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El Imperio Contraataca

Reflexiones

Donald Trump ha sido un defensor tenaz de la hegemonía y el nacionalismo estadounidense, y en su segundo mandato ha tomado varias medidas para mantener la influencia global de Estados Unidos. En este sentido, observamos que Trump ha atacado la multipolaridad, es decir, la idea de que el poder global se distribuya entre varias potencias en lugar de estar concentrado en una sola.

Trump ha intentado reconfigurar el equilibrio internacional para detener o retrasar el deterioro de la hegemonía estadounidense. Esto se ha reflejado en su política exterior, que está orientada por un enfoque nacionalista caracterizado por una oposición contundente a la política del Foro de Davos y un deseo vehemente de restaurar la influencia geopolítica de Estados Unidos.

Trump ha sido crítico hacia la creciente influencia de potencias como China y Rusia, y ha tomado medidas para contrarrestar su influencia en regiones como Asia, Oriente Medio y Europa. Por ejemplo, ha impuesto tarifas comerciales a China y ha aumentado la presión estadounidense en Europa Oriental. Será importante conocer el borrador para la firma de la paz entre Ucrania y Rusia donde Estados Unidos ha financiado el oneroso gasto militar en el conflicto de Ucrania cercano a los $130 mil millones de dólares, una guerra que, a juicio de los principales analistas, la OTAN ha perdido contra Rusia.

Sin embargo, es importante destacar que la hegemonía estadounidense ha estado en declive en las últimas décadas, la otrora gran nación que se constituyó para el mundo como el “sueño americano”, ha entrado en una implosión moral, social y económica debido a que se convirtió en el mayor mercado mundial de consumo de drogas alcanzando la cifra récord de muertes por fentanilo en 200 mil jóvenes en 2024 otro aspecto relevante es que  en los últimos 100 años, la deuda federal de Estados Unidos aumentó de $395 mil millones en 1924 a $35,46 billones en 2024.

La multipolaridad es un fenómeno global que no puede ser detenido por una sola potencia, máxime si esta se encuentra en una espiral de decadencia moral, social y económica. En este sentido, la política de Trump puede ser vista como un intento de retrasar lo inevitable.

En este nuevo escenario multipolar la hegemonía puede observarse en tres polos de poder. Rusia, China y Estados Unidos (el orden no altera). En el siglo XXI la multipolaridad emerge como un tema complejo y multidimensional. En el caso de Estados Unidos, su condición de superpotencia surgida luego de concluida la segunda guerra mundial cuyo broche de oro fue el lanzamiento de dos bombas atómicas destruyendo las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki con el único fin de imponer su supremacía militar, con estrategias económicas como los acuerdos de Bretton Woods, la entrada en vigencia del petrodólar como moneda de cambio internacional poniéndole fin al patrón oro, la instalación de 750 bases militares por el mundo para mantener el control geopolítico y la implementación de agencias de cooperación y propaganda para la influencia cultural.

Hoy todas estas estrategias implementadas por Estados Unidos se encuentran cuestionadas por los avances en diferentes disciplinas por los otros polos de poder (Rusia y China). 

En el aspecto militar se destacan los misiles (Oreshnik) y drones hipersónicos así como los aviones caza de quinta generación (Shenyang J-35ª mach 2.0); en el aspecto económico se destaca la creación de la Banca de los BRICS, la robusta exportación de gas y petróleo de Rusia, el crecimiento económico comercial de China; el intercambio comercial con monedas de sus países (CEI) y el abandono del dólar progresivamente; en el aspecto tecnológico destacan la inteligencia artificial (deepseek), la computación cuántica, los nanochips; en el aspecto político destaca el Foro de los BRICS, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Unión Económica Euroasiática (UEEA), la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y avances científicos en el campo de la medicina, la ingeniería, biología y la física. 

El presidente Donald Trump al mejor estilo de Darth Vader (The Empire Strikes Back) amenaza a sus vecinos y aliados con aranceles excesivos, deportaciones masivas de migrantes (11 millones), controlar y gravar con un impuesto las remezas enviadas a Latinoamérica, anexar territorios, suspender todo tipo de cooperación internacional, declarar a los cárteles de la droga externos como terroristas, desconocer a organismos supranacionales como la OMS, cancelar los tratados relacionados al cambio climático, exigir a sus aliados de la OTAN el incremento del gasto militar en un 5% de su PIB y castigar arancelariamente a los países que conforman los BRICS. 

Donald Trump pretende devolver el estatus de imperio a los Estados Unidos, por eso su slogan de campaña: “Make America Great Again”. En el contexto de un nuevo orden mundial multipolar no se necesita ser profeta para saber que este es un gran desafío para un hombre viejo y un gabinete sin la expertise de gestión gubernamental. Lamentablemente todas las amenazas y acciones económicas, laborales y militares vertidas hacia los migrantes y el mundo, cual bumerang regresarán y dañarán a esa gran nación. 

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