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El totalitarismo de la ideología de género

Zoon Politikón

La «ideología de género» es la manifestación radical y central de la Agenda 2030, ya que promueve la idea de que una persona puede sentirse atrapada en el cuerpo equivocado, lo cual se utiliza como argumento para legitimar la noción de «identidad de género».

La percepción especulativa de la realidad que promueve la ideología de género difiere de la percepción basada en los sentidos, lo que la convierte en una ideología al darle mayor importancia a la autopercepción que a la realidad biológica. De esta manera, la separación entre identidad de género y realidad sexual (biológica) es una construcción de la teoría de género, cuyo objetivo es separar dicha autopercepción de la genética real de los seres humanos.

La educación es un ámbito de gran importancia para esta ideología, ya que se argumenta que es fundamental fomentar la diversidad y abordar de manera inclusiva las diferentes orientaciones sexuales. Si las instituciones educativas no promueven estos aspectos, podrían ser percibidas como intolerantes, racistas y opresivas, y se podría sostener que promueven actitudes homofóbicas. A partir de lo anterior, se infiere que la teoría de género ha desarrollado la noción de identidad de género, y ha seleccionado a las escuelas como un campo de batalla para promover e implementar esta ideología en la sociedad. Esta lucha implica la implementación de normativas que promuevan el uso de baños de género neutro y la adopción de un lenguaje inclusivo entre los estudiantes, con el objetivo de eliminar la discriminación.  Además, se aboga por el derecho de los estudiantes a aceptar esta ideología sin la oposición de los padres, un derecho que se considera debería ser garantizado por el Estado.

El problema principal radica en que, según esta ideología, el sexo no se presenta únicamente como una función relacionada con la reproducción, sino también como un acto recreativo. Además, se argumenta que la sexualidad es fundamental para la propia identidad, y que sin la experiencia sexual no es posible desarrollarse plenamente como persona. Por esta razón, se promueve la idea de la hipersexualidad en los niños como forma de garantizar sus derechos humanos, y se considera que es responsabilidad del Estado asegurar dicha garantía.

El sexo biológico, y por ende las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, son determinados por la naturaleza. La idea de diversidad de identidades sexuales se refiere a comportamientos sexuales que la medicina considera científicamente como trastornos de la identidad o anomalías, así como trastornos del desarrollo sexual causados por problemas hormonales y genéticos.

La imposición de la ideología de género busca deslegitimar cualquier forma de contradicción, lo cual implica que se intenta priorizar la ideología de género por encima del sexo biológico. Sin embargo, es importante reconocer que la realidad biológica de una persona no puede ser negada. La visión radical de la persona humana propuesta por esta ideología se basa en la idea de que cada individuo tiene el derecho de definir su propia percepción del género, independientemente de su sexo biológico.

En este punto, se puede comprender que los términos como «heterosexual, homosexual, lesbiana, bisexual» y otros que son utilizados en el contexto de la ideología de género, pueden considerarse simplistas, ya que no representan de manera precisa a un individuo. Es por esta razón que esta ideología busca reconocer legalmente la existencia de identidades de género diferentes. Sin embargo, es importante mencionar que no toma en cuenta la atención médica necesaria para aquellas personas que así lo requieran.

Existe una paradoja en la construcción de identidades en nombre de la libertad, al mismo tiempo que se busca imponer por la fuerza la aceptación de esas identidades en nombre de esa misma libertad. En este sentido, los movimientos que promueven la ideología de género tienden a organizarse en colectivos para exigir derechos y promover cambios culturales, políticos y legales que afectan a la sociedad en general.

Para lograr sus objetivos, estos movimientos suelen buscar el reconocimiento del crimen de odio, el daño psicológico y la violencia simbólica, y recurren a lo que se conoce como «cultura de la cancelación»; esto puede generar un caos ético, ya que la intolerancia puede disfrazarse de tolerancia y la libertad individual puede verse amenazada por la tiranía del grupo.

Los objetivos 5 y 10 de la Agenda 2030 (igualdad de género y reducción de las desigualdades respectivamente) buscan imponer el reconocimiento de la identidad de género como un derecho humano. En el informe anual de derechos humanos del 2020, con relación a la violencia de género en nombre de la religión o creencias, la ONU concluye que la religión en general, y en particular la cristiana, se muestra como enemiga de dichos derechos. Además, con relación a la objeción de conciencia, demanda que los gobiernos impidan a los médicos hacer uso de ella para negarse a practicar un aborto o a proporcionar tratamientos hormonales y de reasignación de sexo a aquellos que lo soliciten.

La filosofía globalista, como fundamento de la Agenda 2030, adquiere un carácter totalitario al pretender obligar a «reconocer» identidades que carecen de fundamentos, lo cual genera implicaciones nefastas para la civilización occidental. Las leyes de identidad de género se consideran un atropello al fundamento político de Occidente, ya que se concluye que, sin una base en la verdad, resulta imposible establecer una relación entre lo social y la política. Una sociedad que se basa en mentiras se expone a su propia destrucción. Esto es lo preocupante de muchas de las iniciativas de ley presentadas en el Congreso, ya que simplemente buscan negar verdades objetivas del ser humano.

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Edgar Wellmann

Profesional de las Ciencias Militares, de la Informática, de la Administración y de las Ciencias Políticas; Analista, Asesor, Consultor y Catedrático universitario.

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