
Tom Hanks, leyenda a sus 60 años
Ha sido un niño grande, un enfermo terminal, un náufrago, un capitán, un astronauta, un espía forzoso y hasta un asesino, pero además de una buena interpretación, Tom Hanks ha puesto en cada uno de esos papeles un grado de bondad que le ha coronado, a sus 60 años, como la cara amable de Hollywood.
Con dos Óscar de cinco nominaciones y una imagen pública impecable, Hanks se ha ido convirtiendo con el paso de los años en el actor sólido al que confiar cualquier papel aunque siempre dentro de un estilo clásico y elegante.
Nacido el 9 de julio de 1956 en Concord (California), Hanks fue un niño y adolescente tímido pero con una gran vertiente cómica que volcó en la interpretación al llegar a la universidad, empezando en el teatro en Sacramento antes de mudarse a Nueva York para debutar en el cine.
Su primer papel fue en una película de terror, He knows You’re Alone (1980), sin dejar de lado el teatro y apariciones en diversas series de televisión, como Bosom Buddies o Family Ties. Pero su primer gran éxito llegó de la mano de Josh un niño que se transformaba en adulto de la noche a la mañana por medio de la intervención de un busto de mago de feria en “Big” con la que consiguió su primera nominación al Óscar.
Con “Algo para recordar” (1993), junto a Meg Ryan, volvió al cine amable y romántico que le funcionaba bien, pero no quería limitarse a esos papeles, como demostró con Philadelphia (1993), en la que es para muchos la mejor interpretación de su carrera.
Era un abogado homosexual y enfermo de sida que denuncia a su bufete por despedirle a causa de su enfermedad. Se llevó un Óscar que estaba cantado. Y cuando parecía que había tocado techo, tan solo un año después le llegó uno de esos papeles que marcan una carrera.
Volvió a hacerse con el Óscar por Forrest Gump, su película más conocida, en la que da vida a un hombre que sufre un leve retraso mental lo que no le impide realizar más logros que la mayoría, mientras es testigo de la realidad estadounidense desde los años 40 a los 80.
El prestigio de Hanks creció con películas con las que siguió demostrando que sabía imprimir veracidad a cualquier personaje que le propusieran. Apollo 13 (1995), Saving Private Ryan (1998), You got an e-m@il (1998), The green mile (1999), Cast Away (2000) o Road to Perdition (2002) contribuyeron a crear una carrera envidiada por todos los actores de su generación.
Pero Hanks siguió eligiendo los papeles que mejor iban con su personalidad. Así llegó The Terminal (2004), la más taquillera Da Vinci Code (2006) o Charlie Wilson’s War (2007), sin olvidar que es la voz en la versión estadounidense de uno de los personajes cinematográficos de animación más queridos de todos los tiempos: Woody de Toy Story.
Una enorme lista de grandes películas hacen de Hanks uno de los actores más respetados de la cinematografía actual y uno de los más rentables de Hollywood. A lo que se une una perfecta imagen pública por su amabilidad y por la ausencia total de escándalos, algo poco habitual entre las estrellas del cine.
Padre de cuatro hijos y casado con la actriz Rita Wilson desde 1988, Tom Hanks es lo más parecido a una estrella clásicá que existe en el cine contemporáneo.



