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Armando De La Torre

Posts published by “Armando De La Torre”

Nacido en Nueva York, de padres cubanos, el 9 de julio de 1926. Unidos en matrimonio en la misma ciudad con Marta Buonafina Aguilar, el 11 de marzo de 1967, con la cual tuvo dos hijos, Virginia e Ignacio.
Hizo su escuela primaria y secundaria en La Habana, en el Colegio de los Hermanos De La Salle.
Estudió tres años en la Escuela de Periodismo, simultáneamente con los estudios de Derecho en la Universidad de La Habana.
Ingresó en la Compañía de Jesús e hizo los estudios de Lenguas Clásicas, Filosofía y Teología propios de esa Institución, en diversos centros y universidades europeas (Comillas, España; Frankfurt, Alemania; Saint Martin d´Ablois, Francia).

¿Sucumbirá la democracia norteamericana?

“Democracia” denotaba según sus raíces helénicas “gobierno por la mayoría”. “República”, en cambio, era la manera romana de entender un sistema de gobierno equilibrado entre pesos y contrapesos del poder. En lo personal, prefiero por eso una “república” a una “democracia”, porque esta última puede sucumbir y así ha pasado muchas veces por el arte embustero de los demagogos.

El fenómeno Trump (II)

El tal fenómeno Trump, pues, también ha servido para identificar y subrayar por contraste la decadencia moral de las élites intelectuales del Occidente.

El fenómeno Trump

Un héroe rudo pero muy en la línea de los más famosos “tycoons” (empresarios muy influyentes) como Ford o los Rockefeller que habían hecho paulatinamente de los Estados Unidos la primera potencia industrial, política y militar del entero planeta a partir de la última década del siglo XIX.

América, la bella

Pero ahora resulta que la protesta de izquierda ha cambiado fundamentalmente de escenario: ya no se concentra en el Caribe; tampoco en la Europa desde la caída del muro de Berlín y la consiguiente disolución del bloque soviético. Ahora el frente corre sorprendentemente desde los Ángeles y de Seattle hasta Nueva York y Chicago, o sea, dentro de los mismos Estados Unidos. A eso se reduce hoy este último enfrentamiento en el año 2020: Entre un Donald Trump por un lado, tradicionalmente muy vigoroso y por el otro un Partido Demócrata tan decadente como aturdido.

El dilema que nos hace de veras adultos

Si hoy optásemos por retener la máxima libertad del mercado, como hemos aprendido a hacerlo crecientemente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, nos podríamos tornar en reos de una insensibilidad inhumana respecto a los más débiles e indefensos. Pero por otra parte, si ante la pandemia optamos por amordazar los mercados hasta una parálisis total, aunque sea de semanas o de meses, nuestras conciencias nos lo reclamarán pues eso implicaría que valoramos más las cosas al corto plazo que al largo, la actitud típica del insensato y muy frecuente entre la juventud ilusa.

La Zona 4: Un tema estimulante

De regreso a mi alusión originaria a la zona cuatro, don Juan Mini como otros soñadores de la planificación urbana de su tiempo, incorporó y circunscribió a tal segmento de la ciudad de Guatemala la tendencia intelectual cada vez más universal a imponer lo racional urbano sobre lo anárquico de las comunidades espontáneas. Tal, repito, fue el caso de la zona cuatro de siglo XX y sus frutos los podemos ver hoy.

La zona 4 capitalina de nuestros días

Aludo a grandes rasgos a ese relativamente pequeño triángulo que constituye esa zona constreñida entre la décima avenida y el mercado de la Terminal de Este a Oeste, pero muy en particular al área que le es adyacente al Sur del espléndido Centro Cívico (en el cual, sea dicho de paso, acaba de ser restaurado un fresco del gran pintor Carlos Mérida) hasta el edificio de la Cámara de Industria, frente a la Iglesia neobarroca de Yurrita.

Otro rincón renacentista

He permanecido como huésped suyo por casi medio siglo.Y así, con el paso de los años, me ha sido dado descubrir paulatinamente entre sus montañas de suaves contornos esta monumental joya urbana de raigambre tan genuinamente hispánica: Guatemala.

La Navidad de los resentidos

La Natividad fue un hecho hace ya unos dos mil años, el “Verbo se hizo carne”. Un símbolo de redención cada año desde aquel remoto entonces. También una traición pues los cristianos ya casi nos hemos vuelto dudosamente “contables” y en muchos otros casos encima borrosos y dubitables. Así también nos lo afirman tanto cobardes y oportunistas en cualquier rincón o tiempo. Es decir, que de hecho no nos hemos mostrado muy fieles a todo aquello con lo que decimos habernos identificado.