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A un cuarto de siglo de la Resolución 1325 

Punto de vista

El 31 de octubre próximo se cumplen 25 años de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, siendo el primer documento legal que destacó la importancia de la participación de las mujeres en la construcción de los procesos de paz y la toma de decisiones, su protección frente a la violencia y la reparación y recuperación posconflicto.

La Resolución 1325 es el cimiento de la agenda internacional “Mujeres, Paz y Seguridad”, la cual ha sido desarrollada por otras resoluciones posteriores, impulsando la creación de Planes Nacionales de Acción en más de 100 países, instrumentos estratégicos que elabora y define cada Estado para cumplir con los principios y objetivos establecidos en dicha resolución.

El informe del presente año sobre la 1325 es preocupante, por no decir desalentador, destacando la exclusión sistemática de las mujeres en los procesos de paz, la falta de recursos financieros y el alarmante aumento de la violencia en las zonas de conflicto. La participación de las mujeres sigue siendo insuficiente y en muchos casos retrocede.

El informe subraya, también, la urgencia de reavivar el compromiso con la agenda de mujeres, paz y seguridad y aún más en un contexto de creciente autoritarismo y de polarización política que sigue poniendo a prueba al sistema multilateral y en muchos casos revirtiendo conquistas históricas en derechos humanos: “…los derechos de las mujeres y la igualdad de género corren peligro; es más, el hecho de que haya controversias respecto de ciertos términos relacionados con el género que se han establecido hace mucho tiempo refleja no solo desacuerdos semánticos, sino una regresión que socava las protecciones jurídicas, lo que puede dar lugar a retrocesos más generalizados en los derechos y la vida cotidiana de las mujeres y las niñas de todo el mundo” (https://docs.un.org/es/S/2025/556). 

Dicho lo anterior y bajo el difícil contexto internacional descrito, la Red de Egresadas del Centro William J. Perry por la Paz, Seguridad y Defensa, espacio dedicado a proporcionar análisis, experiencia y liderazgo en dichos temas, realizará el 28 y 29 de octubre la II Cumbre Hemisférica sobre mujeres paz y seguridad conmemorando el cuarto de siglo de la resolución 1325. Este esfuerzo regional obedece justamente a retomar e impulsar la agenda establecida en la resolución y sus resoluciones posteriores. La Cumbre es apoyada por ONU Mujeres, la Secretaría Cumbre de las Américas, Implementation Agency for Crime and Security (IMPACS), Fundación Esquipulas, Universidad Rafael Landívar y el Centro de Mujeres de las Américas.

La Cumbre se convierte así en un espacio de reflexión, debate y de acción que facilita la colaboración entre diferentes actores, fortalece alianzas y genera recomendaciones para impulsar la 1325 en un contexto global marcado por el aumento de la violencia, la incertidumbre, una realidad desafiante y cambiante en la que las mujeres continuamos enfrentando obstáculos para ser parte de los procesos de toma de decisión.

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El 31 de octubre próximo se cumplen 25 años de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, siendo el primer documento legal que destacó la importancia de la participación de las mujeres en la construcción de los procesos de paz y la toma de decisiones, su protección frente a la violencia y la reparación y recuperación posconflicto.

La Resolución 1325 es el cimiento de la agenda internacional “Mujeres, Paz y Seguridad”, la cual ha sido desarrollada por otras resoluciones posteriores, impulsando la creación de Planes Nacionales de Acción en más de 100 países, instrumentos estratégicos que elabora y define cada Estado para cumplir con los principios y objetivos establecidos en dicha resolución.

El informe del presente año sobre la 1325 es preocupante, por no decir desalentador, destacando la exclusión sistemática de las mujeres en los procesos de paz, la falta de recursos financieros y el alarmante aumento de la violencia en las zonas de conflicto. La participación de las mujeres sigue siendo insuficiente y en muchos casos retrocede.

El informe subraya, también, la urgencia de reavivar el compromiso con la agenda de mujeres, paz y seguridad y aún más en un contexto de creciente autoritarismo y de polarización política que sigue poniendo a prueba al sistema multilateral y en muchos casos revirtiendo conquistas históricas en derechos humanos: “…los derechos de las mujeres y la igualdad de género corren peligro; es más, el hecho de que haya controversias respecto de ciertos términos relacionados con el género que se han establecido hace mucho tiempo refleja no solo desacuerdos semánticos, sino una regresión que socava las protecciones jurídicas, lo que puede dar lugar a retrocesos más generalizados en los derechos y la vida cotidiana de las mujeres y las niñas de todo el mundo” (https://docs.un.org/es/S/2025/556). 

Dicho lo anterior y bajo el difícil contexto internacional descrito, la Red de Egresadas del Centro William J. Perry por la Paz, Seguridad y Defensa, espacio dedicado a proporcionar análisis, experiencia y liderazgo en dichos temas, realizará el 28 y 29 de octubre la II Cumbre Hemisférica sobre mujeres paz y seguridad conmemorando el cuarto de siglo de la resolución 1325. Este esfuerzo regional obedece justamente a retomar e impulsar la agenda establecida en la resolución y sus resoluciones posteriores. La Cumbre es apoyada por ONU Mujeres, la Secretaría Cumbre de las Américas, Implementation Agency for Crime and Security (IMPACS), Fundación Esquipulas, Universidad Rafael Landívar y el Centro de Mujeres de las Américas.

La Cumbre se convierte así en un espacio de reflexión, debate y de acción que facilita la colaboración entre diferentes actores, fortalece alianzas y genera recomendaciones para impulsar la 1325 en un contexto global marcado por el aumento de la violencia, la incertidumbre, una realidad desafiante y cambiante en la que las mujeres continuamos enfrentando obstáculos para ser parte de los procesos de toma de decisión.


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Grisel Capó

Candidata al doctorado de Liderazgo Organizacional de la Universidad San Pablo de Guatemala. Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Magister en Relaciones Internacionales por la Universidad Rafael Landívar. Pos- Grado en Estrategia Nacional del Centro de Altos Estudios Nacionales de Uruguay y egresada del Centro de Estudios Hemisféricos de la Defensa, Estados Unidos. Diplomado en Antropología de las ciudades por la Universidad Rafael Landívar y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social de México, entre otros cursos.

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