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El final de USAID, puso fin a los gobiernos de izquierda en la región

Kidon

Lejos quedaron aquellos tiempos en los que USAID, aparecía en casi todos los eventos gubernamentales, acompañando a Bernardo Arévalo, a quien tan solo hace unos meses llevó al poder por un amaño electoral, que culminó con la paralización completa del país, llevada a cabo por diversos grupos de terroristas quienes bajo el supuesto de defender la democracia tomaron por completo el control territorial, causando una grave crisis institucional, la cual será muy difícil de superar por el daño causado. 

Pudimos ver por ejemplo como la derrotada USAID, apoyó el régimen castrista en Cuba, a pesar de tener sometidos a sus ciudadanos a la miseria, o como afianzaron sus políticas de afinidad con dictadores de la talla de Nicolas Maduro y Daniel Ortega, así como el apoyo que la misma confirió a gobiernos de izquierda radical encabezados por el finado José Mujica, Gustavo Petro, Evo Morales, Lula Da Silva, Gabriel Boric y Critina Fernández entre otros.  

El fenómeno de la supuesta colaboración de esta entrometida entidad se extendió por casi todo el continente, marcando un patrón común de desestabilización institucional, mediante la implementación de diversos actos terroristas, que afectaron incluso el proceso electoral de los Estados Unidos de América, y que en el resto del continente se caracterizó por la imposición de gobiernos y autoridades afines a los demócratas, todos con ideología de izquierda. 

Fuimos testigos de cómo los impuestos de los ciudadanos estadounidenses se destinaron, además para la implementación de prácticas perversas y retorcidas, como la negación de Dios como ser supremo, la imposición del aborto como medio de asesinato de un ser humano, el matrimonio igualitario, atentando así en contra de la institución de la familia en su diseño original, como base fundamental de la sociedad, el cambio de sexo, incluso de jóvenes y el adoctrinamiento de niños en edad escolar. 

Así como, el financiamiento multimillonario de dólares para la creación y mantenimiento de la CICIG, la que, bajo el supuesto de perseguir a las estructuras criminales enquistadas en el estado, escondió el secreto sucio del non grato, Iván Veláquez Gómez, sindicado gravemente en Colombia, de ser uno de los principales líderes responsables de facilitar el trasiego de drogas a toda le región. 

Y qué decir de la importación obligatoria de migrantes con sus malas costumbres y decadente religión, así como con la supuesta obligación del Estado, para mantenerlos a ellos y sus familias, y proveerles una serie de servicios básicos, lo cual obviamente afecta a sus ciudadanos colocándolos en una situación de indefensión por atender ilegales. 

Por fortuna, el efecto Trump logró cerrar esta caterva de antisociales desviados, con lo cual se logró por un lado girar el péndulo electoral hacia la derecha en el continente, establecer las bases para un nuevo orden mundial basado en la creencia en Dios, el respeto a la ley y la autoridad, la defensa de la soberanía y del territorio, así como de la familia y de la parte más vulnerable de la sociedad que son nuestros niños. 

Se logró también realizar las tareas de limpieza social, las cuales iniciaron con la captura y extradición del narcoterrorista Nicolás Maduro, para luego seguir las operaciones de bombardeo de las narcolanchas, las sindicaciones de varios dirigentes narco políticos de México, las extradiciones que se han ejecutado a nivel regional, más las que están por venir, y la implementación de un sinfín de actividades militares para detener y erradicar a los cárteles del mapa. 

Esto además de la demostración de fuerza, logró consolidar las victorias electorales de los presidentes afines a la causa, que hoy gracias a una fiscalización electoral sin la intervención de USAID, han logrado colocar en la presidencia de Honduras, Bolivia, Costa Rica, Colombia, Ecuador y Perú, así como en Chile, Argentina y El Salvador a gobernantes de derecha, éticos y con un don de servicio a su país. 

Por su parte, Guatemala a seis meses de arrancar su evento electoral, no será inmune al giro vecinal y en especial porque nunca en la historia del país un gobierno había alcanzado un nivel tan bajo de aceptación por parte de la población e incluso de parte de su propia esfera gubernamental, lo cual viene a ratificar la cita atribuida a la Dama de Hierro, la cual más o menos reza así: “el comunista cuando habla miente, cuando calla encubre, cuando tiene poder roba y cuando pierde el poder destruye”. 

A como pinta el mapa político en América, el próximo gobernante con toda seguridad será de derecha y estoy seguro de que iniciará su gestión alineando la política del país, sobre la base de la legalidad, la seguridad y la certeza jurídica, priorizando el interés general en busca de fomentar el crecimiento y el desarrollo nacional orientando y rescatando los valores conservadores esenciales del ser humano.

Para finalizar, quiero hacer llamado a los funcionarios públicos para que ajusten sus acciones dentro del canon legal, recordando que el poder es efímero y que la responsabilidad penal es larga en el tiempo, así como que nadie está obligado a obedecer órdenes ilegales, y menos de un gobierno que va de salida. 

Guatemala, next. 

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Raúl Falla

Abogado y notario

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