OpiniónColumnas

Incertidumbre y futuro en Guatemala

Vocación de Libertad

Los sabios del mundo post moderno coinciden en que si algo caracteriza estos nuevos tiempos es la incertidumbre. Lo brumoso que se ve el futuro de cara ya no solo a las carencias históricas de las grandes masas de población en el planeta – pobreza, hambre, enfermedad y educación entre otras – sino a las nuevas presiones que la tecnología, el cambio climático, la ausencia de un sólido marco referencial de moral y ética, la re-interpretación que se está dando al ser humano mismo por algunas corrientes filosóficas y hasta teológicas de gran influencia, provocan una suerte de densa bruma que afecta nuestra visión de hoy y más aún hacia el futuro.

Para Guatemala, los criterios anteriores pueden verse maximizados por nuestra propia historia, condiciones multiculturales y una suerte de conformismo en el cual millones de ciudadanos nos acomodamos para negarnos incluso a pensar y crear, dando paso a la mediocridad del conformismo, inmovilismo y porque no decirlo, al yoquepierdismo con que se vive. Sin dejar de apuntar una condición nutricional, de suyo limitante para que nuestra población es carente de nutrientes esenciales en sus etapas de vida cuando se inicia y desarrollar las condiciones biológicas físicas y psíquicas necesarias para tener oportunidad de adquirir conocimiento y desarrollar inteligencia.

En artículo anterior, bajo el titulo Estado, Burocracia e Incapacidad, puse sobre la mesa publica las consideraciones que hoy nos hacen tener un Estado sumamente raquítico en la prestación de servicios hacia la población. Señalé que existen tres claras y penosas irresponsabilidades en los servicios que la burocracia guatemalteca le presta a los ciudadanos:

La primera es la corrupción, tan visible y descomunal en su efecto negativo, que es sobre la cual se manifiesta el descontento generalizado que la población viene reclamando de quienes han convertido al Estado en una fuente de riqueza personal;

La segunda es impunidad con que sea quien sea, falta a los deberes de la posición que ocupa simplemente porque sus capacidades no le permiten hacer bien el trabajo para el cual fue contratado, incluyendo el cuidado por la vida de quienes en el caso del sector salud, seguridad o educación, por ejemplo, afecta la vida de los ciudadanos

Y un tercer ámbito, la dolorosa irresponsabilidad que sabiendo que no están capacitados para prestar el servicio para el cual es contratado, ocupa y usurpa la posición de otro ciudadano que ciertamente podría prestar de mejor manera el servicio.

¡NO!, categóricamente no podemos seguir así, no podemos permitir que próximos a tener inquilinos directivos diferentes en las oficinas de gobierno, permitamos y no exijamos, lo que buenamente pagamos. Un buen servicio de todas y cada una de las personas que trabajan en el Estado, empezando por la misma pareja presidencial, sus ministros, secretarios y directores de entes autónomos, semiautónomos y directores. ¡Ánimo, usted es el que paga y por tanto, usted es quien debe exigir!.

Nos enfrentamos ahora a la incertidumbre inmediata que genera la inestable situación que desde el punto de vista jurídico/político, quienes manejan el poder actualmente en una suerte de cooptación institucional de los poderes del estado, lucen estar poniendo condiciones que anticipan no facilitar el relevo en el poder para el 14 a las 14, sino propiciar condiciones con maniobras que permitan cancelar las elecciones y definir vía el Congreso de la República, después de que el Presidente actual entregue el poder a la Presidenta del Congreso de la República para que en un rápido proceso se designe un gobernante o una terna según sea conveniente para quienes manejan el poder.

Todo lo anterior vuelve aún más precaria la situación del servicio público y esto como es natural, convierte las penumbras en negras noches de mayor incertidumbre para el futuro del país, sobre todo de cara a la desconfianza natural que la falta de certeza jurídica genera ante lo que llámese como se le quiera llamar, será un gobierno de facto, con todo el velo de validez jurídica que están trabajando y para lo que la Corte Celestial luce estar prestándose.

Desde el graderío de los gobernantes electos, todo luce empantanado, puesto que siendo de suyo muy relevante para generar certidumbre y confianza el anuncio de su gabinete y sus planes de acción de corto plazo, solamente hay rumores que ni terminan de confirmarse, ni de negarse con listas de diferentes personas. Y planes de acción, nada puntual ni concreto.

Ahora, atrevámonos a pensar en el ejercicio del poder del grupo Semilla, en las condiciones actuales y hacia el futuro, con la burocracia actual a nivel de los mandos medios e intermedios y con un presupuesto 2024 aprobado y diseñado para entorpecer la gestión y por supuesto, no podemos negar el deplorable nivel de incompetencias para dirigir que debe haber entre el plantel actual del Estado. De un 100 % de efectividad que se debería esperar, en 2012, medido por el Índice de Efectividad Burocrático, solamente alcanzamos 24%. No podemos pedirle peras al olmo.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor:

Juan F. Callejas Vargas

Nicaragüense por nacimiento, Guatemalteco por decisión. 72 años de edad, periodista de opinión, casado con una esposa – Ana Lucrecia Aquino de Callejas - con quien ha procreado ocho hijos. Estudios profesionales en Universidad Rafael Landívar, INCAE y post grados en Inglaterra, Brasil y Estados Unidos de América. Amplia experiencia en diseño y ejecución efectiva de programas de comunicación y diseño de Estrategias a nivel comercial para firmas y organizaciones nacionales e internacionales. Estratega de campañas políticas, de gobierno e institucionales en Guatemala y El Salvador, así como mercadeo social.

Avatar de Juan F. Callejas Vargas