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Armando De La Torre

La Navidad de los resentidos

La Natividad fue un hecho hace ya unos dos mil años, el “Verbo se hizo carne”. Un símbolo de redención cada año desde aquel remoto entonces. También una traición pues los cristianos ya casi nos hemos vuelto dudosamente “contables” y en muchos otros casos encima borrosos y dubitables. Así también nos lo afirman tanto cobardes y oportunistas en cualquier rincón o tiempo. Es decir, que de hecho no nos hemos mostrado muy fieles a todo aquello con lo que decimos habernos identificado.

Adviento

Precisamente por estos días todos hemos podido ser testigos del exabrupto violento y muy dañino de algunos jóvenes chilenos. Simultáneamente, vemos en la mayor democracia del mundo un movimiento que se identifica allá con el Partido Demócrata pero también con la negación de todo lo que ha hecho de esa gran democracia un ejemplo a seguir. Tales violencias desenfrenadas y programas electoreros al mismo tiempo tanto al sur como al norte de nuestro continente nos dejan como lección última que el olvido deliberada y superficialmente aceptado, de los valores absolutos de la Revelación cristiana, cuando se les tira por la borda anuncian nuestro otro final mucho más mundano y degradante: un asesino, el caos total.

Algunos diputados, ¿para qué?

En mi opinión, todo ello asimismo atribuible a cierta generalizada ignorancia económica. Dado que ninguno de ellos se ha distinguido por iniciativas de ley para una mayor eficiencia y productividad nacionales. Es más, casi sin excepción han sido asalariados y no emprendedores.

Guatemala se consolida

Pero aquí aprovecho para insertar una nota respetuosa hacia el nuevo Presidente electo: que el poder no se le suba demasiado a la cabeza dado su temperamento. Porque hasta ahora, don Alejandro, sus pronunciamientos me resultan demasiado vagos y hasta algo peligrosos. Pues no se trata de que usted pase a la historia por grandes proyectos como un tren eléctrico a Chiapas, sino que usted facilite a que los demás libremente los emprendamos.

El fin nunca justifica los medios

Madame Roland, una de las cultas y apasionadas heroínas de la burguesía durante la Revolución francesa, al ser injustamente arrastrada a la guillotina, quiso detenerse un instante ante una estatua de la Libertad aledaña y pronunció su muy famoso y amargo lamento: “¡Libertad, libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”.

¿Quién controla a los “contralores” de la Constitución?

Esa desbocada injerencia violatoria del principio angular de la separación republicana de poderes también ha contribuido a elevar una innecesaria conflictividad social en el país. Solo cabe esperar que algún día algunos otros magistrados o jueces les hagan acatar plenamente el ordenamiento constitucional vigente para cuya salvaguardia se les ha dotado a ellos encima de múltiples privilegios y regalías. Es más, en lo muy personal, los calificaría incluso muy merecedores de largas penas de prisión en cuanto genuinos prevaricadores de sus atributos.