Columnas

Donald Trump

Por: Sebastiá Barrufet Rialp*

Según el republicano Donald Trump, hay “manifestantes profesionales” entre los grupos de personas que protestan contra su victoria. Donald Trump ha concedido a la cadena CBS su primera entrevista televisiva como presidente electo de Estados Unidos. En la entrevista, emitida el domingo y grabada el viernes, Trump muestra un perfil más comedido que como candidato. Se muestra dispuesto a suavizar algunas de sus propuestas más polémicas durante la campaña electoral, pero mantiene otras como la deportación de inmigrantes indocumentados.

Trump entierra sus críticas feroces a Hillary y Bill Clinton. Insiste en que la candidata demócrata hizo cosas malas con el correo privado que tenía como secretaria de Estado, pero sugiere que podría incumplir su promesa de designar un fiscal especial para investigar el caso del correo. En un debate, sugirió que podría encarcelar a Clinton. Pero en la entrevista asegura que no quiere hacer daño a los Clinton porque son buena gente y que tendrá una respuesta definitiva más adelante.

Trump también olvida sus reproches al presidente Barack Obama. Lo describe como muy inteligente y muy agradable, y explica que en la entrevista que mantuvieron el jueves en el Despacho Oval también hablaron de puntos en común entre ellos. Trump critica implícitamente a la prensa, como hacía en campaña, al sugerir que lo describe como una persona agitada y salvaje. Soy una persona sobria, dice.

Trump explica que, en vez de un muro fronterizo, podría construir una valla. Y que deportará a entre 2 o 3 millones de indocumentados que tienen antecedentes delictivos. Más adelante, explica, se decidirá qué hacer con el resto de indocumentados, cuyo total se estima en 11 millones. Queremos proteger nuestra frontera, añadió. Trump se ha rodeado de lobistas en su equipo de transición, lo que choca con su retórica en campaña contra la influencia de los grupos de interés.

El presidente electo promete reducir progresivamente su influencia, pero esgrime que a corto plazo no tiene alternativa. “Son toda la gente que trabaja, ese es el problema con el sistema. Vamos a limpiarlo”, justifica el republicano. Trump reitera su promesa de designar jueces en el Tribunal Supremo que se opongan al aborto, pero dice que será cada Estado el que decidirá si permite o no la interrupción del embarazo. El presidente electo admite que eso puede llevar a que haya mujeres que se desplacen de un Estado a otro para poder abortar.

Cronista transversal Máster en Periodismo Digital

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