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Un nuevo fracaso de la selección guatemalteca

Lugar Hermenéutico

Como se ha vuelto costumbre, la selección mayor de futbol, acumula un nuevo fracaso, en su largo historial de intentonas por clasificar a competencias internacionales, sea en la región, para el mundial, juegos olímpicos u otro torneo foráneo por minúsculo que este sea.

Panamá, nos volvió a dar anoche una cátedra de futbol, que, de no ser por la excelente intervención del guardameta guatemalteco y por la falta de puntería de los canaleros, Guatemala bien se pudo haber traído una media docena de golitos en la mochila, el partido de ayer nos puso los pies en tierra sobre nuestra realidad, nuestra pesada, cruda y dura realidad en el futbol.

Cito a la selección panameña, más que por la chamarreada de ayer, porque, como un país, que, hasta hace 20 años recién iniciaba una liga de futbol, ha logrado posicionarse como el gigante en el istmo, que han hecho, como lo han hecho, con quienes lo han hecho.

Estas son algunas preguntas que los genios de la fedefutbol deberían plantearse, pues no se vale tener un presupuesto de más de 60 millones de quetzales anuales, en diferentes tipos de aportes, para tener resultados tan insípidos como los obtenidos hasta ahora.

Tradicionalmente la estrategia de desarrollo del futbol en el país, ha sido no tener estrategia, más bien, se ha basado en traer técnicos y jugadores extranjeros en la etapa final de sus respectivas carreras, para incluso nacionalizarlos y vestirlos de azul y blanco, sin embargo esta práctica, solo ha servido, para enriquecer a una camarilla de pseudo futbolistas y una dirigencia vulgar y mediocre.

Más allá de un simple elemento de distracción, el futbol constituye en muchos países una verdadera apuesta para la movilidad social, ejemplos de ello sobran, principalmente en el cono sur del continente, Argentina, Uruguay, Chile y por supuesto Brasil.

En Argentina, los jugadores de futbol constituyen otra de las grandes industrias exportadoras de ese país austral, en la actualidad, más de tres mil argentinos juegan fuera de su país en ligas profesionales, superando incluso a los brasileños.

En Guatemala, el futbol, es sin duda el deporte más popular, basta ver en las aldeas, pueblos, colonias.  Pueden faltar la escuela, la iglesia, el hospital, pero el campo para chamusquear, jamás y en correspondencia, asociaciones que organizan campeonatos locales para fomentar la competencia.

De esa cuenta, vemos excelente talento en las canchas departamentales, municipales y ligas de barrio, talento completamente invisibilizado por el modus operandi establecido.

En sus diversas divisiones, se fomenta la participación local, sin embargo, existe un gran abismo entre estas divisiones y la liga nacional de futbol, que es la máxima categoría del balompié en el país, pues no obstante esta debería ser la vitrina para mostrar al mejor talento guatemalteco, la misma se ha convertido en una camarilla de pseudo dirigentes que más funciona como maquina recicladora de extranjeros, moviéndoles por equipo, torneo tras torneo.

Hasta cuándo tendremos una dirigencia comprometida con el Desarrollo y la Profesionalización del futbol nacional, sin un plan de largo plazo y un liderazgo comprometido, es imposible obtener resultados diferentes que la acumulación de fracasos a la fecha.  

Ahora bien, si quisiéramos entrar más a fondo, podríamos guiarnos por los indicadores socioeconómicos del país y como ello repercute en la calidad de vida, nivel de escolaridad, índice de nutrición y alimentación de los potenciales atletas del país, sin duda el tema se vuelve más complejo y la solución de más largo aliento.

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