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Cristobal Pérez-Jerez

¿Quién ganará las elecciones en Guatemala?

En todos los países la monstruosa deuda pública deja limitadas las opciones para los gobiernos. Y los objetivos por alcanzar son contradictorios. Por un lado se tiene que recuperar el crecimiento económico, lograr la sostenibilidad de la deuda (que ni Estados Unidos tiene segura), y al mismo tiempo alcanzar objetivos sociales solidarios, inclusivos y generalizados que alejen el fantasma del resurgimiento del fascismo, el izquierdismo y la confrontación. En la noche del domingo, en Guatemala se sabrá sí tenemos esperanza o nos preparamos para cien años más de soledad.

Nace una nueva Centroamérica

A nadie le interesa el futuro de los pueblos de la Centroamérica histórica, solamente a quienes quieren parar la migración hacia Estados Unidos. En segundo lugar, lo más importante: México es consciente, por primera vez, de que no es un país del norte de América, es solamente eso, un país centroamericano; esa consciencia pudiera ser el detonante de generar reformas de modernización del reino y la capitanía históricos, para convertirlos por fin en repúblicas democráticas capitalistas.

Cómo salir de la oscuridad

Todos quisiéramos creer en milagros y que la elección nacional sea como el final de las confrontaciones de juego de tronos y nos deje una república institucionalizada y con el inicio de una nueva cultura. No de discriminación, traiciones y corrupción, sino de equidad y solidaridad.

Plan de acción de Guatemala

Esta es la realidad y tenemos que construir nuestra propia agenda, con el fin de generar un Estado nacional fuerte y con visión de futuro, para negociar la salvación del planeta. ¿Podrá Centroamérica dar forma a un futuro mejor?

Trump el presidente del caos

Que se juega en Guatemala en las próximas elecciones. Todo o nada. Según la prensa internacional Guatemala es el líder mundial en pobreza, desnutrición infantil e ignorancia de los problemas sociales. Qué es lo más grave. No es la desnutrición de los niños y niñas, no es el sufrimiento de la gente que no alcanza ni la estatura ni el peso corporal mínimos del siglo XXI. Lo peor es una sociedad de mestizos o ladinos que no ven problema en el sufrimiento humano, y que se preparan para celebrar 200 años de fracaso.