Columnas

Observatorio Ciudadano (II)

Por: Ignacio Andrade Aycinena

Como se reforma una institución  cuyos problemas estructurales son tan graves que se sostiene para lo mínimo,  sin cumplir con su objetivo constitucional?  Como se reforma una estructura cuya corrupción  campea a niveles bajos,  intermedios y según algunos medios,  hasta los más altos niveles?  Se puede reformar una institución desde adentro,  o  el vórtice de la institución existente se come cualquier alternativa de reforma?  La Reforma del Sistema penitenciario es una necesidad urgente.  Si  el sistema penitenciario sirve para que después de un cierto tiempo la persona condenada salga a la calle  a hacer exactamente lo mismo que hacía antes,  simplemente estamos  sacando a la calle  no solo a nuevos delincuentes porque no hemos resuelto el problema de maras,  sino a los que no  se readaptaron.

El Ministerio de Gobernación ha iniciado  un esquema de reforma,  pero con la dificultad de tratar de hacerlo en una forma en que la parte reformada no se contamine de las ineficiencias  y focos de corrupción del sistema existente.  La dificultad de un procedimiento como el iniciado  recientemente es que se intenta hacer sin base jurídica.   La ley del Sistema penitenciario actual le da plena autoridad a las autoridades actuales del sistema,  sin crear una autoridad paralela.

Este artículo cuestiona la factibilidad de llevar a cabo una reforma al sistema penitenciario sin crear una nueva estructura del sistema.  Se podrá cuestionar  que la Administración Tributaria se reformo creando la SAT que resultó después de veinte años en una estructura corrupta que se acaba de reformar.   Se podrá cuestionar que la Policía nacional se reformó con una nueva Ley Orgánica y fracasó porque las mismas estructuras corruptas se trasladaron de un lugar a otro.   La respuesta quizás pueda sobresimpificarse al decir que el “reciclamiento”  del personal de las instituciones existentes fue el que provocó  que las nuevas instituciones no funcionaran.

El funcionamiento de una reforma requiere en el sistema penitenciario de cambios legislativos importantes que están siendo retardados   privilegiendo los cambios de personal y otros cambios logísticos y de instalaciones.  Quizas hay que buscar los males del sistema en la estructura jurídica de la ley mas allá que en si  la organización se maneja de tal o cual forma.

La Reforma del sistema peniteniario debe de ser integral,  debe partir de cambios necesarios en la ley,  en la forma en que la guardia penitenciaria funciona  actualmente,  sin estructura jerárquica,  creando los equipos multidisciplinarios necesarios  o haciendo que el Instiuto Nacional de Ciencias Forenses  preste el servicio con los profesionales a su cargo,  y que esto permita el verdadero funcionamiento de l ley y que se elimine la arbitrariedad  y  la discrecionalidad en la aplicación de la ley,  y las medidas de readaptación  contempladas en la ley adquieran plena vigencia.

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