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Luz al final de túnel

Vocación de Libertad

Personalmente, habiendo crecido muy próximo al abuelo materno en mi tierra natal, Nicaragua y, además, habiendo tenido la fortuna de mantener relaciones extraordinarias y de mucho aprendizaje con personas de la tercera edad, de las cuales ahora formo parte como este bello proceso de la vida, tiendo a buscar en la sabiduría de los abuelos, expresiones que por su llenura de sabiduría, expresan en forma y contenido poderosos mensajes.

Usted amigo lector, seguramente habrá oído la expresión “una luz al final del túnel”, pero para quienes hayan estado alguna vez inmersos en la oscuridad, una luz al final del túnel es un sustento, una atesorada chispa de esperanza. Y es esto lo que ahora quiero expresar en medio de este caos que vivimos en el planeta y en particular en nuestra amada y atormentada patria: Guatemala.

Soy un convencido que los conceptos que emergen de lo que algunos filósofos y hombres de negocio han dado en llamar la era caordica – caos que se canaliza al orden – tiene enormes beneficios y es en esta línea que quiero invitarles a pensar en un hecho trascendente y positivo que emana de nuestro centro de caos y desorden más grande en el país: en el Congreso de la Republica se ha presentado una audaz idea para migrar figurativamente de transportarnos en un tren de Vapor a un tren Bala, con todo lo que esto significa.

La transformación digital de Guatemala como Gobierno y como Estado para evolucionar de un sistema de Gobernanza Análogo ( la vieja política) a un sistema Digital ( una nueva política), es decir y en pocas palabras, daremos un salto cuántico y definitivo que permitirá que nuestra democracia republicana y constitucional tenga serias oportunidades de dejar la corrupción, la impunidad y la incapacidad en la gestión de los servicios públicos y por supuesto también privados. Y lo mejor de todos es que esto no dependerá como hoy de la voluntad de las personas, sino de los sistemas y las normas que se empezaran a trabajar en la X Legislatura del Congreso de la República, bajo la coordinación de un audaz diputado: Nery Rodas Méndez.

Se que puede sonar extraño y es natural poder preguntarnos: Es que acaso puede salir algo tan bueno, positivo y futurista como la idea de pasarnos de un tren de vapor a un tren bala con el uso de las TIC – Tecnología de la información y comunicación para la transformación digital en el país. Tenemos razones de sobra para ser incrédulos de que algo bueno pueda salir de un ente que tenemos ubicado como un antro del vicio y corrupción aderezado de incapacidad e impunidad.

Hay tres razones para las cuales personalmente tengo confianza en que esta propuesta como parte de una agenda legislativa para el presente y futuro del país, tendrá, de ejecutarse apropiadamente y con la colaboración de todos los sectores, un impacto trasformador para el corto, mediano, largo plazo y sostenibilidad de nuestro sistema democrático, republicano y constitucional. Una primer razón, mística si usted quiere, es lo anotado en las escrituras bíblicas, en las que guardando las distancias se puede leer:

Juan 1: “45 Felipe encontró a Natanael y le dijo, «Hemos encontrado a aquel de quien Moisés escribió en la Ley y también en los Profetas: a Jesús de Nazaret, el hijo de José.» 46 Y le dijo Natanael, «¿De Nazaret puede haber algo de bueno?» Le dijo Felipe, «Ven y ve.» 47 Jesús vio que Natanael venía hacia él y dijo de él, «¡He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño!»

Una segunda razón es que si usted se mete con curiosidad investigativa en internet, encontrara que desde Singapur, Estonia y Corea del Sur, hasta Chile, Ecuador, Costa Rica y Uruguay por ejemplo, dan cuenta que incluso, al margen de la línea ideológica de sus gobiernos, los sistemas montados con normas/leyes muy bien estudiadas y puestas a funcionar en el ejecutivo, le han dado a estos países y sus habitantes, soluciones muy precisas, rápidas y efectivas para la salud de calidad, la educación de calidad, la seguridad de calidad y facilitación extraordinaria en materia económica y social.

Una tercera razón es que existe ya un diagnóstico claro sobre la situación caótica, desordenada e improductiva con que estamos trabajando, tanto desde el Gobierno de turno como del Estado en su conjunto y esto, si contamos con la colaboración de gobiernos amigos y la comunidad internacional en conjunto con las capacidades de hombres y mujeres guatemaltecos que ya conocen del tema, acelerara el bienestar que se puede obtener al avanzar en esta dirección de la transformación digital en el país. El Diagnostico actual en breve es así, según los estudiosos del Banco Mundial:

“Históricamente en Guatemala, la gestión en el área de gobierno digital ha sido fragmentada, con ministerios y secretarías que establecen sus prioridades y estándares de desarrollo sin confluir en planes unificados. Esto ha dejado la priorización e implementación de iniciativas digitales a la voluntad de cada institución, generando un desarrollo desigual entre las mismas, que depende de diferentes intereses, presupuesto, visión de las autoridades y el público objetivo de cada una. 

En 2012, se creó, con carácter temporal, la Comisión Presidencial de Transparencia y Gobierno Electrónico. como órgano que, desde la presidencia de la República, coordinara y recomendara el diseño de instrumentos y diera seguimiento a políticas y proyectos de transparencia y gobierno electrónico.

Esta Comisión fue reformada en los años 2018 y 2020 con el fin de enfocarla al gobierno abierto y electrónico, modificando su denominación a Comisión Presidencial de Gobierno Abierto y Electrónico (GAE).  Con esta trayectoria y manteniendo el carácter temporal, el liderazgo de la GAE como órgano rector e impulsor ha sido incipiente. Si bien, desde su creación ha tenido el cometido de liderar la trasformación digital en el Estado, este rol no ha madurado completamente producto de la falta de recursos, de mecanismos formales de articulación para el diseño, implementación de acciones y asignación de responsabilidades entre los distintos actores involucrados. 

La falta de una estrategia digital continua y consensuada, ha condicionado la elaboración de un plan de gobierno digital, lo que a su vez limita el alcance y las funciones que puede efectivamente desarrollar la GAE. Aunque el potencial de las nuevas tecnologías para mejorar el desempeño del gobierno se reconoce dentro de la Política General del Gobierno 2020-2024 y actualmente, la GAE cuenta con un plan de acción de corto plazo al 2022, enfocado en metas específicas para cinco áreas, ninguno de los procesos asigna responsabilidades institucionales para el cumplimiento de objetivos, mecanismos de articulación, presupuesto, y sistema de monitoreo de metas. 

Recientemente se avanzó en el marco normativo para acelerar la digitalización de trámites y servicios, pero aún no se ha consensuado la hoja de ruta para su implementación.  En mayo de 2021, se aprobó el decreto 5-2021, Ley para la simplificación de requisitos y trámites administrativos, que consta de 42 artículos aplicables a las dependencias del Organismo Ejecutivo.  Esta ley asigna a la GAE cinco actividades específicas, pero aún no se conocen los procedimientos que se realizarán para ejecutarlos y las mejoras que están previstas.

En términos generales, en el ecosistema digital no se visualizan las ventajas de contar con una estrategia integrada y herramientas comunes de gobierno digital. A pesar de reconocer la necesidad de incorporar tecnología y contar con soluciones digitales para la gestión y entrega de servicios, dentro de las instituciones no hay una visión integral que refleje los intereses del gobierno en su conjunto.

En Guatemala las instituciones cuentan con planes de gobierno digital, pero estos incluyen una perspectiva cortoplacista y aislada. Las tres cuartas partes de las instituciones públicas consultadas, declara contar con un plan de gobierno digital con responsabilidad de la propia institución y con una hoja de ruta clara para la implementación. Las iniciativas identificadas en este marco son únicamente institucionales y de corto plazo. 

El sector público cuenta con escazas capacidades estratégicas para el desarrollo del gobierno digital fuera de la GAE. Solo la mitad de estas instituciones reconoce contar con una unidad especializada para el desarrollo del gobierno digital, y entre ellas, la mayoría la identifica con la dirección de informática. Como consecuencia de lo anterior, el conjunto de actores con interés en la transformación digital, lo canalizan fundamentalmente en su sector o institución, profundizando la dispersión de los esfuerzos y descoordinación. Esto se vio profundizado durante 2020, como producto de la gran presión que recibieron las instituciones para implementar sus servicios digitalmente y enfrentar la pandemia.”

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Juan F. Callejas Vargas

Nicaragüense por nacimiento, Guatemalteco por decisión. 72 años de edad, periodista de opinión, casado con una esposa – Ana Lucrecia Aquino de Callejas - con quien ha procreado ocho hijos. Estudios profesionales en Universidad Rafael Landívar, INCAE y post grados en Inglaterra, Brasil y Estados Unidos de América. Amplia experiencia en diseño y ejecución efectiva de programas de comunicación y diseño de Estrategias a nivel comercial para firmas y organizaciones nacionales e internacionales. Estratega de campañas políticas, de gobierno e institucionales en Guatemala y El Salvador, así como mercadeo social.

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