
Quien controla la narrativa obtiene el poder
Reflexiones
«Quien controla el presente controla el pasado, y quien controla el pasado controlará el futuro».
George Orwell
Nuestros abuelos decían que el tiempo corría, nuestros padres decían que el tiempo volaba y ahora nosotros pensamos que es una cosa de locos, el tiempo se volvió hipersónico. No hace mucho estábamos preparados para ir a votar un 25 de junio de 2023 y ahora estamos a once meses para ir a votar el 27 de junio de 2027. Increíble pero cierto.
A menos de un año de las nuevas elecciones generales el país ha entrado en modo campaña, lamentablemente disfrazada, por efecto de una falsa moral política establecida en la Ley Electoral, que obliga a los que van a participar en dicho evento, a nivel municipal, departamental o nacional, a encubrir sus acciones bajo la fachada de jornadas de afiliación, capacitaciones o reuniones de organización política.
En un sistema verdaderamente democrático, la actividad política debería darse permanentemente. De acuerdo con el pensamiento de Aristóteles la política está enfocada al bien común y la justicia, destacando que el ser humano es un animal político por naturaleza, por lo que su práctica debe ser permanente.
Así que entramos en esa vorágine de escuchar a una serie de personajes dispuestos a imponer una narrativa que cautive a las masas de ciudadanos con el gran objetivo de hacerse creíbles, legítimos y ganar su confianza. En este contexto quien domina la narrativa moldea el sentido común, impone su verdad y en última instancia, alcanza el poder. Aplicándose los mismos principios que advirtió George Orwell en su obra 1984, donde describe una sociedad controlada y la manipulación de la verdad y también de forma dramática nos recuerda a Joseph Goebbels cuando sentencio que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.
George Orwell en su obra 1984, hace énfasis en lo que denominó -lemas de partido- y da como ejemplos: «La guerra es la paz”; “La libertad es la esclavitud”; “La ignorancia es la fuerza». En Guatemala hemos escuchado frases emblemáticas de la política popular como: «La ignorancia es la riqueza cultural de nuestro pueblo»; “No me he robado un centavo, uno, del pueblo de Guatemala. Se los juro por la vida de mi madre que está muerta”; “Ni corrupto, ni ladrón”; “No quiero ser recordado como un hijoeputa más”; que de acuerdo con los cánones de la comunicación política cumplen con el cometido en la narrativa que se quiere imponer.
A través de la utilización de la narrativa los políticos pretenden generar una conexión emocional con los ciudadanos, los líderes políticos a través de los tiempos han logrado inspirar movimientos sociales y ganar elecciones. La utilización de narrativas épicas y hasta heroicas han estado presentes desde Demóstenes, Cicerón, hasta las campañas presidenciales actuales, en los últimos tiempos el storytelling ha sido una técnica clave para influir en la opinión ciudadana.
Con el advenimiento de la globalización de las telecomunicaciones, la comunicación política ha evolucionado, en especial con la llegada del internet, las campañas pasaron de la exclusiva reunión presencial de masas donde se da una transmisión directa del mensaje a aprovechar las redes sociales para llegar a un público más amplio con la ventaja de ser de manera sincrónica o asincrónica.
Con las nuevas técnicas de comunicación los líderes políticos comprendieron que la narrativa de sucesos del diario vivir eran más efectivas para conectar con la ciudadanía que los discursos cargados de datos y de propuestas técnicas. Es así como el candidato construye una narrativa donde se dibuja como la solución a la problemática nacional (héroe) y como la mejor opción ante sus antagonistas.
Joseph Goebbels decía: “Miente, miente, miente, que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”. Es un hecho irrefutable que las grandes masas de ciudadanos son presa fácil de las grandes mentiras. Es aquí donde el pensamiento crítico debe prevalecer en los guatemaltecos para no ser víctimas nuevamente de esos crueles espejismos, como lo fue la mentira de “la nueva primavera”.
Controlar la narrativa en política es importante porque define cómo la gente interpreta la realidad, guía las emociones colectivas y dirige el apoyo ciudadano hacia ciertos liderazgos.
En la actualidad, el control de la información ha evolucionado hacia la tecnología como señala el historiador Yuval Noah Harari: «quien controla los datos, controla el mundo». Hoy, gigantes tecnológicos como Meta o Google gestionan los algoritmos que definen qué información tenés que ver y qué narrativas se viralizan y lo peor es que están al servicio del mejor postor.
En consecuencia debemos de ser más cautos, más analíticos y debemos estar más y mejor informados, porque en esta coyuntura política la avalancha de fake news ha comenzado.



