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Anomia en el Sistema Educativo

Reflexiones

La anomia es un concepto utilizado por el sociólogo francés Emile Durkheim en su libro “Le Suicide” (1897), para designar un orden social desarticulado con respecto a las regulaciones vigentes. La anomia es un concepto de la sociología que se refiere a la ausencia o negligencia en la observación y aplicación de normas. En nuestro país existe mucha normativa que está vigente pero lamentablemente no es positiva. También se puede referir a la incapacidad de la estructura orgánica de gobierno (sistema) para proveer a los individuos de lo necesario para lograr los objetivos que demanda la sociedad. 

En el caso del sistema educativo, la anomia puede surgir cuando se bloquea la ejecución de los objetivos de desarrollo en detrimento de las comunidades educativas. La anomia puede ocasionar efectos como los sentimientos de inutilidad, ansiedad, frustración y desesperación en los sujetos curriculares.

La anomia en el sistema educativo es un problema que se relaciona con la desidia, la inobservancia y la falta de voluntad política en la aplicación de las normas que lo regulan. La estructura orgánica (modelo de gestión), que facilita las relaciones pedagógico-sociales en la comunidad educativa nacional, precisan de la positividad de la legislación educativa para otorgar certeza, transparencia y efectividad en la consecución de logros académicos. 

Actualmente puede observarse la falta de positividad de las normas, la incongruencia entre las normas y los fines y principios de la educación establecidos en la Ley de Educación Nacional.  La anomia del sistema educativo desde el nivel de dirección superior se refiere al incumplimiento de las normas que guíen la toma de decisiones en los demás niveles (Coordinación, Ejecución y Apoyo) en el Ministerio de Educación. Esto puede llevar a una sensación de desorden, confusión y desorientación entre los miembros de la comunidad educativa.

Son múltiples los ejemplos que se pueden dar, en esta ocasión expondremos algunos de los más significativos. 

1. Supervisión Educativa. Existe una figura técnica-pedagógica reconocida por la Ley de Educación Nacional y la Ley de Dignificación y Catalogación del Magisterio Nacional. De manera análoga el Ministerio de Educación le ha dado funciones de supervisión educativa a otros equipos de servidores públicos como los Coordinadores Técnico Administrativos, los Capacitadores Técnico-Pedagógicos, los profesionales del Sistema Nacional de Acompañamiento Educativo y los docentes reubicados. En este caso todas las figuras tecnocráticas tienen las mismas funciones, pero diferentes salarios y contratados en distintos renglones presupuestarios violentado el artículo 102 de la Constitución Política de la República. La Ley solo reconoce una figura y es la de Supervisor Educativo.

2. Los egresados (docentes de preprimaria y primaria) del Programa Académico de Desarrollo Profesional Docente (2 años de estudios), gozan de un bono de profesionalización (Q700), este bono de conformidad con el Acuerdo Ministerial No. DIREH 2156-2019 deberá tomarse en cuenta para el cálculo de la bonificación anual (bono 14), aguinaldo, indemnización o cualquier otra prestación. Lo paradójico es que el MINEDUC no le otorga ese bono de profesionalización a todos los docentes de los niveles preprimario y primario, egresados de pregrado (3 años de estudio) y grado de licenciatura (5 años de estudios). ¿Dónde está la meritocracia? Una exclusión salarial a todas luces, contraviniendo la Constitución Política en su artículo 102.

La anomia del sistema educativo tiene muchas causas y entre ellas se puede citar la falta de:

1. Conocimiento del modelo de gestión educativa. Este arquetipo es un conjunto de principios, estrategias y líneas de acción que permiten a la administración educativa alcanzar sus objetivos. El modelo de gestión educativa es una estructura coherente y armónica que busca fortalecer el desempeño de las distintitas dependencias del Ministerio de Educación en la consecución de la calidad educativa. Sin ese conocimiento solo queda la inercia de las instituciones.

2. La falta de liderazgo. Esta competencia se puede explicar como la capacidad de influir, motivar y guiar a un grupo hacia el logro de objetivos comunes, a través de la inspiración, la comunicación efectiva y la toma de decisiones informadas. La ausencia de un liderazgo fuerte, efectivo y transformador, puede generar una sensación de vacío de poder y una falta de dirección en la ejecución de las políticas públicas.

La anomia puede llevar al sistema educativo nacional, al desarrollo de una cultura de la indiferencia y la falta de compromiso hacia una educación de calidad, puede generar desmotivación y desinterés entre los sujetos curriculares y la pérdida de confianza en el ente rector de la educación nacional, lo que perturba su reputación y credibilidad en las comunidades educativas y la ciudadanía en general.

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