Instan a reformar la Ley Orgánica de la SAT
Carlos Morales Monzón
carlos.morales@siglo21.com.gt
La disfuncionalidad de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) no es un tema nuevo. Lo que sí lo es, son los intentos por cambiar su esquema, a través de reformar su Ley Orgánica, plasmada en el Decreto 1-98 del Congreso de la República.
El primero en hablar de ello fue el propio ministro de Finanzas Públicas, Julio Héctor Estrada, quien también es el presidente del Directorio de la institución, pues dice que el gobierno considera que es la mejor forma de fortalecer y devolver a la SAT sus funciones de recolectora de impuestos y fiscalizadora de los contribuyentes.
Según las autoridades, los cambios son urgentes, pues el esquema actual de la entidad ya es obsoleto para cumplir con sus papeles y más bien ha facilitado la corrupción.
Prueba de ellos son los escandalosos casos en los que se involucra al exbinomio presidencial de Otto Pérez y Roxana Baldetti, quienes guardan prisión acusados de encabezar una red criminal que esquilmaba los recursos del Estado, en buena medida favoreciéndose con mecanismos de la SAT.
Los señalamientos cobran mayor forma cuando se ve que entre los detenidos también aparecen exjefes de la SAT, tanto de primero, como de segundo orden.
PROPUESTA MINISTERIAL
En dos platos, Estrada busca ordenar el directorio de la entidad en dos cuerpos: uno que esté especializado, a tiempo completo, para fungir como una especie de tribunal de cuentas y aduanas, y otro más gerencial. Y es que Estrada ha dicho considerar que, aun cuando se logró que la SAT sea una institución descentralizada, su funcionamiento no se perfeccionó y se ha quedado estancado.
Por supuesto, el funcionario dice estar claro de que las reformas de nada le servirán, si no logra demostrarse que el gobierno es transparente, eficiente y que lucha contra la corrupción.
Basado en ello, la propuesta revela claramente que la SAT debe funcionar bajo cinco ejes: recaudar con efectividad; promover mayor inversión en salud, educación, seguridad, vivienda e infraestructura; combatir la evasión y el contrabando; simplificar los sistemas para mejorar los servicios; y administrar, recaudar, controlar y fiscalizar los tributos con independencia económica.
OTROS ANÁLISIS
El planteamiento del ministro no es el único que circula en el Congreso de la República. También está el análisis que presentó la Alianza Técnica de Apoyo al Legislativo (ATAL): La SAT y su estructura de dirección, necesidad de reparar una institución bicéfala.
El planteamiento de la ATAL es que la SAT tiene un problema estructural de disfuncionalidad organizacional y posee una autoridad bicéfala. De acuerdo con esta institución, el problema organizacional radica en la potestad presidencial de nombrar al Superintendente, pues eso le resta autoridad al directorio y politiza a la entidad. Es por ello que propone entregar ese poder al Directorio, pues “el Superintendente debe ser la autoridad administrativa a cargo de la gestión del día a día”.
En esa línea, ATAL propone 3 tres puntos clave en la reforma: el primero es el sistema de gobernanza; el segundo, la independencia funcional; y el tercero, la rendición de cuentas.
Si esos puntos se logran, los pesos y contrapesos que funcionen internamente pueden servir para garantizar que la recaudación será más eficiente y que se podrá mejorar, significativamente, los montos de dicha recaudación tributaria.
Atal
Su propuesta
En su propuesta de reformas la Alianza Técnica de Apoyo al Legislativo (ATAL) plantea básicamente una serie de cambios que buscan fortalecer la gobernanza y las capacidades fiscalizadoras de la SAT.
En el tema del directorio habla directamente de modificar su integración, de nombrar al director a través de un concurso de oposición que controla el directorio y de una redefinición de funciones.
Y en el de las capacidades fiscalizadoras, sostiene que se debe otorgar a la SAT la rectoría de la política anticontrabando y evasión, crear una Unidad de Apoyo Técnico (TRIBUTA, concebido como una especie de tribunal tributario) y habilitar a la SAT para que acceda a información bancaria de los contribuyentes.
Para ATAL, los elementos de una buena gobernanza en la SAT soncuatro: los propietarios (hablando de l a incidencia ciudadana en la toma de decisiones como la vigilancia de normas y metas y la dirección estratégica); los directivos (a través de quienes se establece objetivos y estrategias organizacionales, pero también se ejerce seguimiento y control); los gerentes (encargados de la administración rutinaria); y el control (como la parte encargada de escrutar el trabajo del directorio y del Superintendente).
Julio Héctor Estrada
MINISTRO DE FINAZAS PÚBLICAS
“La SAT requiere un directorio de dos cuerpo. Uno para fungir como tribunal de cuentas y aduans y otro más gerencial”.
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