
Como el agua así el viento
Energía Ambiente y Población
Energía complementaria en generación eléctrica
Así como el agua corre a plenitud en Guatemala, el viento sopla por todas partes y alumbra fogoso el sol. De alguna manera, factores estos no solamente derivados de la generosidad de natura en el país sino de un potencial en materia de generación de energía. Mas al entrar a considerar factibilidades y detalles técnicos, indispensables para la utilización práctica de tales recursos, asoman los peros. O sea, razones que evidencian las realidades a tener en cuenta en proyectos de energía a base de viento y de sol; Repasemos por ahora y particularmente, sobre el soplo de Eolo, dios del viento que era en la antigüedad.
Realidad es que la energía del viento no es nada nuevo, ya que de siglos atrás se ha empleado en tareas de molienda de granos y frutos, tal el caso de los clásicos molinos de viento holandeses que aun hoy día adornan la campiña en los países bajos. Ya en el siglo 16 es muy elocuente el insigne Don Quijote en su batallar contra tales artilugios…mas en pleno siglo 21 y “a lo moderno”, la idea brota ahora contemplando el servicio del viento sobre grandes aparatos dotados de gigantescas aspas que convierten viento en electricidad.
Pero el recurso como tal es altamente variable tanto en espacio como en tiempo, esto último en términos diarios y por supuesto estacionales y anuales. Consecuentemente, la fluctuación del viento en sí hace muy difícil estimar si no predecir, la disponibilidad en determinados períodos del día, sobre todo en cuanto a la coincidencia de plena potencia con los requerimientos de la demanda de pico, lo cual viene a complicar la utilización eficiente para la generación eléctrica. Además, ocurre en muchos casos que los sitios más apropiados para captar la potencia del viento se encuentran alejados de los principales centros de carga y demanda. Significa lo mismo que bajo condiciones de gran escala para proyectos eólicos, podrán estos ser mejor aprovechados, siempre y cuando se cumpla con la condición de contar con el acceso a interconexiones de alta capacidad de transmisión de la electricidad, capacidad tanto “longitudinal” como “latitudinal”, la una para enfrentar las diferencias en demandas de pico y la otra para las diferencias estacionales de la demanda en general. Esto quiere decir que la disponibilidad y agregación de energías renovables como el viento a los sistemas interconectados de transporte y distribución eléctricos, exigen de siempre asegurar la “adecuación del sistema” o sea, la capacidad de cumplir con la atención ininterrumpida al flujo eléctrico regular y eficiente (por ejemplo que los apagones sean una rareza).
Tal variabilidad o intermitencia en el flujo del viento hace que esta energía renovable deba siempre utilizarse como complemento pero no principal elemento en generación eléctrica. Explicándolo mejor, los turbogeneradores y las turbinas de gas se conceptúan como las máquinas más confiables operadas en la actualidad, con salidas de operación fuera de programa sumamente raras. Contrariamente, energías a partir del agua, el sol y el viento, como parte de la biósfera terrestre, están perennemente sujetas a la variabilidad, a través de su fluir en espacio y tiempo.

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