Editoriales

Difícil decir “resignación”

La muerte de cualquier guatemalteco, por las razones que sean, debería ser motivo de tristeza, porque se tratade nuestros hermanos. Somos producto de una descendencia en común, y deberíamos consternarnoscuando sucede una tragedia. Esta vez, la naturaleza incidió para que un grupo de guatemaltecos falleciera. Lo sucedido en el volcán Acatenango el reciente fin de semana nos dolió hasta lo más profundo del corazón, y decir “resignación” a los familiares no será suficiente, pero es lo que sentimos todos los que nos enteramos de esta triste noticia. Nadie tiene segura la vida y, en momentos como estos, puede ser la naturaleza la que nos orille a una situación como la que ahora abordamos.

No cabe decir “esto no hubiera sucedido, si tal cosa u otra”. Ya está y no podemos cambiarlo. Ojalá se pudiera, porque nadie quiere perder a un ser querido. En esta ocasión seis personas perdieron la vida en el volcán Acatenango, entre ellas un médico y dos atletas. Volcán inactivo que permite a que los amantes de las caminatas lo asciendan y lleguen a su cima. Uno de los atractivos del volcán es que no solo se puede apreciar a su compañero, el volcán de Fuego, al cual se encuentra unido por una zona maciza de tierra que es el camellón conocido como La Horqueta; y se puede apreciar, si se tiene suerte, al estar en la cima del Acatenango, a 3,880 metros sobre el nivel del mar, el momento en que entra en erupción el volcán de Fuego.

Además, si está despejado, se puede apreciar al amanecer los volcanes Santa María, en Quetzaltenango; San Pedro, Tolimán y Atitlán, en Sololá; Tajumulco, en San Marcos, así como el de Agua, en Sacatepéquez, y el Pacaya, en Escuintla. Estas son las imágenes que los amantes de la naturaleza y de conquistar las montañas gustan de ver y, claro, no es para menos, ya queel volcán Acatenango está considerado como el tercero más alto en el territorio nacional. Los encantos del coloso atrajeron a este grupo de guatemaltecos que llegaron a la cima para gozar de estos deleites para la vista, pero el frente frío anunciado por el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) estuvo en su contra.

En esta ocasión las bajas temperaturas, el viento y la lluvia les ganó la batalla y les cortó la vida. En nuestro recuerdo quedará la valentía y el espíritu del doctor Axel Rubén Carranza Henríquez, de 46 años; de las deportistas Lucía Yihré Sánchez Cermeño, de 20, y Joselyn Yajaira Roldán Velásquez, de 21, ambas formaban parte de la Federación Nacional de Atletismo. Además de Linsy Ibania Marroquín, de 19; Francisco Javier Velásquez González, 23, y Bany Magdiel Marroquín, 35. Para todos ellos pedimos un minuto de silencio. Descansen en paz.

Redacción

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