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Sobre la Educación Sexual Integral

Zoon Politikón

La Educación Sexual Integral es una pieza importante en la transformación cultural, que a través del adoctrinamiento de la niñez y la juventud en general, pretende influir en su mentalidad con doctrinas propias de la revolución sexual. Todas las imposiciones de educación sexual a los países, especialmente a los subdesarrollados, y que responden al programa ideológico asumido en la Agenda 2030, están respaldadas por oscuros personajes. Esta propuesta de educación busca imponer la ideología de género, el aborto, los anticonceptivos, las familias diversas, el lenguaje inclusivo, el sexo casual, entre otros temas.

Alfred Kinsey fue un zoólogo darwinista que realizó estudios sobre la sexualidad humana; fue financiado por la Fundación Rockefeller, la cual ha costeado proyectos de reingeniería social. Kinsey, basándose en sus estudios, señala que el matrimonio, la castidad y el ascetismo son perversiones de la cultura. En su afán por convencer al mundo sobre la evolución de las especies, proponía que la conducta sexual humana no debería ser condicionada, ya que atentaba contra el proceso evolutivo. Sus estudios fueron la base para los planes de educación sexual en Norteamérica, los cuales están siendo implementados en gran parte del mundo bajo el patrocinio de la ONU y de Planned Parenthood.

Los métodos empleados en estos estudios incluían relaciones sexuales con personas del mismo sexo, actos de masoquismo, masturbación y abuso de menores. A partir de estos experimentos surgió la Educación Sexual Integral, la cual tiene como objetivo liberar a la niñez y la juventud de los principios judeocristianos considerados tabúes.

En la actualidad, la ONU cuenta con ONG’s provenientes del Instituto Kinsey que le brindan asesoramiento en educación sexual. Además, basándose en los estudios mencionados, Planned Parenthood ha desarrollado paquetes de recursos que son financiados internacionalmente y exigidos por la ONU. Estos paquetes se han distribuido tanto en Europa como en países de América Latina.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) vincula la educación sexual integral con los objetivos de la Agenda 2030, con el fin de fortalecer la agenda de género. Del mismo modo, la UNESCO intenta imponer la implementación de la educación sexual integral en todos los países, bajo la supuesta justificación que los Estados están obligados a cumplir con las directrices de la ONU.

También en los informes del Relator Especial de las Naciones Unidas se destaca la importancia de la Educación Sexual Integral como factor fundamental para un formateo de fondo. Asimismo, es claro que la Agenda 2030 desempeña un papel clave en la transformación e imposición ideológica a nivel global.

La Agenda 2030 es un programa diseñado para implementar los acuerdos alcanzados en conferencias y cumbres de la ONU. Entre los objetivos planteados se encuentran: influir en una nueva percepción de la familia, fomentar la aceptación de la homosexualidad, regular la tasa de natalidad, promover el acceso al aborto, difundir la ideología de género, promover una nueva ética y moral basada en la Carta de la Tierra, impulsar una ética universal de vida sostenible y reducir la población en situación de pobreza a través del control de la natalidad.

Bajo la premisa de que el desarrollo sostenible no solo se refiere a aspectos económicos, sino también a una perspectiva materialista que sitúa al mundo como algo absoluto y al ser humano como algo secundario, se puede comprender por qué se argumenta la necesidad de reducir la población a través del control de la natalidad y del aborto. Esto se debe a que se considera que el medio ambiente se vuelve más prioritario que las personas.

La afirmación de que la disminución de la población y el crecimiento económico están correlacionados es incorrecta. Si esto fuera cierto, los países desarrollados de Norteamérica y Europa no permitirían una gran afluencia de inmigrantes para contrarrestar sus problemas económicos. Sin embargo, la realidad es que la llegada de inmigrantes contribuye al mantenimiento de la salud y la educación de los ciudadanos, ya que sus aportes económicos se utilizan en parte para sostener dichos servicios. Además, es importante destacar que intentar reducir la población en los países subdesarrollados y fomentar la inmigración hacia los países desarrollados para mantener su nivel de vida es una verdad evidente.

Es importante tener claro que los problemas que enfrentan los países subdesarrollados tienen una naturaleza cultural y moral, y, por lo tanto, todos los demás desafíos que enfrentan son el resultado de esta condición. Estos aspectos no son mencionados en la Agenda 2030. En consecuencia, la reducción de la pobreza no garantiza necesariamente una mejora en el bienestar integral de las personas. De hecho, existen estudios que sugieren que, en países de Centroamérica, donde la pobreza persiste, las personas reportan mayores niveles de felicidad en comparación con aquellos países donde la pobreza ha sido erradicada. Sin embargo, estos países también experimentan un mayor número de condiciones negativas como la depresión, la drogadicción y los suicidios.

No hay que olvidar que la Agenda 2030 está compuesta por elementos dogmáticos e ideológicos, ya que incluye términos como igualdad de género, empoderamiento de mujeres y niñas, lucha contra la desigualdad, sociedades inclusivas y salud sexual y reproductiva. Al mencionar los derechos reproductivos, esta agenda se refiere al derecho al aborto, que implica el asesinato de seres humanos, y los derechos sexuales que abarcan la promiscuidad, la homosexualidad, las adopciones monoparentales y los alquileres de vientres. La Agenda 2030 es clave para comprender el plan de reingeniería social de la agenda progresista, ya que está al servicio de grandes intereses financieros que buscan reducir las oportunidades de los países subdesarrollados para beneficiarse de la extracción de recursos naturales y minerales.

En conclusión y con base en lo expuesto anteriormente, es evidente que la Educación Sexual Integral se percibe como una herramienta de adoctrinamiento para niños y jóvenes. En este sentido, se hace referencia al trabajo de la fundadora de Planned Parenthood, Margaret Sanger, así como a las contribuciones de feministas radicales como Simone de Beauvoir. Estas figuras han buscado un cambio social que promueva la liberación sexual, lo cual podría considerarse como una revolución invertida, ya que se origina en las esferas superiores de influencia global en lugar de surgir de las masas.

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Edgar Wellmann

Profesional de las Ciencias Militares, de la Informática, de la Administración y de las Ciencias Políticas; Analista, Asesor, Consultor y Catedrático universitario.

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