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Centroamérica, la correlación entre Inflación y Déficit Fiscal

Sueños…

Democracia o dictadura

Como un estruendo, escuchamos que la inflación y el déficit fiscal son dos de los peligros que más acechan para la estabilidad económica y social. En ocasiones pareciera difícil encontrar la correlación, la correspondencia entre estas dos variables. Por la premura del tiempo, por la profunda inestabilidad de estos países vamos a intentar apuntar algunos datos que maneja la prensa internacional para ver la relación recíproca entre inflación y déficit fiscal. Vamos a tratar de comprender la tendencia de estas dos variables que tanto nos afligen, el déficit fiscal es el faltante de dinero de un gobierno en un período determinado, es decir, que el gobierno al no poder cumplir sus obligaciones reflejadas por sus gastos se ve obligado a endeudarse y quedar sometido a los dictados de los acreedores, ya sean nacionales o extranjeros.

Este endeudamiento al crecer incesantemente por la voracidad de políticos, burocracias, grupos empresariales adheridos al gasto público, grupos corporativos, etc. Genera un decrecimiento en el cumplimiento de las funciones del Estado y deteriora los servicios públicos como seguridad, salud, educación. El porcentaje de la deuda como parte del gasto público tiende a fagocitar al gobierno y finalmente lo hace entrar en crisis.

La inflación, el crecimiento de los precios en un momento dado, tiende a deteriorar los ingresos de la población trabajadora, encarece los insumos productivos, deteriora la inversión nacional y es el principal indicador de que la economía no está funcionando bien.

Este es un momento especial para los pueblos de la región. Los problemas se acumulan, la escogencia entre democracia y dictadura se ha puesto de nuevo en el tapete estratégico mundial. El fracaso de socialismo y liberalismo de la guerra fría están latentes. La gente busca nuevos derroteros para garantizar la existencia de miles de millones de seres humanos y el peligro de destruir el planeta y el resto de seres vivos. Los nuevos acontecimientos se acumulan sin orden, con una elevada entropía social. Se acumulan la riqueza junto a la miseria. Los cambios políticos y sociales se acumulan de forma tan intensa y desordenada, que es muy difícil llegar a comprender toda la información que los medios y la vida misma nos presentan.

Todas las fracciones de especuladores ideológicos acumulan información que no pueden procesar para convertirla en un programa de gobierno viable. Es indispensable mantener la estabilidad política y social para garantizar que la tendencia de las sociedades siga su curso natural. Pero, hay dos formas de garantizar la estabilidad del sistema. Una, la violencia, la represión, la dictadura; la gente se habitúa a vivir en el sopor y la supervivencia, a veces adorando a los dictadores. Dos, la democracia, la libertad y los derechos individuales, que solo pueden mantenerse estables sí existen incentivos para que la gente viva tranquila y reconozca al Estado como su representante. Para esto se necesitan ideales, que la gente se sienta representada por las instituciones del gobierno. Los que crean el caos político y la confrontación son minorías que se casan con alguna ideología. La mayoría de la gente ni se entera ni le interesan los choques ideológicos, lo que quiere es que el sistema le permita tener ingresos, diversión y convivencia.

El financiamiento de la protección social

La revista especializada en negocios y finanzas internacionales Bloomberg, acaba de publicar dos estudios interesantes sobre financiamiento de la protección social e inflación en América.

Financiar la protección social, es decir generar empleo, educación y salud para la mayoría es un principio esencial para convencer al pueblo de que las autoridades del Estado lo representan y se preocupan por sus problemas. Generando de esa forma estabilidad política y permitiendo la mejora en la competitividad y productividad nacional.

Según Bloomberg[1], la situación mundial es complicada. Mientras crece el consumo acelerado en los países de ingresos altos y medios, en los países de bajos ingresos la situación es alarmante. El faltante para financiar la protección social en estos últimos llegó al 52,3% del PIB anual, aquí la OIT opina que para cerrar la brecha y poner en camino a estos países habría que movilizar cuatro veces el gasto público anual, algo que suena inalcanzable.

Y como en este mundo se aprende comparando, la OIT en su último informe anual dice que el mayor déficit en atención social es, como no, el de África con el 17,6% del PIB anual, seguida de los países de renta baja y media de los Estados árabes (11,4%), de donde podemos ver que los árabes no se ayudan ni entre ellos; luego, por supuesto, América Latina y el Caribe (2,7%), seguidos de Asia y el Pacífico (2,0%) y los que están mejor, Europa y Asia Central (1,9%).

Por supuesto que sistemas de protección social bien financiados y ojalá bien gestionados, provocan resultados positivos. La población está contenta, la productividad aumenta, la cultura mejora y los países viven mejor. Especialmente en un mundo caótico lleno de crisis y conmociones sociales, política y ambientales.

Por supuesto, hay un país imposible de explicar y que todo el mundo no puede ayudar, aunque sí lo llenan de armas, drogas y delincuencia. Haití, el país más pobre del continente, y por supuesto uno de los más pobres del mundo. Según datos de Bloomberg el déficit de financiación equivale al 45,5% de su PIB anual. Un desastre universal en el nuevo mundo.

Cuando se enumera, como en América del sur del río Bravo, campea la pobreza y las necesidades insatisfechas, se nota que las mayores carencias se concentran en niños, madres de recién nacidos, personas con discapacidades graves, personas mayores y los desempleados, con fuerte abandono de la asistencia sanitaria básica universal.

Según informan, la OIT pareciera que tomara un poco de consciencia y predice que “la actual ayuda oficial al desarrollo dirigida a estos países debe triplicarse con creces y destinarse exclusivamente a la protección social”. De buenos deseos está emprado el camino…

En el istmo, los países con mayor déficit de financiación de la protección social universal como porcentaje del PIB son:

Honduras: 12,8

Nicaragua: 9,9

Guatemala: 6,4

Belice: 4,7

Cuba: 4,1

El Salvador: 3,4

Argentina: 2,7

Dominicana: 2,5

México: 1,9

Costa Rica: 1,9

La deuda pública fagocita la democracia

En efecto, la situación es tan desquiciante, que sabemos que para mantener la estabilidad social y política, necesaria para enfrentar los grandes retos del mundo, es indispensable financiar proyectos de alfabetización universal, elevar la calidad de la educación primaria y secundaria, generar sistema de salud de calidad, y mejorar espectacularmente la protección del resto de especies y bosques. Pero, no hay dinero. A los países no les alcanza para financiar enormes cantidades de burocracia ineficiente, los impuestos no pueden cubrir ni siquiera el gasto administrativo del gobierno. Y se tienen que endeudar.

Según los datos internacionales en América Latina y el Caribe, el pago de intereses de la deuda pública representa el 54% del gasto en protección social, el 64% del gasto en salud y el 63% del gasto en educación. Es decir, los países son esclavos de los acreedores nacionales e internacionales, que adquieren un poder inaudito sobre países supuestamente independientes, y que incluso hacen el ridículo de marchas por el día de la independencia.

¿Cuál es la receta?

Al llegar al límite de la capacidad de endeudarse se les sugiere a los gobiernos del tercer mundo reducir el gasto público, pero no reduciendo la burocracia y sus privilegios, válgame…, no, hay que respetar el Estado de derecho. Reducir el gasto público significa no darle mantenimiento, ni inversión en edificios escolares, hospitales, clínicas, centros de seguridad, etc. El consejo para reducir el gasto público es deteriorar la calidad de la educación, la salud y la seguridad ciudadana.

La política de reducir el gasto público se inició a principios de la segunda década, 2011 y continuará con un horizonte al 2030.

La inflación está con nosotros, levantemos la mirada

El Voldemort de los bancos centrales, la inflación que sacude a los hogares al disminuir su poder adquisitivo, que desmotiva la inversión de los empresarios, que genera incertidumbre para el pronóstico futuro sigue haciendo estragos en la región. Bloomberg nos menciona que el peor país en controlar la inflación es, sin lugar a dudas, Argentina. No faltaba más, es el país más endeudado de América, nadie sabe como pero saben venderse. Todo el mundo les da crédito pese a que entran en crisis de no pago cada vez que les toca amortizar. Es la economía más endeudada del mundo. Pero son simpáticos. En el otro extremo, aunque no la afaman tanto, está Costa Rica. Una de las tres economía más desarrolladas de la región, junto con Chile y Uruguay.

En esto de las inflaciones elevadas, los dos campeones son Argentina y Venezuela, que se intercambian este honorable lugar. Según Bloomberg, Costa Rica es un caso extraño en el mundo, no tiene inflación, logra el milagro de la deflación a no dudar tienen un banco central que vale la pena.

Hay que reconocerlo, el principal indicador de problemas, la inflación no se detiene. Los bancos centrales de la región enfrentaron las últimas dos crisis, 2008 y pandemia 2020 aplicando la misma receta suicida, emitir dinero en abundancia que acompañados por el endeudamiento de los gobiernos nos tiene patas arriba. Ya que para enfrentar la crisis y contando con gobiernos maniatados por la ineficiencia y corrupción, con un sector empresarial sin estrategia de construcción de unidad de la nación, el banco central emitió masa monetaria superior a la de otros momentos críticos.

La inflación se hace presente como evidencia de que el sistema tiene problemas estructurales que necesitan reformas profundas para reiniciar la construcción de la nueva sociedad indispensable en el siglo XXI. La inflación representa en sí un proceso de debilidad de las monedas. Las monedas ya no pueden cumplir sus funciones de reflejar el valor de la producción, ni ser depósitos de valor y deterioran el poder adquisitivo, especialmente del 40% de la población más pobre. Razón por la cual el banco central hace esfuerzos por mantener la calma y recuperar la confianza.

Ranking de inflación entre enero y abril de 2024

Bloomberg Línea ordenó a los países de la región a partir de la inflación que acumularon entre enero y abril de 2024, quería saber cuánto subieron los precios de la canasta básica desde diciembre de 2023 y abril de este año[2]. Veamos lo que nos dice y nos espera:

Argentina acumuló entre enero y abril una inflación del 65%. Si bien el país viene logrando una desaceleración en términos mensuales, el número continúa siendo extremadamente alto. En tanto, la inflación interanual es del 287,9%.

Venezuela, según los números del Banco Central de Venezuela, el país terminó el primer cuatrimestre con un acumulado de 10,9%.  En lo que refiere a los valores interanuales, la medición le arroja un 87%.

Nicaragua tuvo una inflación acumulada de 1,96% en el primer cuatrimestre. La interanual llegó, de esta forma, a 5,43%. Es la economía más inflacionaria de Centroamérica.

Después la inflación guatemalteca alcanzó el 0,77% cuatrimestral en abril. En los últimos doce meses fue de 3,36%.

Le sigue El Salvador que mostró 0,86% de inflación entre enero y abril, mientras que en los últimos 12 meses los precios apenas subieron 1,15%.

Dominicana, la inflación del período enero – abril de 2024 se situó en 0,68%. ¿La interanual? Fue de 3,03%.

Panamá, los precios subieron 0,59% entre enero y abril. En tanto, la inflación interanual es de 1,53%.

Costa Rica, el único país deflacionario de la región, los precios entre enero y abril cayeron 0,01%. En términos interanuales, el índice se ubicó en -1,19%.” El puma de América.

Conclusión

Como se menciona en los principales informes internacionales, las economías de la región muestran una tendencia a resistir la crisis, en el marco de choques externos muy intensos como la desaceleración del crecimiento de los socios comerciales, los problemas en las cadenas de suministro y el aumento de los precios de las materias primas. En esas circunstancias hay espacio para replantear reformas al sistema capitalista semifeudal, y avanzar en la construcción de un sistema liberal democrático, con eficiencia económica, solidaridad social, democracia electoral y respecto a los derechos humanos. Y ojalá, respeto a la naturaleza.


[1] https://www.bing.com/search?q=bloomberg+déficit+social&cvid=665f3e65284f46bd8d9039e312c92a07&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOdIBCTEwMTI0ajBqNKgCCLACAQ&FORM=ANAB01&PC=SCOOBE

[2] https://www.bloomberglinea.com/2024/04/16/ranking-los-paises-con-mayor-y-menor-inflacion-en-latinoamerica-en-el-primer-trimestre-de-2024/

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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