
Voto a cambio de más exclusión
Tanmi Tnam
La participación y representación de los pueblos originarios en los partidos políticos es un tema que provoca distintas reacciones según sea el grado de conocimiento que se tiene de las condiciones en que vive esa gran parte de la población guatemalteca. También depende de la información que se tiene de cuánta participación tienen dichos pueblos en los espacios de decisión relacionados con el bienestar de todos. En Guatemala es una vergonzosa realidad la poca información sobre pueblos originarios que circula en las instituciones públicas. La realidad de vida y de participación de estos pueblos es un tema que poco se reconoce y poco se toma en cuenta en políticas públicas.
En estas elecciones generales del año 2023, hay 23 binomios que recorren el país, se visten con traje de alguno de los pueblos originarios, hacen el esfuerzo de besar hipócritamente a un niño desnutrido y simulan abrazos tan solo por obtener votos. Es tal el desconocimiento de la realidad multiétnica, multicultural y multilingüe del país, que casi todos los candidatos a la primera magistratura no se refieren al votante de pueblo originario, aunque esté recibiendo aplausos de hombres, mujeres y jóvenes que se identifican con tales pueblos. Los discursos y los posibles programas de gobierno no hablan del tema y tampoco se dirigen con reconocimiento y respeto para solicitar el voto. Es lamentable desconocer que en varios departamentos existe un alto porcentaje de ciudadanos que pertenecen a alguno de los pueblos originarios y que los partidos políticos no reconozcan políticas y estrategias al mejoramiento de la participación y representación en todos los espacios donde se deciden las políticas para el bienestar de todos. La exclusión llega a extremos en lugares donde las directivas locales de los partidos políticos están integradas con población originaria y ya en el poder dichas entidades no atienden las necesidades de educación, salud y justicia desde la cultura de la población local. Bajo el criterio de igualdad se esconde la realidad multiétnica del país.
Cada voto depositado por ciudadanos de los pueblos originarios, significa confianza y esperanza de que algún día sean tomados en cuenta las soluciones a sus necesidades, sin embargo, la historia ha demostrado que es un voto que se deposita para recibir a cambio más racismo, discriminación y exclusión. Es un voto que se deposita para la continuidad del colonialismo muy buen asumido por los trabajadores del Estado y los sectores que controlan la riqueza y el poder en el país. El voto de los pueblos originarios espera a cambio más saqueo de sus bienes, baja calidad y falta de pertinencia cultural de los escasos servicios públicos que llegan hasta los lugares más apartados del país. Una simple observación en los mítines, conferencias y reuniones, se ven acciones que toman a la ciudadanía de pueblos originarios como los sujetos que necesitan de limosna y por eso reparten cantidad de objetos y bolsas con algunos víveres.
Los cuatro pueblos de Guatemala, deben reflexionar con seriedad, que la democracia, la justicia y la paz solamente tienen posibilidades de concretarse con planes de gobierno que tomen en cuenta la participación y presencia de todos los pueblos. Por esta razón, los dirigentes locales de todos los partidos políticos deben revisar minuciosamente los planes de transformación del Estado Racista que anuncia su partido y compartir con la población cuál es el pensamiento y las acciones que servirán para disminuir o eliminar la pobreza, los conflictos, el odio, la exclusión y el racismo.

Le invitamos a leer más del autor:
Descubre más desde El Siglo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



