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Beatriz Villarreal

La información en el siglo veintiuno

Un producto fundamental del siglo veintiuno es la información. Es abundante y gratuita. La revolución tecnológica de finales del siglo veinte es su contexto. Esta transformación tecnológica afectó muchos aspectos de la realidad, sobre todo a la educación y a la economía. En la economía se pasó de la era industrial a la era informática.

Una reflexión sobre la educación

Para que los maestros puedan estar formados para enseñar nuevos conocimientos requieren una formación continua. Esta es fundamental para superar la mala calidad actual, de lo contrario la crisis del sistema educativa continuará impactando todo el sistema nacional, el atraso social y su aislamiento socio-político. Por lo que es la sociedad, no los políticos, la que tiene que reclamar una buena educación. Somos los(as) ciudadanos (as) los (as) que tenemos que exigir la buena educación para lograr mejores posibilidades futuras.

La trampa del ingreso medio para América Latina

Es necesario un nuevo tipo de política con economías de mercado más competitivas y un Estado más efectivo que fomente la innovación económica y el desarrollo del capital humano que ofrezca a la ciudadanía mayor igualdad y seguridad. Construir consensos entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil, trabajar juntos para establecer metas a mediano plazo y responsabilizar a los gobiernos.

Globalización y tecnología versus neoliberalismo

Pareciera que a partir de la crisis global del 2008 el consenso se rompió, la globalización se comenzó a desmoronar, las instituciones globales se volvieron impotentes, y, problemas como la guerra de las drogas, el nacionalismo postsoviético y el yihadismo, junto a las migraciones, y la resistencias a éstas, están provocando una crisis en el centro del sistema. Para Paul Mason (2019), la crisis actual anuncia el fin del modelo neoliberal, como un síntoma de la discordancia que se da entre los sistemas de mercado y una economía basada en la información. Esto hace posible pensar en la búsqueda que dan cantidad de nuevas respuestas para superar esta situación. El neoliberalismo ha profundizado las desigualdades, éstas han retrocedido a las existentes hace cien años atrás. Han desencadenado luchas sociales y dinámicas que ponen en peligro la supervivencia del sistema global.

Hacia un nuevo futuro

La crisis del 2008 de ser local (E.U) pasó a ser una crisis de orden global, el crecimiento se estancó y el costo de salvar la globalización lo están enfrentando la gente corriente del mundo desarrollado que son los trabajadores, los pensionados y los pobres, con los bajos salarios. En este contexto la globalización se desmorona, las instituciones globales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y La Organización Mundial del Comercio, se han debilitado. Las graves repercusiones del cambio climático, el envejecimiento de la población y el crecimiento demográfico serán una realidad para el año 2050.

No en Guatemala

La mayoría de países del mundo han logrado controlar la desnutrición y el hambre, ya son cosas del pasado. Sus causas han dejado de ser las fuerzas naturales incomprensibles e incontrolables y han sido transformados en retos manejables. Saben muy bien lo que es necesario hacer para impedir el hambre y la desnutrición como parte de la pobreza; y lo han hecho con éxito. En Guatemala no. Una parte importante de la población no cuenta con un mundo saludable, próspero y armonioso para sumergirse en los retos del siglo veintiuno que proporcionan la biotecnología y la tecnología de la información. Esto pone a este país en una situación muy complicada.

Guatemala sin rumbo

La sociedad guatemalteca no puede hacer frente a la gran cantidad de problemas que se le vienen encima: la crisis migratoria, la sequía y el cambio climático; la escasez de alimentos, la mala educación, la desnutrición, etc, etc, si continúa respondiendo, a partir, únicamente de los intereses individuales como lo han hecho siempre sus habitantes. La política democrática tradicional guatemalteca, por voluntad propia, perdió hace tiempo el control de los acontecimientos, excepto el de las coyunturas de las elecciones presidenciales, lo que la hace incapaz de pronosticar alguna visión de futuro significativa. Lo más grave de todo es que esto convirtió a las personas en simples espectadores insensibilizados de la enorme problemática social que se ha venido acumulando, y que cualquier problema nuevo hace que se desemboque en una situación de enormes dimensiones, por las consecuencias que genera a todo nivel.

Competencias para la educación ciudadana

La educación ciudadana es necesaria para el fortalecimiento de los valores fundamentales democráticos, de fondo: la participación y la acción ciudadana. Estos han sido debilitados con prácticas que riñen con la moral y con el pasar del tiempo en este país. Para superar esta problemática, que cada día se profundiza más, urge la promoción de aprendizajes que permitan el fortalecimiento de una conciencia de compromiso con el bienestar nacional que incida en el desarrollo democrático y en la disminución de las brechas y las diferencias socioeconómicas que cada día aumentan entre la población.

Educación y Ciudadanía

Además de que la educación es el aprendizaje gradual en áreas para la vida, la sociedad y el trabajo, exige algo más complejo que la simple repetición y memorización de conceptos. Es formar personas capaces para producir conocimiento y de vivir en comunidad. Lo cual amplía la cobertura educativa como potenciador de aprendizajes y de conocimientos.
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