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Posts published by “Luis Enrique Pérez”

Señor Presidente, Señor de la Catástrofe

Había yo afirmado que temía más a sus decisiones que intentan combatir el nuevo coronavirus, que al coronavirus mismo. Infortunadamente, acerté. Usted advirtió que “lo peor viene”, y yo expresé mi sospecha de que eso peor que advendría eran sus próximas decisiones. Infortunadamente, acerté.

Trabajo y capital

Capital y trabajo son igualmente necesarios; pero ambos son medios, y no fines. Son medios para la producción económica de bienes y servicios destinados a consumo final.

Meditaciones sobre actuación presidencial y mortal peligro viral

Algunos ciudadanos acusan al virus de causar males que no son propios de él. Son males propios de las acciones presidenciales. Aludo, por ejemplo, a la innecesaria reducción de la producción económica de bienes y servicios, el colapso de empresas, la cesantía laboral y el cuantioso y absurdo aumento de la deuda pública, y el aprovechamiento corrupto, o ilícito, o inmoral, de los recursos obtenidos de esa deuda. La crisis viral habrá servido para agregar decenas o centenas de ricos engendrados por una impune corrupción.

Coronavirus y errores

Una opinión crítica que expuse recientemente sobre las acciones que el presidente Alejandro Giammattei ha emprendido para prevenir o combatir el nuevo coronavirus, fue ocasión propicia para que quienes me atacaron por tal opinión, exhibieran lúcidos errores.

El proceso judicial de Jesús

Los evangelios muestran, por ejemplo, que Jesús fue arrestado en la noche pero no era permitido arrestar en la noche; que fue juzgado en horas de la madrugada pero no era permitido juzgar en horas de la madrugada; y que fue juzgado en un solo día pero en el caso de un proceso judicial importante, debía haber sido juzgado durante dos días continuos porque, si la sentencia era condenatoria, aquellos jueces que, en el primer día, hubiesen votado en favor de la condena, debían tener la opción de desistir de la condena y votar, en el segundo día, en favor de la absolución.

La mentalidad anticapitalista

Uno de los libros más originales que he leído es obra del filósofo austriaco de la economía Ludwig von Mises. Se denomina La Mentalidad Anticapitalista. En ese libro Mises afirma que la economía capitalista posibilitó el aumento de la población e incrementó la calidad promedio de vida hasta un grado sin precedente. Empero, hay gente que detesta el capitalismo, presuntamente porque antes de la revolución capitalista industrial los seres humanos eran felices y prósperos, y después de esta revolución, fueron infelices y miserables.

La Comisión Presidencial Contra la Corrupción

Empero, la cuestión esencial es que quienes pertenecen al conjunto de aquellos que podrían ser denunciados por cometer actos de corrupción, y ser sujetos de acción penal pública, son precisamente miembros de la comisión. Incluyo al mismo presidente Giammattei. Precisamente una función de la comisión es “establecer los mecanismos de detección de actos de corrupción en instituciones del Estado”. ¿Se instituirán en la misma Presidencia de la República esos “mecanismos”? Si es así, ¿Quién de los miembros de la comisión tendría que “detectar” posibles actos de corrupción del Presidente de la República? ¿Tendría que detectarlos el presidente mismo, o su secretario privado, o su secretario público, o algún agente secreto disfrazado de conserje?

¿Qué hubiera querido de Jimmy Morales la izquierda?

En el intento de insultar, calumniar, difamar y ofender al presidente Jimmy Morales, la izquierda mostró una extrema pobreza mental, que le prohibía acudir a un recurso que impresionara por su brillantez creativa, o por su irresistible poder persuasivo, o por su elevada calidad intelectual. Y agregose a esa pobreza mental una repulsiva plebeyez que le prohibía mostrar alguna elegancia.

Una opinión sobre Jimmy Morales

Haber evitado la destitución o el derrocamiento, y haber detenido el agresivo avance de la izquierda, y eliminar el criminal dominio extranjero benefactor de la izquierda, y no someterse al veredicto ilegal de una corte ideológicamente infestada, fue el mayor mérito del presidente Morales, o fue su mayor éxito. No excluyo, por supuesto, que haya tenido méritos o éxitos de otro género; pero no ha sido mi propósito ocuparme de ellos.

La Legión del Caribe

La Legión del Caribe fue creada en Guatemala, en diciembre del año 1947, cuando Juan José Arévalo Bermejo era Presidente de la República. El propósito era derrocar a gobernantes despóticos de Centroamérica y del Caribe. Empero, urgentemente había que derrocar a Rafael Leonidas Trujillo Molina, de República Dominicana. Y a Teodoro Picado Michalski, de Costa Rica. Y a Víctor Manuel Román y Reyes, de Nicaragua, quien era confiable y dócil servidor de su sobrino Anastasio Somoza García, que había gobernado desde el año 1937 hasta el año 1947.

Guatemala: ¡puedes ser un país rico!

En el comienzo mismo de un nuevo año, con regocijo comunico esta personal convicción: Guatemala, nuestra amada Guatemala, puede devenir uno de los países más ricos del mundo; y la mayoría de sus hijos puede escapar de ese estado de pobreza que parece ser su único estado posible. Es una convicción que no surge de una imaginación desesperada, o de un clamor patológico de consuelo, o de una apremiante necesidad psicológica de creer que el infierno de pobreza no es el único destino de la mayoría de los guatemaltecos.

Molina Mencos: ilegalidad de los acuerdos de paz

El 13 de mayo del año 1999 el jurista Carlos Molina Mencos interpuso un recurso de inconstitucionalidad contra acuerdos del Congreso de la República que convocaban a una consulta popular para ratificar o no ratificar una reforma de la Constitución Política. Era aquella reforma convenida en uno de los acuerdos de paz celebrados por funcionarios gubernamentales y comandantes de la organización guerrillera Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. El jurista Molina Mencos fue auxiliado por los abogados Gabriel Orellana Rojas y Carlos Rodrigo Pineda Chavarría.

Ilegalidad de los acuerdos de paz

Cuando la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca firmó el último de los acuerdos de paz, era ya un cadáver. Ciertamente resucitó convertida en partido político; pero pronto se convirtió en un renovado cadáver, sepultado en algún cementerio de la grosera insensatez, o de la cómica estupidez, o de la penosa demencia.

Miseria histórica de los acuerdos de paz

Los acuerdos de paz eran realmente fórmulas alquímicas que pretendían transformar a nuestro país en un fabuloso paraíso social; pero eran producto del concubinato político, del simulacro pacifista, del aprovechamiento perverso de la esperanza de los pobres; de la imposición extranjera y de una fracasada y obsoleta ideología socialista.