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Luis Enrique Pérez

Colón: un acierto y tres errores

Creer que la Tierra era redonda fue un gran acierto de Colón. No fue el primero en tener esa creencia (que era profesada por filósofos y astrónomos antiguos); pero fue el primero que la aplicó para buscar, en dirección hacia Occidente, una nueva ruta hacia Oriente, y más específicamente, hacia China, India y Japón. Presuntamente esa nueva ruta sería más corta o menos costosa; y para encontrarla había que navegar en un mar misterioso, llamado “mar verde de las tinieblas”. Se presumía que en los confines de ese mar había agua hirviente, o fantásticos monstruos marinos, o abismos espantosos.

De Machiavelli a Giammattei

“Y he aquí un consejo que surge de la observación de vuestros primeros actos, luego de ser electo Presidente de la República: no pretendáis gobernar antes de que os sea adjudicado el poder presidencial; pues os exponéis al riesgo de comenzar a ejercer ese poder precedido por errores que lesionan vuestro prestigio, y por innecesarias decepciones prematuras, y por placenteras críticas de tus adversarios. Ocupaos en prepararos con diligencia para comenzar a gobernar, y no en comenzar a gobernar cuando todavía no gobiernas.”

Expulsión de CICIG: nuestra tercera independencia

Quienes promovieron el acuerdo de creación de esa comisión; y los magistrados de la Corte de Constitucionalidad que dictaminaron que era compatible con la Constitución Política; y los diputados que finalmente aprobaron el acuerdo, tendrían que ser sometidos a procedimiento penal, acusados de cometer graves delitos contra el Estado de Guatemala.

¿Por qué…?

En suma: es absolutamente, y no relativamente, beneficioso para nuestro país, votar en contra de Sandra Torres, y derrotarla. Y ya derrotada, y perdido su derecho de antejuicio, debe ser sometida a procedimiento penal, y condenada por cuantioso financiamiento electoral ilícito. Y si elude el procedimiento penal, debe ser declarada fugitiva.

Triunfará Alejandro Giammattei

Puede haber un fraude electoral, cometido por los magistrados del Tribunal Supremo Electoral, como el que presuntamente fue cometido en la elección del pasado 16 de junio. Supongamos que lo cometerán, o que por lo menos intentarán cometerlo. Empero, un número de votos notoriamente mayor en favor de Giammattei, dificultará el pretendido fraude, y suministrará un fundamento para denunciarlo.

Carta a magistrados del TSE

He afirmado que Sandra Torres es un peligro, es decir, una probabilidad de daño; pero nunca he afirmado que esa probabilidad es necesidad. Resistamos a esos predicadores que creen que esa probabilidad es necesidad. Podemos derrotar a Sandra Torres; pero, reitero, no con abstención de voto, ni con anulación de voto.

Una declaración del TSE

Los magistrados del Tribunal Supremo Electoral han enriquecido la desconfianza de los ciudadanos en las instituciones del Estado. Y si finalmente esos magistrados no son sometidos a procedimiento penal, la culpa no castigada debería ser su prisión, y la vergüenza moral debería ser su destino.

No hay delito de fraude electoral

No he pretendido afirmar que hubo o no hubo fraude electoral; pero sugiero que se agregue, en el Código Penal, el delito de fraude electoral, y que quienes lo cometan sean condenados a prisión vitalicia, aunque uno estaría tentado a proponer pena de muerte.