
Navidad del 2016
La Navidad está a la vuelta de la esquina. Como si nada, los días pasan volando y esta época tan especial para los guatemaltecos ha llegado. Como siempre, me gusta cambiar el tema en esta época y dejar a un lado los problemas del día a día, las preocupaciones económicas del país y del mundo en que vivimos y meditar un poco sobre el motivo de esta celebración. En nuestra querida Guatemala la Navidad es especial. No hay otro lugar en el mundo donde se tengan tantas tradiciones como aquí. Desde el 7 de diciembre con la quema del diablo hasta el 6 de enero con la celebración del Día de Reyes, los guatemaltecos disfrutamos una gran variedad de tradiciones que une a las familias.
Y es que el guatemalteco es muy de familia. Y es precisamente esto lo que celebramos en Noche Buena cuando la familia se junta frente al nacimiento a adorar al Niño Dios que nace en un pesebre rodeado de musgo, manzanilla, aserrín y lucecitas de colores, para luego de rezarle y celebrar su nacimiento y con la familia pasar a comer el tradicional tamal, tomar un delicioso ponche y saborear los deliciosos buñuelos y galletitas de la época. Ver y contemplar a la Sagrada familia, José, María y Jesús, que nos sirve de ejemplo y nos anima a cuidar ese tesoro que tenemos en la nuestra propia. Año con año, durante los cuatro domingos previos a la Navidad, nos hemos venido preparando para este momento. Son los domingos de adviento que algunas familias también tienen como tradición y que además de ser una ocasión para reunirse sirven para meditar sobre el Nacimiento de Jesús y lo que ello significa en nuestras vidas. Separar lo importante, lo que vale la pena, lo que debemos cuidar y destacar de lo que no.
En Navidad, nuestros corazones están más abiertos al sufrimiento y penas ajenas. Estamos más sensibles al dolor de los demás, a los enfermos, a los desamparados, a los menos afortunados, a los abandonados, a los que están solos, a los que están privados de su libertad y a quienes ya no tienen ninguna esperanza ni deseo de vivir. Es verdad que deberíamos estar sensibles todo el tiempo pero la realidad es que en esta época es cuando esa sensibilidad se incrementa y nos mueve a hacer algo más de lo que normalmente hacemos por esta pobre gente. Ojalá que podamos hacer algo por ellos en todo momento y no solo ahora. También recordamos con especial cariño a todos los que marcaron nuestras vidas y que ya no están con nosotros. Tanta gente que se fue este año, gente queridísima que se nos adelantó y con quienes tuvimos la gran suerte de compartir hermosos momentos. Guardamos sus recuerdos en el corazón y preservamos lo mejor de ellos por así nosotros también damos lo mejor de nosotros.
Como siempre, cuidémonos de no arruinar estos momentos. Es época de convivios y reuniones con amigos, compañeros del trabajo, de la universidad, del colegio y de otros grupos. No lo echemos a perder con excesos, seamos prudentes. Excesos de bebida, comida, y lo que sea. Disfrutemos esos bellos momentos pensando que nos esperan en casa, nos espera nuestra familia con quienes tenemos que celebrar todos los días esa bella relación. Deseo que en estas fechas, que Niño Dios vuelva a nacer en sus corazones y en el de sus familias. Celebremos felices esta Navidad y aprovechemos la siguiente semana, antes de Año Nuevo, para hacer esa necesaria pausa que nos permita reflexionar y prepararnos mental y espiritualmente para el próximo año. ¡Que tengan una Feliz Navidad y que el 2017 esté lleno de bendiciones y felicidad!
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