
Los incendios en Petén
Ante un incendio que lleva más de diez días en el área del parque arqueológico Laguna del Tigre no podemos sino preguntarnos sobre la causa del mismo. En general, los problemas en el Petén vienen desde hace varias décadas. Algunos de ellos son de tipo ambiental, otros son vinculados a problemas de inseguridad, violencia y delincuencia, que van desde robo de piezas arqueológicas hasta contrabando y narcotráfico. Pero, el más importante parece ser la indefinición de los derechos de propiedad sobre la tierra. La tierra sin dueño nadie la cuida.
El origen de los incendios en Petén está relacionado a una provocación explícita. Casi siempre los incendios son causados por personas, no suceden solos. Y, en el caso de El Petén parecen tener un motivo. Según los medios antes de que se iniciara el incendio ya se habían saqueado al menos cinco montículos mayas ubicados en el sitio arqueológico El Peruito, en el Parque Laguna del Tigre, San Andrés. Sin embargo, se reportan al menos 73 saqueos en el área. El Ministerio de Cultura y Deportes ha informado que el fuego ya ha consumido más de mil 400 hectáreas.
En el Petén, la mayoría de su territorio, no cuenta con esquemas claros de propiedad. Algunas regiones han sido declaradas Parque nacional, como es el caso de la Laguna del Tigre, el sitio arqueológico El Ceibal o el mismo Tikal. En muchos casos los incendios en las tierras propias o nacionales se originan como parte de las “rozas”, o limpieza de un terreno para su futura siembra.
Dado que en Petén se ha otorgado títulos de tenencia de la propiedad, por un plazo concreto, las áreas no tienen un claro dueño, sino el Estado. Durante años el INTA en Petén promovió que colonizadores sembrasen la tierra y aplicasen a procesos de titulación supletoria de las tierras estatales. El incentivo estaba en probar que se estaba cultivando la tierra para que pudiese iniciarse el proceso de apropiación vía los títulos supletorios. En vez de motivar la conservación de los bosques y la rica selva petenera se ha venido corriendo la frontera agrícola a pasos agigantados. Los mapas de la deforestación indican que en treinta años se ha reducido de forma importante la extensión de la selva natural.
En la cercana Costa Rica la generación de turismo es cada vez mayor gracias al espectacular cuidado de sus bosques y recursos naturales. Acá, la falta de derechos de propiedad ha tenido un impacto negativo en El Petén, en cuanto al desarrollo regional y asimismo se ha generado un problema ambiental. Es necesario revisar concienzudamente la política agraria del norte del país, así como generar los incentivos claros para que se cuide apropiadamente la riqueza arqueológica, natural y selvática de Guatemala. A la vez debe evitarse la práctica de rozas a lo largo y ancho de todo el país; las entidades ambientalistas podrían realizar programas educativos para evitarlas y minimizar los incendios.



