Los cibercrímenes se ponen de moda
El avance de la tecnología y su uso global están dando lugar a muchos cambios en las rutinas humanas. Algunas son buenas, como la posibilidad de orientarse a través de sistemas de posicionamiento conocidos como GPS, que muy bien le caen a aquellos que son algo desorientados para llegar a algún lugar o para saber dónde se encuentran en determinado momento. También están las facilidades que hoy día existen para ejecutar operaciones financieras, incluso desde la tranquilidad de su casa solo por medio de un teléfono celular, de esos llamados inteligentes. Comunicarse con otras personas hoy día es lo más fácil que puede haber, aun cuando estas se encuentren del otro lado del océano, sea cual fuere. Un whatsappazo, como se dice popularmente, es suficiente para que en cuestión de segundos o a lo sumo minutos, podamos entablar conversaciones de larguísima distancia.
Y si de compras se trata, no digamos. Las podemos hacer desde una computadora, una tableta o un celular. Es más, ya ni siquiera es necesario cargar efectivo para cancelar cualquier producto o servicio. Basta con que carguemos una tarjeta de crédito o de débito y listo.
Pero así de fácil, quienes siempre andan en la búsqueda del mal y de cometer delitos, también encuentran las formas para aprovecharse de otros. La clonación de tarjetas de crédito o de débito es un buen ejemplo que, además, parece volverse más común conforme pasan los días.
Tan es así, que en el Ministerio Público se ha creado una fiscalía especial de delitos cibernéticos y en la Policía Nacional Civil se ha formado una división especial contra el cibercrimen. Los datos de la Superintendencia de Bancos (Sib) dan cuenta que, a junio pasado, las quejas de clonación ya igualaban al número presentado durante todo el 2015. Esa relación nos da una idea de que los reclamos se duplican, pero sobre todo que van en franco aumento. Es decir, que cada vez hay más lugares en los que, al menor descuido, le pueden clonar su tarjeta.
La situación es preocupante porque los afectados, en la mayoría de los casos se quedan sin un solo centavo ya que los clonadores, basados en una amplia red de operadores, se dedican a extraer dinero de los cajeros automáticos o bien a gastar lo que puedan, lo antes posible, antes de ser sorprendidos con el bloqueo del dispositivo, conocido también como dinero plástico.
Si usted es de quienes utilizan frecuentemente su tarjeta, sea del tipo que sea, para sus pagos en lugar del efectivo, no olvide estar siempre atento al lugar en que esta es introducida. Si usarán un POS, de preferencia que lo hagan en su presencia, pues resultar ser víctima de estas redes criminales no lleva más que algunos minutos sin que usted se de cuenta. Dicen que más vale prevenir, que lamentar.



