
Cómo salir del subdesarrollo
Sueños…
Definición del desarrollo
El desarrollo es la gran quimera del pensamiento económico-social del ser humano. No encontramos ningún autor en el área de las ciencias económico-administrativas que no recete su propia definición. De nuestra parte entendemos por desarrollo un proceso integral en donde una sociedad históricamente determinada alcanza un nivel de construcción de procesos productivos eficientes y competitivos que permiten resolver las necesidades colectivas e individuales de la mayor parte de la población, en el marco del fortalecimiento de una democracia electoral representativa y pluralista que permita el libre desempeño de las cualidades humanas individuales y colectivas, generando oportunidades de educación, salud, trabajo y vivienda para la mayoría en términos de calidad y cantidad, con una fuerte orientación al logro de convivir en forma equilibrada con la naturaleza. En resumen, estos cuatro elementos: sistemas productivos eficientes y competitivos, democracia electoral pluralista, sistema de oportunidades sociales y convivencia con la naturaleza podemos considerarlos los componentes del desarrollo.
Al repasar la situación mundial en torno al tema del desarrollo nos encontramos con dos grupos de países. Por un lado el pequeño y selecto grupo de países desarrollados, aproximadamente 30 naciones, que han alcanzado un nivel de productividad basado en economías de mercado ampliamente competitivas y con el diseño de sistemas democráticos electorales pluralistas, este grupo de naciones se aglutina de preferencia en la llamada Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es decir es un conjunto de países con características similares o que buscan cierta homogeneidad en sus condiciones económicas, sociales y políticas. Y, por otro lado, un abigarrado y discontinuo grupo de naciones en vías de desarrollo o subdesarrolladas cerca de unos 157 Estados reconocidos por las Naciones Unidas, este conjunto de naciones prácticamente no presenta cualidades similares en forma sistemática. En lo único en que se identifican es que ninguna de esas naciones puede considerarse un país desarrollado. Van desde sociedades que no han podido construir un Estado nacional, como aquellas que reflejan características primitivas, otras que tienen características feudales, y algunas con formas mercantiles autoritarias y caudillistas, hasta sociedades que se califican de “emergentes” pues parece que están cerca de iniciar el desarrollo al estilo occidental.
Aunque el diagnóstico parece lógico: el subdesarrollo es el resultado de la falta de condiciones de mercado, y el ajuste es el programa para avanzar hacia métodos capitalistas de organización social, el resultado es desconcertante: continuidad de la pobreza, la concentración de la riqueza por métodos autoritarios, represión militar, imposición fraudulenta de regímenes políticos, inestabilidad política, y la pesadilla de los republicanos, la proliferación de regímenes izquierdistas. O, la pesadilla de los grupos de intelectuales corporativos de izquierda que ven constantemente, el renacimiento de las propuestas de ultraderecha.
El nebuloso consenso de Wáshington
Un buen diagnóstico fue el realizado por el llamado consenso de Washington, un estudio que señaló con mucha certeza la situación crítica del capitalismo del tercer mundo y su propuesta para superar los problemas. Tres son los elementos centrales del citado consenso: primero, el diagnóstico de la crisis de los países latinoamericanos, que según el consenso de Washington son el resultado de erróneas políticas de industrialización por sustitución de importaciones que ahogaron la apertura comercial y la competitividad con un exceso de proteccionismo, corrupción al amparo del Estado empresario y baja capacidad tecnológica; segundo, las recomendaciones de políticas económicas a aplicar a corto plazo, es decir, la estabilización en el marco de retornar los países latinoamericanos a los carriles del sistema capitalista hegemonizado por la tríada; y tercero, recomendaciones de una reforma estructural de largo plazo, para convertir a las economías latinoamericanas en productoras eficientes, receptoras de inversión extranjera de los países del centro, programas conocidos como el ajuste estructural.
¿Qué es la triada? Tríada: conjunto de organismos internacionales que diseñan los caminos de la vida para todos los países del mundo. Generando diseño de políticas económicas que buscan la estabilidad económica como fuente del mantenimiento del sistema en medio de sus crisis periódicas.
De allí que se proponga como uno de los carriles necesarios de atraer dinero la inversión extranjera directa (IED). Al no tener acceso a cooperación internacional o endeudamiento masivo, así como ante la necesidad de acceso a tecnología moderna y de punta aconseja la apertura de los flujos financieros externos. Se estimula la inversión extranjera con subsidios, zonas francas, regímenes especiales y otros incentivos. La IED, además de aportar capital necesario para el desarrollo, provee capacitación y know-how para la producción de bienes y servicios tanto para el mercado interno como para la exportación
A los principios neoliberales de salvaguardar la estabilidad macroeconómica, la apertura comercial, la liberalización de mercados, la cooptación del Estado, se le agregan proyectos focalizados de combate a la pobreza que en general son marginales, y funcionales al mantenimiento del status quo. Aunque la escuela neoliberal también tiene sus corrientes, un neoliberalismo de apertura y competitividad que comprende programas de combate a la pobreza focalizados, y un neoliberalismo a ultranza, encabezado desde las filas del partido republicano, que enfatiza, que democracia electoral y economías abiertas a la inversión extranjera son más que suficientes para garantizar el funcionamiento del sistema.
La democracia o el totalitarismo
En los viejos tiempos, cuando el humano filosofaba Aristóteles definía a los seres humanos como zoa politika (animales políticos), es decir, que tienen que vivir en conjunto con miles de gentes que no se conocen entre sí y tienen que convivir diseñando la política.
La sociedad es el orden en el que se van desarrollando las relaciones entre miles de personas que tienen que diseñar o aceptar un orden social determinado para poder sobrevivir en colectivo, aunque los demás nos caigan como una pedrada en la cabeza. Según Ben Dupre los humanos son esencialmente políticos, la vida sin la política es imposible. Mientras más educada y avanzada técnicamente se vuelva la sociedad está más cerca de los ideales: una dictadura perfecta, el gran hermano, que controla a todos para que se comporten de acuerdo a sus valores, los del gran hermano, y consigue que todos subsistan en medio del espectáculo, las drogas y las promesas políticas; o, la democracia en donde todos podemos hacer lo que no perjudique a los demás.
Una república sin política, ya sea democracia o dictadura, no es posible. Un mundo de concordia absoluta dice Dupre, o abrumadora opresión–, solo sería posible si las desavenencias desaparecen o fueran anuladas, el humano convertido en una hormiga.
Dupre en sus 50 cosas que hay que conocer de la política dice que “la necesidad de vivir políticamente se debe a que no existe un acuerdo general acerca de cómo deben distribuirse las cosas buenas de la vida, o de quién debe ejercer la autoridad sobre quién, o de cómo se decide esa preeminencia.”
Se cuenta que en una discusión sobre la convivencia pacífica Mao Zedong planteaba que la política es la guerra sin derramamiento de sangre: un medio de resolver el conflicto sin recurrir a la violencia. Coincidiendo con la visión de Dupre, la democracia es un buen acuerdo que respetando hasta donde es posible la libertad individual tolera las diferencias, y no solo las tolera, entiende que tienen que existir pues los humanos no somos iguales. La política centrada en la democracia sería el arte del compromiso. Como dirían varios pensadores insignes del liberalismo democrático, como Voltaire, no solo defiendo mi derecho a opinar, también defiendo el derecho de los que piensan exactamente diferente a mi criterio.
Epílogo
- Solo podremos terminar viviendo en sociedad, ya cerca del holocausto, si entendemos que aceptar los desacuerdos es la esencia de la democracia.
- Si la democracia se esfuma solo quedarán los dictadores de izquierda o derecha, con su estela de frustración, atraso, muerte y destrucción del ambiente.
- Hay que reconstruir una visión de convivencia no solo entre los humanos, sino entre los humanos y la naturaleza.
- La visión de los iluminados que creen tener la respuesta correcta es un camino de oscuridad y destrucción.

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