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Los gobernantes

TEOREMA

¿Quién es el mejor gobernante que ha tenido Guatemala? La pregunta es extremadamente difícil de responder si se pretende hacerlo con objetividad. Además, se debe resolver el asunto del significado. El mejor, ¿se refiere al más honrado, al más trabajador, al más justo …? En las líneas que siguen, sugiero dar esa calificación a quien haya introducido mayores cambios trascendentes y positivos para todos los pobladores. Tomé 93 años transcurridos entre febrero 1931 y enero 2024. Excluí a once gobernantes que ejercieron períodos menores de seis meses.

De la Segunda República (1879 a 1944), solo tomo a uno; de la Tercera República (1945 a 1954) a dos; uno de la Cuarta República (1956 a 1962); de la Quinta República (1965 a 1982) a cuatro y de la Sexta República (1985 a la fecha) refiero a once. El doceavo aún no lleva seis meses en el poder. Trato de ser objetivo e incluir los hechos prominentes, pero reconozco que en ello hay subjetividad. No se puede decir todo en unas líneas, solo lo más destacado. Las omisiones son involuntarias. Quizá, hice énfasis donde otro analista lo habría visto superfluo. Queda abierta la invitación a recordar y reflexionar.

Jorge Ubico Castañeda (14.2.31 a 1.7.44): Creó una infraestructura física importante. Abrió caminos donde había veredas; y construyó carreteras para reemplazar los caminos. Algunos puentes se mantienen a la fecha. Nos enorgullecen los palacios, que se edificaron dentro de su gobierno. En eso, somos como los soviéticos cuando mostraban con orgullo lo construido por los zares, envilecidos por ellos, pero sin tener un aporte propio semejante. Respecto de la seguridad pública, Ubico consiguió alcanzar un nivel de protección ciudadana, que nunca, ningún otro gobierno pudo igualar después. El Congreso y el Organismo Judicial actuaban bajo sus órdenes, de allí que sea clasificado como dictador. Hubo elecciones, pero se dice que fueron casi tan turbias, como las recientes de 2023. Ubico persiguió a los opositores a su régimen y reguló los partidos políticos que fueron subordinados a su voluntad. No hubo libertad política. Durante su régimen se cometieron graves violaciones a los derechos humanos.

Ubico mantuvo el poder durante 13 años y 5 meses. Los cuatro presidentes de facto lo tuvieron menos de lo que dura un período presidencial.

Juan José Arévalo B. (15.3.45 a 15.3.51): Creó el IGSS, institución que hoy atiende a cerca de la cuarta parte de la población trabajadora del país y sus familias. Introdujo mejoras a la educación pública y fortaleció la legislación laboral. Creó el Banco de Guatemala y la Superintendencia de Bancos. Publicaciones que merecen máximo respeto, como Los informes Confidenciales, por Mario Permuth (tomo V, pág. 174) afirman que la mayor parte (cerca de 90%) de su gestión, la ejerció manteniendo en suspenso las garantías constitucionales. Empero, la narrativa predominante asegura que su gobierno fue respetuoso de la ley cuando lo compara con el régimen de Ubico. En mi opinión, si al gobierno de Arévalo se le compara con gobiernos recientes, en cuanto a su sometimiento a las leyes, posiblemente esté por debajo. Pero tal comparación, sería injusta; el presidencialismo era más fuerte antes que ahora. Es un asunto de los tiempos y de la narrativa que predomina.

Cuando se consolidó la revolución rusa, sus dirigentes buscaron exportarla al resto del mundo. En América, desde la Tierra del Fuego hasta Alaska hubo adeptos que interactuaron en organizaciones internacionales. Destacaban, en las delegaciones de Centroamérica, las de Guatemala y Honduras. En Guatemala el comunismo fue proscrito y perseguido hasta 1945. Con temor, los comunistas volvieron a surgir durante el régimen de Arévalo. En el de Árbenz abandonaron lo secreto y actuaron abiertamente. El PGT tuvo entonces su mejor momento, con José Manuel Fortuny, quien en años previos había desarrollado amistad cercana con el ministro Árbenz y su esposa. Los comunistas guatemaltecos estaban persuadidos de que la justicia social sólo podía suceder dentro del comunismo y que era deber suyo, hacer de nuestra Guatemala el primer país comunista en América.

Jacobo Árbenz Guzmán (15.3.51 a 27.6.54): Bajo la influencia y consejo de Fortuny, Árbenz formó un gabinete de gobierno con ideólogos de esa doctrina, buenos oradores, tenaces, dedicados e inteligentes. Su gran proyecto ―el único que llegó a poner en marcha― fue la reforma agraria. Endiosado por Fortuny, entró en conflicto con la poderosa Iglesia Católica, también con gran parte del Ejército, con los agricultores, con los industriales, con los comerciantes… con todos. Su política internacional fue tan confrontativa que, durante su exilio, ningún país, ni la Suiza natal de su padre quería recibirlo permanentemente.

Por otra parte, el comunismo mostró ser contrario al espíritu empresarial de la mayoría de los guatemaltecos, mayormente dentro de los conglomerados indígenas. Al renunciar, Árbenz había dejado un país en caos, pero con una bien urdida narrativa de éxito que no resiste el más somero análisis. La ficción atribuye su fracaso a la UFCO y sus conexiones con el gobierno de EU que actuaron en contra suya y propiciaron el ingreso de “La Liberación” y lo sacaron de la presidencia. Tan poderosa narrativa persuadió a Jacobito, su único hijo varón, de aceptar postularse para presidente de un país que no conocía, donde solo había vivido 7 años de su infancia. Creyó la fantasía de un padre mártir y héroe nacional. En la elección de 2003, cuando participó, obtuvo 42,205 votos (1.57% de la votación).

Carlos Castillo Armas (1.9.54 a 26.7.57): Construyó la carretera al Atlántico, el puerto Santo Tomás de Castilla y la hidroeléctrica Jurún Marinalá, proyectos que habían sido diseñados por su antecesor. La hidroeléctrica quedó sin concluir y entró en operación hasta 1970. También dio seguimiento a otras obras menos importantes prometidas por Árbenz. Castillo era un hacedor. Algunos comunistas del gobierno anterior huyeron de Guatemala, otros fueron llevados a prisión, unos más quedaron libres. Sucedieron actos criminales atribuidos al gobierno, pero pudieron ser hechos de venganza personal. El conflicto entre el Ejército Nacional y la tropa con la que había derrocado al gobierno fue resuelto por él, a favor de la institucionalidad del Ejército al que había pertenecido. Una decisión difícil, un acto de deslealtad con su gente que fue humillada. Convocó la Asamblea Constituyente que creó la Cuarta República. El resultado de su gestión se considera razonablemente positivo.

Miguel Ydígoras Fuentes (2.3.58 a 31.3.63): “Voy a poner un pollo en la mesa de cada guatemalteco”, lo prometió y lo cumplió. Aquella política dio origen a la industria avícola que hoy provee huevos, carne, jamones y otros derivados industriales de pollo para la mayor parte de la población. Permitió el ingreso de tropa extranjera al país, causando agravio al Ejército y confrontación con Cuba. No supo controlar el surgimiento de la guerrilla cuando aún estaba conformada por pocos oficiales del Ejército y escasos civiles. Después, cuando recibió apoyo de Cuba con financiamiento de la URSS, la subversión se hizo poderosa. Causó destrucción, muerte y atraso. Después fue derrotada militarmente en 1982, pero mantuvo presencia para respaldar una intensa campaña diplomática con la que obtuvo apoyo de la ONU y de varios Estados europeos. Ydígoras usó la fuerza pública contra de la población civil, para acallar sus protestas. Su gobierno fue caótico.

Enrique Peralta Azurdia (31.3.63 a 1.7.66): Resolvió la peligrosa situación creada por Ydígoras mediante un golpe de Estado. Creó orden y seguridad. Convocó a una Asamblea Constituyente, creando la Quinta República y después a elecciones que fueron libres y transparentes. Lo distinguió un manejo probo de los recursos públicos. Algunos lo consideran como el mejor presidente que ha tenido Guatemala, lo que estaría influenciado por denuncias de fraude electoral en contra suya cuando participó en la elección de 1978 (Lucas lo superó en 42 mil votos (6%) y fue electo por el Congreso). Además, trascendió que después de dejar la presidencia en 1965, vivió con digno decoro, sin los petulantes excesos atribuidos a sus antecesores y aún más a quienes le precedieron.

Julio César Méndez M. (1.7.66 a 1.7.70) Las consecuencias de largo plazo  de su gobierno fueron intrascendentes para el país.

Carlos M. Arana Osorio (1.7.70-1.7.74): Arana compitió por la presidencia con el prestigio de haber derrotado a la guerrilla en la zona oriental del país. Esa fue su bandera. Su mayor contrincante fue Mario Fuentes Pieruccini quien se presentaba como sucesor del gobierno anterior . Arana ganó la elección con 8% de diferencia y fue electo por el Congreso. Al asumir la presidencia, prometió que esa Navidad (la de 1970), habría paz y seguridad y lo cumplió. Arana formó el mejor gabinete de gobierno de nuestra historia. Casi todos sus ministros eran personas conocidas, de excelente reputación, amplia experiencia y buena formación profesional. La mayor parte de ellos pertenecía a la élite económica y cultural del país por lo que se dijo que era un gobierno elitista. También se dijo que era un gobierno militar, pero únicamente él propio presidente y el ministro de la Defensa eran egresados de la Escuela Politécnica. Para muchos resulta difícil reconocer que, en ese período de paz, como nunca antes o después, haya florecido la pintura, la escultura, el teatro y la música. Arana no llegó a inaugurar el Teatro Nacional, pero toda la inversión había sido erogada entonces.

Intentó invadir Belice para recuperar el territorio. En noviembre de 1970 suspendió las garantías constitucionales e impuso un Estado de Sitio (Dto. 370). La guerrilla fue reprimida en casi todo el país. La USAC y toda la izquierda nacional se convirtieron en grandes detractores suyos y de su gobierno.

Eugenio Laugerud García (1.7.74 a 1.7.78): Su gobierno no consiguió seguir el ritmo de su antecesor, viéndose deslucido. Acusaciones serias de fraude electoral debilitaron su inicio. Es necesario notar que sólo en pocas elecciones el fantasma del fraude ha estado ausente. Algunas veces se habrá violentado la voluntad popular, en otras es ficción. La guerrilla había sido reprimida en casi todo el país cuando Laugerud asumió. Aun así, su gobierno languidecía solo 19 meses después.

En 1976, con el terremoto del 4 de febrero, tuvimos el mayor desastre natural que haya sufrido Guatemala. Laugerud manejó la crisis con entrega total: No dijo vayan, dijo vamos, y personalmente, al frente de distintos comandos del Ejército prestó asistencia a las familias en las aldeas más remotas del país. Llevó la ayuda nacional e internacional a todos los rincones del territorio. Agua, mantas y víveres permitieron sobrevivir a los más necesitados. Se convirtió, con su ejemplo, en un líder natural tras el cual se alineó el Aeroclub, los estudiantes de la populosa USAC, muchas organizaciones privadas y toda la población, quienes participaron voluntariamente en las tareas de reconstrucción En pocos meses Guatemala entera se había recuperado y pudo llorar a sus muertos.

Con todo el Ejército dedicado a las tareas de reconstrucción, las actividades contrainsurgentes fueron abandonadas. La entonces diezmada guerrilla se reorganizó, recibió recursos frescos del exterior y al final de ese gobierno y el siguiente, atacó con mayor fiereza.

Me pregunto: ¿Qué habría sucedido si en vez de Laugerud nuestra querida Guatemala hubiera sido presidida por alguien como el actual presidente Arévalo? ¿Cuántos viajes habría hecho para buscar inútil ayuda en Europa, la ONU, la OEA, el BM, BID, BIRF? ¿Cuántos comités habría formado? ¿Cuántas burocráticas sesiones habría tenido? Pienso, con enorme temor que, si los amenazantes diluvios nos dejan inundaciones y deslaves, las posibilidades de seguir con un país entero son exiguas.

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José Fernando García Molina

Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista.Tiene una licenciatura en ingeniería eléctrica de la Universidad de San Carlos, una licenciatura en ingeniería industrial de la Universidad Rafael Landívar –URL–, una maestría en economía en la Universidad Francisco Marroquín –UFM–-, estudios de especialización en ingeniería pentaconta en la ITTLS de España.

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