Editoriales

Autoridades confiables y probas

La ausencia de la fiscal general Thelma Aldana y del embajador estadounidense Todd Robinson, en el acto de investidura de la presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Silvia Patricia Valdés, causó extrañeza. Para los periodistas que cubren la fuente no pasó desapercibido ese detalle. La nueva titular de la CSJ para el período 2017-2017 justificó la ausencia de Aldana y hasta la del embajador estadounidense acreditado en el país.

A este acto, es tradición que asistan las principales autoridades de todas las instituciones y organismo, desde el Presidente de la República, hasta los distintos funcionarios y delegados acreditados en el país. Esto no quiere decir que la ausencia de Aldana y Robinson se deba a que no hay simpatía con la nueva presidenta de la CSJ, sino que pudieron no asistir por diversas razones. Pero este no es el punto, sino que los guatemaltecos queremos que las autoridades principales de cada organismo e institución sean confiables y probas. Algo que realmente es difícil en los últimos tiempos en el país, porque las cabezas principales han estado mal y con problemas de corrupción en muchas entidades gubernamentales y, en ocasiones, en las autónomas.

Al ser abordada, después de su investidura, la magistrada Valdés dijo que en su gestión habrá “cero tolerancia” a los actos que riñan con la ley e, incluso, expresó lamentar lo que le ha sucedido a quienes fueron sus compañeras, incluso mencionó que estudió con la jueza Jisela Reinoso, sentenciada recientemente a 11 años.

La nueva presidenta de la CSJ tiene un gran reto, el seguir por la línea de no encubrir a quienes trabajan en esa institución si cometen actos que están al margen de la ley. Además, el de mantener una línea de apoyo con el Ministerio Público y la Cicig, en apoyar los casos que estén bien fundamentados.

Como en todas las instituciones hay personas honorables con deseos de servir a su país, pero también hay algunas que aún no han entendido que es el pueblo quien paga sus salarios y que deben servir desde los puestos que ocupan.

La justicia es algo que sigue quedando en deuda para muchos guatemaltecos, porque no se sienten respaldados inicialmente por las fuerzas de seguridad. No tienen todavía la confianza de acercarse a un agente de la Policía Nacional Civil, por ejemplo, porque todavía no ha habido un real proceso de depuración y todavía quedan algunos malos elementos. Tampoco hay confianza al momento de ir a presentar una denuncia, porque no se sabe si quien la recibe puede revelar información a quien está del lado ilegal y pueda tomar represalias. A la vez, tampoco hay confianza en quienes investigaron, en las pruebas y en los juzgadores.

De un tiempo a la fecha, la justicia parece estar llegando poco a poco, parece que quienes están acostumbrados a la corrupción o a hacer actos al margen de la legalidad están pensando que pronto les tocarán la puerta. Ojalá que la nueva presidenta de la CSJ siga con los preceptos que mencionó de “cero tolerancia”.


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Redacción

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