
¿Tan difícil es ponerse de acuerdo?
Hace algún tiempo, para elegir al presidente de entonces de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), se necesitaron 56 reuniones, algo que a todas luces muestra que es difícil ponerse de acuerdo entre sus integrantes. Pero no es tanto ese el problema, es muestra que hay intereses que mueve a las personas y esa intransigencia evidencia que no se confía en quienes integran la Corte.
En esta ocasión, los magistrados de la CSJ se llevaron once reuniones para elegir finalmente al ahora presidente, el togado Nery Osvaldo Medina. Según su hoja de vida, Medina cuenta con más de 30 años de ejercicio profesional en diversas ramas del Derecho.
Asimismo, posee un doctorado en Derecho Penal, diplomados y varias maestrías en Derecho Penal, Derecho Notarial y Derecho Internacional. Ha desarrollado su carrera judicial desde hace más de 30 años en distintos juzgados, tribunales y salas de apelaciones del país. Ayer, Medina fue elegido por los 12 magistrados presentes, luego que en anteriores intentos siempre obtuvo 8.
El pleno de la CSJ lo conforman 13 togados, pero por la ausencia de la abogada Blanca Stalling, quien enfrenta un proceso por tráfico de influencias, se registró un votomenos. Aunque 9 votos ya eran suficientes para ganar la elección. El mayor reto que tiene el magistrado Medina en estos momentos es devolverle la credibilidad a la CSJ, que en los últimos meses ha estado salpicada de acusaciones contra varios jueces y juezas, por diferentes hechos al margen de la ley.
Recordemos los casos de las juezas Jiselle Reinoso y Marta Sierra de Stalling, además de varios en el interior del país. Pero tampoco han sido ajenos los magistrados, porque dos de ellos han sido señalados por esos casos, como Douglas Charchal que está en prisión, y Vladimir Aguilar, ambos renunciaron el año pasado, luego que se pidió antejuicio en contra de ellos.
El caso más reciente es el de la magistrada Blanca Stalling, quien ha quedado en prisión porque supuestamente está involucrada en un caso de tráfico de influencias, por querer ayudar a su hijo que está involucrado en el caso IGSS-Pisa. A Medina, el nuevo presidente de la CSJ, le queda hasta octubre de este año para buscar el saneamiento de la Corte, que consiste en que se aplique una justicia imparcial en todos los casos.
No defender a nadie de los magistrados que conforman dicho órgano y, sobre todo, dar el ejemplo de ser una persona capaz, idónea y con verdaderos principios que conlleven a una justicia pronta y eficaz.



