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Remembranzas de nuestro caminar por la filosofía

Antropos

Cada vez que recordamos por donde hemos caminado en la vida, se aglomeran tantas tristezas como alegrías.

Es el caso hoy, que está por concluir el año y las celebraciones del cincuenta aniversario de la Universidad Nacional, en Heredia, Costa Rica, en donde tuve el privilegio de vivir la experiencia de iniciar a partir del segundo semestre de 1973, el arranque de esta gran aventura académica ideada por ilustres personajes de la vida política e intelectual costarricense.

Por iniciativa de nuestros maestros, se creó el año de 1975, el Departamento de Filosofía. Paralelamente el Instituto de Estudios de la Ciencia y la Técnica cuyo inspirador fue Constantino Láscaris. Cada una nació con su publicación. El primero con la Revista Praxis y el segundo con los Cuadernos Prometeo.

La razón de su creación, se encuentra, primero en la necesidad de trazar un sendero iluminado por la filosofía al conjunto del quehacer universitario, desde el marco del principio de la departamentalización de la universidad, inspirado bajo el alero de las grandes orientaciones que se llevaban a cabo en las universidades latinoamericanas de la época. De esa base, esta unidad se constituyó desde sus inicios en un torrente de ideas y fundamentos filosóficos que le daban significado a todos los saberes que se cultivaban en la Universidad Nacional.

El departamento de filosofía desde sus orígenes hasta muy avanzado su caminar por el quehacer universitario, se convirtió en un arcoiris abierto para atender las necesidades académico-filosóficas de otras instancias, dando así los pasos para un trabajo interdisciplinario. A su vez, se convirtió en la conciencia crítica de la universidad, por medio de sus publicaciones, coloquios, debates y encuentros nacionales sobre temas centrales de la sociedad y la educación.

Desde muy temprano avizoró por ejemplo, aspectos de la comunicaciones y sus medios, de la ética ambiental, cambio climático, ética y política con la presencia de sus actores e ideólogos, debates sobre teoría universitaria, o bien encuentros a través del diálogos con las corrientes de la teología de la liberación, conversatorios con los autores vivos del pensamiento costarricense, reflexiones sobre las tecnologías de la información y puesta en marcha de una carrera universitaria tendiente a formar a los docentes en informática educativa con enfoque filosófico y pedagógico que el país requería ante los avances de la revolución digital. Discusiones acerca de la educación, la ciencia y la técnica, así como temas fundamentales de la filosofía, que van desde la metafísica, hasta la epistemología y la lógica. Cada una de estas acciones universitarias, se concretaron después, en publicaciones de números monográficos de la Revista Praxis o de libros editados por la Fundación-Una. En pocas palabras, el departamento de filosofía, fue un hervidero de ideas y debates. Un cenáculo, en el cual circulaban las diversas corrientes del pensamiento filosófico.

Sus profesores en su mayoría jóvenes, se destacaron en diferentes áreas, que fueron a su vez los cursos que se ofrecían en toda la universidad. No hubo ningún rincón en el que como el agua no entraran los filósofos a debatir ideas como fundamento de las ciencias. Ahí estuvo Carlos Sagot, Rosibel Morera, Marco Riba, Carlos de la Ossa, Gerardo César Hurtado, Alexis Ramírez, Rosa María Margarit, quienes se destacaron en la estética. Max Freund, Julio Ramírez, Ana Rodríguez, Silvia Castro, Eduardo Saxe, Rodolfo Meoño, Roberto Podestá, Elena de González, Ronald Casas, áreas de lógica, filosofía de la ciencia y la tecnología.

Siendo el departamento de filosofía tan complejo y diverso, cubrió áreas tan esenciales de las escuelas encargadas de formar a los educadores. Recordamos con aprecio académico a personas como Ana Alfaro, Gerardo Cordero, Jacinto Ordoñez, Carlos Devandas, Heriberto Valverde, Axel Hernández, especializados en epistemología y filosofía educativa.  Jaime González, Jaime Delgado, Dante Polimeni, Juan Cuenca, Carlos Molina, Rodolfo Gil, Albán Bonilla, Agustín Fallas, Carlos Morales, Oscar Sierra, Amable Corrales, Carlos Fallas, Luis Rivera, áreas de filosofía política y ética. Francisco González, Arnoldo Mora, Mariano García, Ana Lía Calderón, Olmedo España, Santiago Manzanal, Herbert Sasso, Ericka Schoolz, Manuel Oviedo, historia de las ideas, ética y pensamiento latinoamericano. Destacamos el trabajo de Juan Diego López y Jack Wilson, en la teoría de las comunicaciones, y José Alberto Rubí con el tema ambiental.

Por la diversidad de ideas y de un remolino de pensamiento crítico, el departamento de filosofía fue acucioso al problematizar todos los ámbitos de la universidad y de la sociedad. Esto fraguó en los mejores tiempos, debates y respeto a las ideas. Pero los aires que soplaban en sus alrededores, estaban cargados de fuerzas ideológicas. Esto de alguna manera nos dividió, en el sentido, que unos se orientaron con las corrientes academicistas de los maestros de filosofía, como Constantino Láscaris, Roberto Murillo, Antonio Pacheco, Guillermo Malavassi, Francisco González y los otros, se volcaron a las líneas políticas que pregonó desde sus inicios el primer rector Benjamín Núñez y su alianza con el partido Vanguardia Popular.

Felizmente sobrevino la cordura, quizás por la madurez y la edad, y juntos nos encaminamos a dar brillo a tanto talento que por un momento sentimos que se iba a ir por el barranco del vacío intelectual. Como todo un cuerpo orgánico y holísticamente amalgamado, soltamos las amarras de los nudos ideológicos. Nos despolitizamos partidariamente y llevamos a cabo múltiples proyectos que le dieron vida a la misma universidad. Publicamos artículos en nuestras propias revistas y de otras universidades. Fuimos afortunados en la defensa de ponencias especializadas en eventos nacionales e internacionales y ofrecimos ideas como autores individuales o colectivos, de libros propios de nuestro quehacer académico editado por editoriales de diferentes países.

Ahora, que esta Universidad Nacional cumple los cincuenta años de haber germinado, toda nuestra generación ha dejado un legado académico y hoy, modestamente con este artículo, debo recordar a mis amigos y compañeros de un viaje por la filosofía. Triste porque algunos nos ven desde el firmamento, y otros con los que aún seguimos siendo amigos. Salud Compañeros.

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