroamericana, muchos analistas descartan un conflicto regular entre los países que la integran; muy por el contrario, consideran que las amenazas asimétricas, nuevas amenazas o desafíos globales a la seguridad, se presentan de manera vinculada o interdependiente (pues se relacionan entre sí), afectando a las personas, sus comunidades y sus instituciones. Estas inciden en los Estados de diversas maneras e intensidades, variando el riesgo y nivel de impacto provocado, de acuerdo con la capacidad del Estado y de su nivel de respuesta para minimizarlos.

Entre las amenazas asimétricas que asechan Centroamérica están: la producción y el tráfico de drogas, el terrorismo internacional, el crimen organizado, el lavado de dinero, la delincuencia trasnacional, las pandillas juveniles denominadas – maras -, los desastres naturales y antropogénicos, la delincuencia trasnacional, el tráfico de personas, el contrabando de armas, de riquezas naturales y culturales, la extrema pobreza, las desigualdades sociales extremas, la corrupción y la ingobernabilidad.

El tipo de males citados ya existían en el país, pero en una menor escala, pues la presencia del ejército a nivel nacional constituía un obstáculo para su expansión. La desmovilización del Ejército de Guatemala, específicamente por lo determinado en el acuerdo sobre “Fortalecimiento del Poder Civil y Función del Ejército en una Sociedad Democrática”, provocó la desmovilización de los Comités Voluntarios de Defensa Civil (CVDC), de la Policía Militar Ambulante y de una cantidad mayor al 60% de sus efectivos, con el correspondiente cierre de comandos militares.

 Muchos de los problemas de seguridad que se viven en la actualidad se derivan de esta desmovilización en los años 2004 y 2006, la cual obedeció a razones muy particulares de la política del gobierno de Oscar Berger. Esta pésima decisión provocó un vació de autoridad en áreas que eran custodiadas por las unidades militares, facultad de gobierno que no fue tomada por otras instituciones, liberándole el camino especialmente al crimen organizado y al narcotráfico.

Es una realidad que los Estados con débiles competencias en seguridad y defensa, al perder su capacidad de ejercer soberanía sobre su territorio, se constituyen en una seria amenaza para sus vecinos; además, mientras no se satisfagan las necesidades de los ciudadanos de vivir en condiciones dignas y satisfactorias, siempre va a existir la tendencia hacia la violencia, el dinero fácil, a través del crimen organizado, del narcotráfico y de otras formas delictivas. En las condiciones anteriores, las amenazas transnacionales representan un sinnúmero de riesgos para los países, independientemente que estos sean desarrollados o no, con capacidades en seguridad y defensa o no; por lo que la experiencia mundial sugiere para su tratamiento de alianzas de cooperación, una forma de hacer frente a estos males, con una orientación hacia los sistemas de seguridad colectiva. 

Pragmáticamente no hay que olvidar que las alianzas permanecerán mientras sean útiles a los fines para los que fueron creadas, ya que tarde o temprano desaparecerán si dejasen de cumplir con los roles asignados por las agendas de seguridad.

Estas alianzas se pueden establecer en tres niveles de cooperación: la cooperación bilateral, que incluye convenios entre países, que fomentan la confianza y agilizan la comunicación; la cooperación a nivel regional, en este ámbito existe el Sistema de Integración Centroamericano, con los temas de unión aduanera y fomento de un área de libre comercio y exportación, y la Conferencia de Fuerzas Armadas de Centroamérica, organismo de cooperación militar, como apoyo en caso de desastres naturales y antropogénicos, el combate a las amenazas asimétricas de la región y la posible integración de unidades para operaciones de paz; y por último la cooperación a nivel hemisférico, con la participación en la Junta Interamericana de Defensa, la Comisión de Seguridad Hemisférica y los diferentes tratados y convenios dentro del marco de la Organización de Estados Americanos.

La cooperación internacional es de gran valía en el combate a las amenazas que enfrentan los Estados, especialmente los que se encuentran en vías de desarrollo, como es el caso de Guatemala; por lo que es fundamental que la seguridad y la defensa garanticen la correcta aplicación de las capacidades del Estado, de tal manera que se propicie el desarrollo integral y el bien común para los ciudadanos. La comprensión de lo anterior es fundamental ya que existe una relación directa entre el desarrollo y la seguridad, pues se complementan, en otras palabras, la inseguridad interrumpe el desarrollo integral de los pueblos.

En conclusión, los retos del combate a las nuevas amenazas, precisan del establecimiento de alianzas en el marco de la cooperación internacional, del fortalecimiento de las fuerzas armadas y de las fuerzas de seguridad, como elemento primordial.

Pero estas alianzas no deben ser confundidas y utilizadas para prácticas pseudo diplomáticas al reconocer regímenes totalitarios y antidemocráticos, y a líderes que atentan contra su propio pueblo; las alianzas regionales no son medios de congratulación, sino herramientas para enfrentar los males transnacionales; lo contrario pone en entredicho el profesionalismo de las instituciones, pues solo reconociendo el verdadero mérito se construye institucionalidad.

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Edgar Wellmann

Profesional de las Ciencias Militares, de la Informática, de la Administración y de las Ciencias Políticas; Analista, Asesor, Consultor y Catedrático universitario.

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