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Edgar Morín

Reflexiones

«No se puede aislar una parte del todo. La educación del futuro debe enseñar los métodos para reunir los conocimientos y reconocer los problemas fundamentales y globales».
Edgar Morín

Edgar Morin (1921–2026) destacado filósofo, sociólogo y teórico de la educación francés, falleció el 29 de mayo en París a la edad de 104 años. Fue un pensador, reconocido internacionalmente como el creador de la teoría del pensamiento complejo, dejó una amplia y destacada trayectoria en las ciencias sociales, educación y la antropología. 

El aporte de Edgar Morin a la educación se centra en el pensamiento complejo, el cual propone enseñar a conectar los saberes en lugar de aislarlos. El pensamiento complejo es un enfoque que busca comprender la realidad de manera integral, superando la segmentación del conocimiento. En lugar de dividir y reducir propone conectar, tejer y articular las interacciones y contradicciones del mundo. Haciendo una analogía podemos ejemplificar, con las relaciones entre neuronas a través de la sinapsis utilizando como medio las dendritas y la mielina.

El pensamiento complejo de Edgar Morin coadyuva a transformar la educación tradicional en una escuela activa, viva y liberadora. Pasa de un modelo que memoriza datos aislados a uno que enseña a conectar y a crear conocimientos, así como a resolver problemas reales. El pensamiento complejo, es un enfoque que busca integrar el conocimiento de manera holística y evitar la fragmentación de las disciplinas, promoviendo una comprensión profunda del ser humano en su entorno social y natural. Un buen ejemplo es la integración de unidades didácticas.

Morin revolucionó la teoría educativa al criticar la enseñanza tradicional, la cual suele dividir el saber en materias aisladas. El objetivo central de su legado teórico es reformar el pensamiento desde la escuela, para formar ciudadanos capaces de conectar lo local con lo global, la interfaz intercultural (conectar culturas), entendiendo que todo está interconectado.

Su obra cumbre, “Los siete saberes para una educación del futuro”, desafía la enseñanza tradicional al promover una formación integral, ética y adaptada a un mundo lleno de incertidumbres. En esta obra propone reformar los sistemas educativos para que los estudiantes puedan comprender la complejidad del mundo actual, afrontar la incertidumbre y desarrollar una conciencia humana y planetaria unificada. A esta importante obra se puede sumar: “Educar en la era planetaria” y “Replantear la educación” ¿Hacia un bien común mundial?

En su obra “Introducción al pensamiento complejo”, Morín integra las partes al todo. Entiende que un fenómeno no puede comprenderse separándolo de su entorno o ecosistema. Morín aboga por abandonar la visión fragmentada y reduccionista de la ciencia. Propone una educación interdisciplinar donde el estudiante entienda que todo está interconectado y que el todo es más que la suma de sus partes, acá se da un encuentro teórico con la Teoría General de Sistemas, en cuanto al concepto de sinergia, antagónico al concepto de entropía donde la suma de las partes es superior al todo. La sinergia y la entropía son dos fuerzas opuestas pero complementarias que determinan el éxito, la evolución o el colapso y el caos de cualquier estructura organizacional.

En nuestro país estamos acostumbrados al caos, al desorden, a la incertidumbre y a la anarquía. Observamos con preocupación que a nivel de gobierno los ministerios y secretarias no se articulen, no se complementen, no se organicen en relación con las actividades más sustantivas de la administración pública. Las razones pueden ser muchas, pero desde un enfoque académico, vemos con pena ajena, la ausencia de liderazgo, integración, coordinación y la ausencia de capacidad de gestión. Tomando como ejemplo la desnutrición crónica que padece nuestra niñez, (50% en niños de 0 a 6 años), tienen intervención el MINEDUC, MSPAS, MAGA, MIDES, SESAN. Cada una realizando acciones por separado y al final de cuentas no existe un impacto realmente positivo en la población afectada (entropía).

En el caso particular del Ministerio de educación, actualmente cuenta con cuatro Vicedespachos, cada uno de ellos tiene a su cargo varias direcciones, las cuales de conformidad con su Reglamento Orgánico Interno se dividen en sustantivas, administrativas y de apoyo (56 en total). En este ministerio como en el gobierno en general, lo que prevalece son procesos entrópicos debido a que no existe articulación técnica ni administrativa.

Por ejemplo, existe una dirección sustantiva encargada de la gestión de la calidad educativa, esta solo atiende a la educación escolar no así a la extraescolar. En el caso del proceso de supervisión educativa, hacen esta función las direcciones departamentales, la dirección de monitoreo, la dirección de programas de apoyo y la dirección de educación física, sin que exista una articulación técnica entre estos actores institucionales. Es evidente que este gobierno carece de visión holística para abordar la conducción de la cosa pública, ignora los fundamentos teóricos como lo referente al pensamiento complejo para la solución de tan ineficaz gestión.

Morín propone enfrentar la Incertidumbre, dado que vivimos en un mundo en constante cambio, la educación debe dotar a los alumnos de herramientas para navegar la ambigüedad y adaptarse a lo imprevisto sin perder el rumbo. Para comprender cómo este enfoque sobre la complejidad se aplica en la práctica y busca reconectar el conocimiento que suele enseñarse fragmentado en las escuelas Morín propone realizar un replanteamiento en la educación.

Las ideas de Morin han influido en el diseño de currículos educativos a nivel global, promoviendo un modelo de educación humanista y proactiva. Se enfoca en desarrollar la curiosidad innata del estudiante en lugar de extinguirla bajo la memorización mecánica, buscando formar ciudadanos responsables, críticos y éticos. Guatemala es uno de tantos países que tienen su currículo fragmentado como cuando surgieron los sistemas educativos, luego de la primera revolución industrial.

Guatemala es un país marcado por el fenómeno migratorio y la rápida digitalización, las escuelas ya no pueden educar bajo un currículo rígido o memorístico. El pensamiento complejo sugiere dotar a los estudiantes de herramientas de pensamiento crítico y adaptabilidad tecnológica para enfrentar un mercado laboral y un entorno social completamente impredecibles.

El sistema educativo guatemalteco es un reflejo de la desnutrición crónica infantil y la pobreza del país; un niño con hambre no aprende. A su vez, la falta de educación de calidad perpetúa el ciclo de la pobreza. Resolver la crisis educativa demanda entrelazar la pedagogía (CNB, recursos didácticos modernos, tecnología digital, capacitación docente, infraestructura), con programas transversales de seguridad alimentaria y desarrollo económico.

Edgar Morín es un excelente referente teórico para replantear nuestra educación.

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