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El actual autoritarismo democrático y estado de derecho

Barataria

Debo confesar que no le voy a dar ningún crédito a ningún funcionario del actual gobierno. No le doy crédito ni a los Magistrados de la Corte de Constitucionalidad, ni a los Magistrados ilegítimos y usurpadores de la Corte Suprema de Justicia, ni a la Fiscal General, ni al actual gobernante y sus lacayos Diputados.  No les doy crédito de la formula que están utilizando para imponer el “¿Estado de derecho?”, o el “¿Imperio de la ley?”.  En realidad las formulas usadas se han replicado a lo largo y ancho del mundo durante diversas épocas y en Latinoamérica ha sido la receta mágica que han utilizando una sarta de imberbes gobernantes que han querido mantenerse en el poder y muchos lamentablemente lo han logrado.

Esta semana concluyó con una noticia francamente insólita que, incluso requirió de un comunicado de tres páginas del Ministerio Público para explicar de manera cantinflesca, escribiendo mucho sin decir nada, que había procedido a plantear un antejuicio en contra del Diputado Samuel Pérez por el delito de Actividades Contra la Seguridad Interior de la Nación.  Resulta totalmente irrisorio que de acuerdo con el Ministerio Público, una persona mediante un Tweet que si mucho llegue a cinco líneas, pueda “Propagar Doctrinas” y que están tenga como finalidad la de “a destruir, mediante la violencia, la organización política, social y jurídica de la Nación”.  Y este ridículo que plantea el Ministerio Público que en su comunicado de tres paginas trata de explicar, si es que puede.  Únicamente demuestra dos cosas:  o el Diputado Samuel Pérez es un genio que en tres líneas propaga una doctrina que busque la destrucción del orden político, jurídico y social guatemalteco (Cuando Hitler planteó su doctrina lo plasmó en el libro intitulado Mein Kampf cuya versión en alemán tiene poco más o menos 268 páginas) y los señores del Ministerio Público son demasiado estúpidos que no logran tipificar ni siquiera un delito tan sencillo.

Pero como en un país como Guatemala, lleno de contrastes en donde cada grupo ha hecho lo que ha querido con nuestro país y lo han arrastrado a donde esta. Porque con una CICIG activista, un Congreso complacientemente vendido y una Corte de Constitucionalidad servil, promovieron reformas a la Ley Orgánica del Ministerio Público para “blindar” a la señora Telma Aldana en ese entonces Fiscal General y asegurarle que nada ni nadie la podría quitar del puesto.  En ese entonces la meta era quitar de en medio al señor Pérez Molina y la señora Baldetti lo que lograron pero no transformaron el país porque su meta era precisamente hacerse del poder que hoy se le esta negando veladamente al señor Arévalo. Ni siquiera pudieron hacer una reforma electoral trasparente porque el Diputado Mario Taracena (Gracias a Dios ya no será diputado) fue un títere de los grupos de poder para reformar la Ley Electoral guizacheramente y así querer promover a la presidencia a la señora Sandra Torres que finalmente tampoco llegó al poder.  Lo demás, es una historia trágica de como se fue la CICIG que no hizo sino meter a Guatemala en un gran agujero y llegó la clase política económica gobernante que ha terminado de echar la tierra para sepultar definitivamente a nuestro país, utilizando el legado de CICIG y compañeros.

Se habló de pacto de corruptos, en realidad no hay tal pacto de corruptos porque en Guatemala aquellos que promovieron una supuesta lucha contra la impunidad al lado de la CICIG fueron corruptores del sistema también y los que ahora están en el poder son también de igual manera corruptores del sistema. El problema en Guatemala no es de ideologías, es de dos grupos que se quieren hacer de nuestro país de una u otra forma y que tienen temor de perder sus privilegios así como la riqueza que han amasado gracias a la corrupción existente.

Resulta ahora que este grupo que ha acaparado las instituciones del sector justicia en Guatemala, va a implementar la formula que ha dado resultado en otros países del mundo, pero para que no vayamos muy lejos es una copia al calco del “Estado de Derecho” Nicaraguense.  ¿Cuál es esa formula?  Pues la respuesta ante esta pregunta no es muy difícil de conocerla pero la voy a dar a conocer:

Lo primero, hay que ser autoritario para demostrar que no hay temor aunque le tiembles las rodillas y den una contra la otra. Así cuando hay que ocultarse de la vista pública ni siquiera un comunicado ni conferencia de prensa ni nada, en realidad nadie sabe en dónde se encuentran.  Si algunos países pretenden enviar emisarios no se les recibe para demostrar que “en Guatemala la soberanía se mantiene y es indispensable» pero si que están queriendo bajo de agua asegurarse el favor de otros países. Así vemos una Venezuela “soberana” pero vendida a Rusia e Irán, vemos una Nicaragua “soberana” pero nada melindrosa con recibir el apoyo de cualquier país. Y aquí vemos una sarta de funcionarios hipócritas que hablan de soberanía, pero en realidad ni siquiera la entienden.

Lo segundo,  hay que perseguir a los opositores.  La formula ha cambiado, en el siglo pasado especialmente los años sesenta, setentas y ochentas había que eliminar físicamente a los opositores, las balas eran necesarias.  Hoy en día, en este mundo en donde “los derechos humanos son fundamento y el respeto a ello debe ser pan de cada día si no se quiere que luego se le persiga internacionalmente” la formula ha variado:  Se debe dar muerte civil a todo opositor, ya no con balas sino con “la ley en la mano”.  Y para ello se instrumentaliza la ley, hay que darle apariencia de legal a todo este entuerto y con ellos el Ministerio Público y el Poder Judicial cuales prostitutas de la mano van a venderse al mejor postor. El Ministerio Público propone y el Poder Judicial a través de los jueces ya parcializados deciden y ordenan. En este caso, como es a compadre hablado, no se necesita ser un jurista de mediana inteligencia para promover acciones judiciales, porque vayan bien o vayan mal el resultado será lo mismo, es decir el juez parcializado dictará todas las resoluciones a favor del ente investigador.  Con esto, surgen aquellos dichos bonitos, pero que no tienen nada de real como “Nadie es superior a la ley”, “Para preservar el Estado de Derecho”, “La correcta aplicación de la ley” y otras por el estilo que suenan bonito pero que en realidad no resuenan vacías porque simplemente se esta instrumentalizando el derecho y mientras vemos como unos funcionarios acusados de delitos graves salen libres, no se les aplica la ley, otras personas por delitos menos graves se les mantiene en prisión ad eternun porque para la clase política gobernante ellos vienen a ser enemigos del sistema.

Lo tercero, se debe ser intolerante contra todo aquel que pretenda manifestarse contra el sistema.  Así, si Joviel Acevedo va a cerrar las calles no importa, es del sistema. Si son los cuarenta y ocho cantones, hay que reprimirlos e incluso allí hasta tenemos a la Corte de Constitucionalidad resolviendo a la carté interviniendo incluso en los aspectos de seguridad nacional para indicar que si o si debe quitarse los bloqueos.  Con esto, debo ser claro aquí que no estoy ni nunca estaré de acuerdo con esa forma cruel, sorda, muda y tonta de protestar bloqueando una carretera. Siempre me ha parecido un sinsentido que si reclaman un derecho violen otro y que a quien le impiden el tránsito es el menos culpable de sus males.  Debe decir asimismo que el señor Arévalo le quedó grande el saco para afrontar este tipo de situación porque si los 48 Cantones le apoyaban bloqueando carreteras él como Presidente Electo debió haber mediado para que se empezara a cambiar esa forma estúpida de manifestar bloqueando carreteras y afectando al guatemalteco de a pie.  Pero el señor Arévalo ya demostró que le falta un poco de carácter para decir no a lo que no esta bien hecho.

Así las cosas, en Guatemala se está instaurando un autoritarismo, al que yo irónicamente le llamo autoritarismo democrático porque todos los que actualmente están en el poder parecen no darse cuenta (aunque si lo saben) que en el país están jugando a un autoritarismo que no va a llevar por un buen derrotero.  Tenemos una Fiscal que se hace la loca, desoyendo un clamor popular que no es de ahora, es desde que se confesó como una “vigilante” porque en realidad sus hechos iban más y más contra las instituciones y la misma democracia. Ahora, después de tanta protesta sigue en el cargo y ni el presidente que hay la puede destituir y como es el bocón a ves y a veces muy mesurado, tampoco le pide la renuncia.  Este autoritarismo revestido de una democracia que se ha desquebrajado y que se cae a pedazos, supuestamente se mantiene porque se quiere defender la democracia. Así lo dijo el fiscal, el señor Curruchiche, cuando declaró que lo que hacía es para defender la democracia, sin embargo una de sus primeras acciones era que mediante una orden de juez se suspendiera al partido Semilla y con ello se suspendiera la segunda vuelta electoral, entonces ¿Cual democracia es la que pretende defender?  Pero asimismo, este autoritarismo se hace en nombre del Estado de Derecho y para ello, se instrumentaliza cualquier norma penal para atacar a los enemigos del régimen.  Esta instrumentalización del derecho es tan alejada de la justicia que se usa para apartar a unos, perseguir a otros y encarcelar a algunos.  Así, todo esto no es nada nuevo, es la receta que se ha replicado en muchos países para continuar en el poder, para hacerse en el poder y no dejarlo a aquellos que no pertenecen al sistema o bien no tienen la aprobación de estos.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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