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Carta al Presidente

CARTA AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, A SU GABINETE, AL CONGRESO DE LA REPÚBLICA, AL ORGANISMO JUDICIAL, EN LO QUE A CADA UNO COMPETE.

Señores funcionarios y dignatarios de la Nación:

La Asociación Civil Guatecultura, en ejercicio de los derechos de petición y de expresión respaldados por la Constitución Política de la República, expresa su apoyo al objetivo principal del Presidente de la República, que consiste en abordar de manera integral la erradicación de las causas, prácticas y efectos de la corrupción en las distintas instancias estatales; compromiso adquiridos durante su campaña. Esta problemática ha vulnerado el estado de derecho, el desarrollo integral y la confianza de los ciudadanos en sus autoridades.

En ese orden de ideas, esperamos que, desde su inicio de funciones, se incluyan como mínimo los siguientes temas de interés esencial para los guatemaltecos:

  1. El compromiso para liderar con el ejemplo la lucha contra la corrupción. Esto implica iniciar con medidas de austeridad y transparencia en la gestión de los fondos públicos, orientándolos hacia el servicio ciudadano. Eliminar el despilfarro, las prebendas y transparentar las contrataciones. Cumplir puntualmente con los compromisos legítimos del Estado en todos los ámbitos para evitar que la corrupción obstaculice y encarezca la prestación de servicios esenciales como la justicia, la seguridad, la salud y la educación. Asimismo, restaurar la función primordial del Estado: beneficiar a los ciudadanos.
  2. Se adopte y ratifique el compromiso de respetar y preservar el Estado de Derecho en la administración pública y en la administración de justicia. Ha de asegurar que la justicia prevalezca sobre los intereses y los poderes fácticos, ya sean nacionales o extranjeros. Evitar la colusión de funcionarios con empresarios inescrupulosos. En este contexto, es imperativo que nadie esté por encima de la ley y que la impunidad no sea tolerada.
  3. Con los puntos anteriores resueltos Guatemala podrá salir adelante gracias a su cultura de trabajo y emprendimiento, que son ejemplares en el contexto nacional e internacional.
  4. Es crucial que se reafirme el compromiso de promover y preservar las expresiones de nuestra cultura. Para ello, es esencial reconocer que aproximadamente el 90% de la población se identifica como cristiana. En consonancia con este trasfondo cultural y moral, la Constitución Política de la República reconoce el derecho a la vida desde la concepción, así como a la familia, considerada el génesis primario y fundamental de los valores espirituales y morales de la sociedad. Además, se garantiza la libertad y el respeto a las religiones y a las iglesias. En este contexto, se hace imperativo tomar medidas que aseguren:
  • La reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos debe garantizar el verdadero poder del voto de los ciudadanos. Para ello, se propone que, si se obtiene una mayoría de votos nulos y en blanco en las elecciones generales, se repitan las elecciones y se obligue a los partidos políticos a sustituir a sus candidatos.
  • Se fomente, respete y preserve la cultura en los valores morales, cívicos y cristianos, así como los de nuestra cultura ancestral, que son la base de la unidad, la resiliencia y la virtud de nuestra sociedad. Estos valores son el legado de nuestros antepasados, quienes los fundamentaron en la fe y el temor a Dios, reconociendo que la sabiduría divina es superior a la sabiduría humana. Si bien el Estado de Guatemala es laico, ello no implica que los funcionarios públicos no deban promover la cultura y los valores morales y religiosos de la sociedad, siempre respetando la libertad de culto y de conciencia de todos los ciudadanos.
  • Se abstengan de promover una Asamblea Constituyente, instancia cuya única finalidad según el propio texto constitucional (artículo 278), es modificar el Capítulo I (Derechos Individuales) del Título II (Derechos Humanos), con lo cual se pretende vulnerar la normativa actual que garantiza la vida desde la concepción, la libertad e igualdad ante la ley, la libertad religiosa, la libre emisión del pensamiento, la libre locomoción, libre comercio e industria y la propiedad privada, entre otros; todo ello bajo la falsa de premisa de que se debe “modificar” o “refundar” la estructura constitucional del Estado, lo cual no procede con una Asamblea Constituyente, sino con la aprobación por 2/3 de los votos del Congreso y la ratificación por una consulta popular ciudadana (artículo 280).
  • Desde la base del respeto absoluto a la dignidad humana y la igualdad ante la ley, es imperativo garantizar la protección integral de cada individuo y sus derechos, sin incurrir en discriminación por motivos como raza, religión, preferencia política, estilo de vida u otros similares. Es esencial destacar que no se deben conceder ni imponer privilegios basados en estas circunstancias, ya sean a nivel personal, grupal o de cualquier clase. Este enfoque inclusivo no debe descuidar los programas subsidiarios legítimos del Estado, especialmente en áreas cruciales como la salud, educación, reducción de la pobreza y erradicación de la miseria. Estos programas deben orientarse hacia el apoyo prioritario a los más necesitados, tanto en entornos rurales como urbanos, con la firme precaución de evitar cualquier desviación hacia la corrupción, el abuso o prácticas clientelares.
  • Se solicita la revocación permanente, mediante todos los medios apropiados, de la tramitación del proyecto de ley No. 6157, titulado «Educación Integral para la Sexualidad», así como cualquier normativa legislativa, administrativa (en el ámbito educativo o de salud) y jurisprudencial que contravengan los Principios Universales que confieren la máxima dignidad al ser humano. Estos principios incluyen el respeto a la vida, la infancia, la familia, la moral y los valores religiosos de la población. Especialmente las propuestas que, en lugar de formar ciudadanos, pretenden pervertir los valores de la población y que actualmente están promoviendo la hipersexualización y la perversión de los niños.

Elevamos nuestras plegarias por el recién instaurado gobierno, anhelando que sus acciones alcancen una trascendencia espiritual, guiadas por la sabiduría del Creador del universo. Aspiramos a que logren materializar las metas anheladas por los ciudadanos, erradicando la polarización social. Deseamos que todos los miembros del actual gobierno se conviertan en fervientes promotores del diálogo empático y asertivo, actuando como embajadores que dirijan a Guatemala por la senda de la Paz y el Desarrollo Sostenible.

En Dios creemos, nos apoyamos y con El saldremos victoriosos.

www.guatecultura.org